ENTREVISTA DE TAPA | Alejandro Medina | “Siempre defendí a los más débiles”

Publicada el 13 de abril de 2012 en Tiempo Argentino

Los árboles caídos sobre las calles de Morón sur hacen mucho más dificultosa la llegada. El tornado dejó su huella. Por suerte, en el chalecito de Alejandro Medina ya volvió la luz. Y el ex Manal, con una sonrisa de oreja a oreja, abre la puerta e invita a pasar con su abrazo ancho a lo Rubén Peucelle: “Anoche compramos unas velas y nos quedamos jugando al backgammon con Loló. Disculpen el desorden.”

Loló (o Lola, según el ánimo) es la rubísima esposa de Alejandro y mánager tiempo completo de su carrera. Como esas parejas que funcionan por perfecto contraste (él morocho, ella blanca; él grueso, ella delgada ; él silencioso y reservado; ella extrovertida y entusiasta), conversar con uno es conversar inevitablemente con el otro. De hecho, en Yo soy Alejandro Medina, su último disco, editado por Melopea el año pasado, varios de los temas figuran compuestos por ambos. “Cuando toco en vivo repaso toda mi carrera. Hago Manal, hago La Pesada, hago un blues y también lo que hago con Loló”, reconoce Medina.

Con invitados como Charly García (ver recuadro), Spinetta, Pettinato y Ciro Fogliatta, entre otros, Yo soy Alejandro Medina encuentra su cauce en esa voz áspera pero siempre cálida que va contando, de a partes, cómo es y de qué trata ser Alejandro Medina. “Es un disco que me gusta particularmente –dice– porque logré cosas diferentes respecto a Hoy no es ayer (1994) o De qué sirve (2005). Todas las canciones son distintas, pero están unidas por una temática en común. Y antes no había podido lograr eso.”

La portada, por su parte, de recio primer plano en blanco y negro, es un excelente fresco de lo que efectivamente es Medina y lo que siempre fue: un hombre dedicado al rocanrol en sus distintas formas y en argentino. Ese lenguaje y código generacional, creado entre La Cueva, La Perla y una mítica pensión a fines de los ’60, luego fue llevado a su costado más directo y callejero por Pappo, Billy Bond y Medina, entre otros. “Siempre me crié en la calle, estudiando paralelamente”, cuenta el bajista y cantante. Y reconoce su fama de guardián mayor, que saltaba por sus amigos cuando desde las barriadas venía alguno a apurar a “los melenudos”. “No me quedaba en el molde. Al revés. Tenía ese aire de justiciero de destruir a los fuertes que lastimaban a los débiles. Siempre defendí a los más débiles.” (risas).
 
–¿Quiénes eran los débiles?
–Mis amigos, gente sensible, copada, antiviolencia.

–¿Recordás alguna situación en particular?
–Sí, con Luis (Spinetta). Siempre se metía en problemas. En el ’69 vivíamos en un hotel en Mitre y Talcahuano, y siempre venía a visitarnos en taxi. Pero una vez no sé qué pasó que un tachero lo quería golpear. Viste cómo era Luis, era muy volado, más en ese momento. Y a la gente no le gusta ver a un tipo personal, capaz, creativo; lo envidiaban. Entonces aquella vez terminé pegándole al tachero en la cabeza. No me acuerdo qué había pasado, pero sí que salí del hotel y estaba el tipo queriendo agredir a Luis. Ahí lo agarré, le puse la cabeza entre la puerta y el auto, y le empecé a dar (risas). Después, Luis para congraciarse me decía: “¿Qué querés Alejandro?”. Y yo le decía: “Sí, servime mates y tocame la guitarra, así me calmo.” (risas)

–¿Cómo te afectó su muerte?
–Estuve atento a lo que iba pasando. Todo este último tiempo nos vimos más, porque grabó en mi disco y pasamos más tiempo juntos. Hablábamos seguido. Tomé su muerte como debía tomarla. Porque cuando se fue Jorge Pinchevsky y se fue Pappo, sufrí mucho, pero después comprendí que pertenecemos al reino musical además del animal. Y ahí vamos.
 
Alejandro Medina hace una pausa y sigue: “Ese día que murió estuve dos días perdido, con la bicicleta andando de acá para allá por el barrio y pensando mucho porque fue una persona que dejó muchos mensajes. Y cuando despedís a un amigo vas viendo cosas, lo recordás y lo dejás ir. Comprendí que cumplió su misión, grabó 60 discos, dejo poesía, mensajes de un luchador de la música y la luz. Cumplió su misión y partió.”

–¿Recordás tu última conversación con él?
–Sí. Me dijo: “Te regalo un disco”, y yo le regalé otro. Me dijo de quedarme a comer porque iba a hacer canelones de ricota y brócoli. Comimos y nos despedimos. “Hasta mañana”, nos dijimos. Era una persona suave pero muy fuerte.
 
Medina se presenta en vivo mañana con su banda, la Medinight Band en El Zaguán, un reducto ya legendario del under que tiene especial admiración por su figura. “Me gusta El Zaguán porque hay gente joven, está en el barrio y me gustan los pibes que suelen ir ahí. Quiero tocara para pendejos”, dice entre risas.

–¿Qué te produce esta nueva generación de bandas como Fútbol, Riki Riki Tave o La Patrulla Espacial, que recuperan mucho del legado del rock nacional de los años ’70, a diferencia de otros grupos más cercanos a tu época?
–El rock siempre vuelve. Y me parece bárbaro. Porque ellos se reflejan en bandas antiguas que tienen contenido, idiosincrasia a la hora de decir cosas, dejar cosas a la gente. Nosotros queríamos que la juventud del futuro tuviera un lenguaje propio, una música nueva y de eso se trataba. Pasaron muchos años y hoy se vive mucha inconexión de piel. Porque hay mucha compu, pero no hay tanta lectura. Los chicos están incomunicados entre sí. Se pierde la alquimia entre la música y la poesía.

