ENTREVISTA DE TAPA | Anita Martínez y Bicho Gómez | “Más allá del baile y la competencia, lo que más nos gusta es hacer reír”

Publicada el 19 de junio de 2014 en Tiempo Argentino

Con apenas cuatro bailes (Disco, Clásico, Street-pop y Cumbia), se convirtieron en LA pareja de la edición 2014 de Bailando por un sueño. Son Anita Martínez y Marcos “Bicho” Gómez, que tienen amplia experiencia en esto de hacer reír a vastas audiencias (han brillado en teatro de revistas y festejadas intervenciones cómicas en distintos momentos de la tele) y ahora revolucionaron el certamen comandado por Marcelo Tinelli con una mezcla de simpatía, sentido de la oportunidad y oficio. Saben hacer reír, pero también sorprender y jugar con lo espontáneo, además de prepararse con rigurosidad para las coreografías de cada ritmo.

“Nos pone muy contentos ver que lo que hacés gusta mucho y que encima te va bien”, dice el Bicho, que supo ganar gran fama con su personaje del Payaso Mala Onda en Mañanas informales, aquel magazine de Jorge Guinzburg. Anita Martínez, por su parte, que debutó a principios de los años ’90 en una obra de Enrique Pinti y desde entonces no dejó de crecer como actriz cómica y humorista, agrega: “En un punto es mágico. Porque es el mismo programa de Tinelli de toda la vida, pero se juntan todas las generaciones para reírse. Es rarísimo, pero nos resulta muy bien.”
 
–Más allá de la lógica alegría, ¿cómo viven en lo personal este gran momento?
Anita: –Lo más lindo que me pasó hasta ahora fue cuando una preceptora del jardín de Lorenzo (su hijo) me dijo lo feliz que está su mamá que estaba enferma, y hace tiempo que no la veía reírse tanto.
Bicho: –Más allá del show y de la competencia de baile, lo que más nos gusta es hacer reir al público. Entonces, si nosotros entramos a la pista y la gente se ríe y la pasa bien, aunque nos pongan un 3 vamos a estar tranquilos. Porque la razón por la que entramos, que es hacer reír, funcionó.

–De todas formas, están teniendo muy buenas puntuaciones en el baile.
Anita: –Sí. Hay mucho trabajo. Al toque que nos enteramos que íbamos a estar, empezamos a entrenarnos refuerte.
Bicho: –Sabemos que hay grandes bailarines, pero igual somos exigentes con nosotros mismos.

–¿Sienten que la gran respuesta que vienen obteniendo tiene que ver con cierta necesidad de humor que la tele del prime time no venía satisfaciendo del todo?
Anita: –Sí. Y una necesidad de menos quilombo. Porque la vida ya tiene una carga agresiva. Entonces llega la noche y te gusta relajarte y disfrutar.
Bicho: –Irte a dormir con una sonrisa y no con una puteada. Así te levantamos mejor, mucho más relajado.

–Apelar fuerte al humor en la previa del baile, ¿fue algo buscado o apareció en el camino?
Bicho: –Nosotros somos humoristas, y en cierto punto nos llamaron para eso. Ellos sabían que le íbamos a poner nuestra impronta e improvisación. Eso está en nosotros.
Anita: –Además, la libertad que nos dieron fue genial. Nunca nos dijeron: “Por acá no vayan, no hagan esto”. Y mirá que estamos en un programa con una exposición tan grande que nos lo podrían haber dicho. En cualquier programa pedorro del cable te lo dicen, ¡así que mirá si no iban a poder hacerlo acá! Pero no nos pasó. Al revés, nos dijeron: “Libertad total, ¡diviértanse!”.
Bicho: –Por otro lado, no tenemos preparada una previa. No es que decimos: “Mirá que ahora vamos a vestirnos vos de hombre y yo de mujer, que con esto la gente se va a morir de risa.” No. Para nada. Es algo mágico que sucede. Porque por ahí hacíamos un chiste que salía mal y ahí nomás terminaba la situación.

–En su última participación en el Bailando… salieron como Adelmar y Titina, intercambiando los roles de hombre y mujer, y terminaron revolucionando el piso, al punto que les terminaron dedicando casi dos programas enteros. ¿Cómo surgió esa idea y cómo lo vivieron?
Anita: –No queríamos usar la típica ropa de la pollerita para hacer la ronda de cumbia. Queríamos hacer otra cosa. Y ahí el Bicho me dice “¿Qué te parece hacer una mina y un tipo, pero al revés?” “¡Genial!”, le dije. Y nos mandamos.
Bicho: –Nos divertimos un montón. Y a eso sumale cosas que se nos van ocurriendo ahí, como los besos a Nacha, Moria y Solita. Son cosas que salen y que nadie sabe por qué.