–Hace dos años, Billy Bond dijo que quería rearmar La Pesada. ¿Vos te sumarías?
–Por supuesto. Amo La Pesada. Amo mis bandas. Todo lo que hice. Pero todavía no hablé con él. No nos vemos desde el ’76, cuando se fue a Brasil. La última vez que hablé con él fue por teléfono hace unos cinco. Estaba tomando un vino con el Gordo (Horacio) Martínez.

–¿Y con Javier Martínez, tu compañero de toda la vida en Manal, cómo está todo?
–Nos cruzamos en Sadaic, nos saludamos, qué se yo. Dentro de mi vida lo tengo como un factor muy importante.

–Y más allá de Manal, ¿nunca se les dio por compartir una fecha, cada uno con su banda?
–No. Si en un lugar público estoy yo y él llega, enseguida se va para que no piensen que queremos a reunir a Manal. Hay que tener mucho huevo para tocar Manal y para tocar conmigo.

–De aquella reunión en 1981 nunca más volvieron a tocar juntos. ¿Por qué?
–Porque no era posible continuar. Ellos son muy difíciles de trabajar. Eran muy stars. Javier venía de estar en Europa, Gabis en Brasil. Javier quería seguir, pero Gabis no.

–De hecho, Javier nos dijo, cuando lo entrevistamos, que él que no quiso seguir fue Gabis y que no se lo iba a perdonar nunca más.
–Pero no sé por qué dice eso. Tal vez porque Manal realmente no tiene que tocar nunca más. Él se pone “Manal Javier Martínez”. Y yo nunca me pondría “Manal Alejandro Medina”. Sería como que McCartney se pusiera “Beatle Paul McCartney.” Si los boludos quieren ver a Manal viendo a “Manal Javier Martínez”, que lo hagan, pero no van a ver a Manal. Lo que pasa es que Javier está loco, aunque lo disimula.

–Igual lo querés a Javier.
–Por supuesto. Siempre lo quiero. Pero también lo quiero matar (risas).

–¿Alguna vez trataste de acercar posiciones entre él y Gabis.
–¡Si! ¡Claro! Pero es imposible. El Enano (Gabis) no tiene ningún problema. Pero Javier no quiere.

–¿Qué te dice?
–(Lo imita): “Yo con Gabis no toco nunca más porque él destruyó Manal, nos destruyó a nosotros”, y así.

–Bueno, te incluye como víctima de la situación.
–Sí, soy una víctima. ¡Pero de él! Me encantaría que Manal tocara dos o tres veces para mucha gente y que todo el que quiera pueda venir a vernos lo haga. Lo necesito. Pero Javier dice que arruinaría su carrera solista. Yo, en cambio, pienso que no tiene los cojones para hacer un Manal en River o en la 9 de Julio. Preparar y ensayar ese show. Trabajar duro. Si me equivoco y verdaderamente los tiene, que me llame a mí y al Enano y hacemos Manal. De verdad. Para todos. Y digo esto como su amigo. Con afecto, con picardía, con todo. <


TESTIMONIO | Fede Terranova (Fútbol) | Con Medina en la última grabación de Charly García antes de Mendoza y la internación

Además de formar parte de la Fernández Fierro y el grupo Fútbol, Fede Terranova integra La Medinight Band y fue testigo de la última grabación de Charly García en su etapa Say No More, cuando tocó de invitado en el disco de Medina, apenas unos días antes de su viaje y escándalo en Mendoza y posterior internación traumática. “Medina había salido a comprar unas cosas y el técnico me dijo ‘Ahora viene Carlitos’. ¡Y era Charly! Llegó con toda la ropa y la cara pintada con aerosol, y apenas me vio me dijo: ‘¡Sos Pinchevsky!’ Siempre con muy buena onda, puso mil teclados y se quedó todo un día en el estudio, grabando sin parar. ‘Menos mal que me llamaron porque estaba re embolado viendo Argentina Beat en mi casa’, decía mientras se armaba unos cigarrillos con el papel de una biblia que llevaba en el bolsillo”, cuenta Terranova. Medina también recuerda ese momento con alegría, aunque revela que cuando se enteró que viajaba para Mendoza lo llamó para hacerlo cambiar de idea. “Sabía que le iba a hacer mal”, dice, y lamenta que desde entonces nunca más pudo volver a hablar con él.


NOTA ANEXA | Tito Verenzuela (Bersuit) | Entre la métrica verborrágica de los Kinks y la entonación del tango

Antes que La Medinght Banda llene de blues y rock El Zaguán, La Demanda, la banda de Tito Verenzuela, guitarrista y compositor preciado de La Bersuit, estará haciendo lo propio como grupo de apertura. El Negro, que tiene la fama de hacer algunos de los temas más locos y creativos del grupo anteriormente encabezado por Gustavo Cordera (y es verdad, sino chequeen “Porteño de ley”, “Zi zi zi”, “Fisurado” o demás joyas de un hombre capaz de conjugar la métrica verborágica de los Kinks con la entonación del tango y el ritmo de la cumbia en un solo tema), le da rienda suelta en este caso a sus obesiones musicales: el rock nacional brotado desde el corazón, la política vital lisa y llana. “Nos gusta sonar fuerte. Por eso ensayamos seguido. Para estar bien cohesionados. Que se luzcan bien las diferentes texturas. Por eso, el que quiere ver rock, que venga a vernos. Porque no somos ni metal ni punk ni gótico. Somos rock”, le dijo hace poco a Tiempo Argentino. Un tándem de lujo para Alejandro Medina.


Originally published at tiempoargentino.com.

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