–Hay algo que pasa en el piso que también genera esas cosas, ¿no?
Anita: –Sí, él: Tinelli.
Bicho: –Todo lo que sucede y todo lo que podemos hacer durante el programa es porque él te da el micrófono y te lo permite.
Anita: –Es Midas. Todo lo que toca lo convierte en oro. Y no es que te avisan que estás midiendo, eh.
Bicho: –Claro, nadie sabe. Te manejás por sensaciones. Si ves que Tinelli está disfrutando y los demás también, la seguís. Creo que cuando uno hace humor lo principal es reírse uno mismo.

–¿Cuando fue la primera vez que tomaron conciencia de la gran química que tienen entre ambos?
Anita: –La primera vez fue cuando laburamos en Planeta Show, una obra de teatro del 2008. Pero antes, al Bicho lo tenía de verlo en la tele y siempre me parecía genial. Lo que pasa es que él además de ser acróbata, actor y malabarista, es director. Un gran director. Sabe todo lo que tiene que hacer. Un tipo que tiene una mirada global de las cosas y por eso logró dirigir todas las revistas gigantescas que terminó dirigiendo. A todo eso, agregale que es muy generoso. Sabe ayudar al compañero para que brille y le vaya bien. Tiene una gran mirada. Entonces, para mí era mucho más que laburar con un compañero. Es laburar con un tipo que sabe mirar desde afuera, que es humano. Y eso no es para nada común, no lo encontrás tan fácilmente. Para mí es la sensación de haber encontrado la pareja perfecta.
Bicho: –Yo a Anita la veía trabajar en la tele y me encantaba lo que hacía y pensaba: “Esta mina arriba del escenario debe ser un camionazo.” En esa época yo laburaba con Campi y le comenté “¿Qué te parece si la llamamos a Anita para que trabaje con nosotros?” Ahí nos conocimos. Lo bueno es que todo lo que se ve que sucede arriba del escenario también sucede abajo. Sale naturalmente. Yo la miro a Anita y sé que me puedo tirar a la pileta y que me va a rescatar.

–¿Hasta donde quieren llegar? ¿Se plantean ganar?
Anita: –Mi deseo es mantenerme. Estabilizarme. Pensá que yo hice el Patinando por un sueño y después estuve cuatro años sin trabajar en la tele. No tenía trabajo. Entonces mi deseo es mantenerme; ni que sea la gloria ni que sea el ocaso. Que podamos mantenernos y que el día que tengamos que torcernos un poco de nuestro rumbo, podemos irnos en paz. El día que esto no sea humor y que no seamos nosotros, ¡a la calle!
Bicho: –Obviamente que esto es una competencia, y estaría bueno ganar, que para eso vinimos, por otra parte. Y para ayudar al refugio, claro. Pero si no ganamos, nosotros no fracasamos nunca. Porque igual estamos por otra cosa.

–¿Pero no quieren ganar ahora?
Anita: –No. Queremos divertimos. De hecho, con la cumbia pensábamos que con esa previa nos íbamos.
Bicho: –”Nos van a echar”, decíamos. “Pero nos vamos felices la vida”.
Anita: –Imaginate: él de mina, yo de chango, besando los dos a todo el mundo. ¡Era un chau terrible!”

–Y terminó siendo un súper hola (risas).
Anita: –Sí. Un súper hola y con un súper puntaje. Mejor no nos podía ir. Estamos felices.


ping pong de definiciones cruzadas

–¿Qué es lo que les gusta más del otro?
Bicho: –Su talento, su generosidad y que siempre esté predispuesta a todo. Le digo: ¿Vamos a cagar a los yuyos? Y vamos. No hay problema. (risas)
Anita: –Que es un par, que es lo mismo que vos, que es la red. Saber que siempre está.

–¿Con qué humorista famoso compararían a su compañero?
Bicho: –Para mí es Catita, de Niní Marshall. Una mezcla de lo que mamamos de chiquitos. 
Anita: –Para mí, el Bicho tiene la alegría de Pepe Biondi, las frases pegadizas de Balá, la picardía de Marrone, el humor sano de Híper humor y el compañerismo de un mejor amigo.

–¿Algo del otro que no se conozca?
Bicho: –Ella es muy perrera, del campo. Entonces, a veces viene a ensayar con mierda en las zapatillas. Te llena todo el gimnasio con mierda y la querés matar. (risas)
Anita: –El Bicho es un tipo muy humilde y muy sencillo. Pero empilcha muy bien. Casi un modelo, por cómo se viste. ¡Se trae unas camisas que te morís! Realmente es todo un fashion victim.


El refugio de animales como sueño solidario

Cada pareja que participa del Bailando… lo hace en representación de un sueño solidario. En el caso de Anita y el Bicho, tiene que ver con el Refugio San Francisco de Asís de Cañuelas, que alberga a más de 400 animales rescatados del maltrato y el abandono. También realiza campañas de castración, adopción y concientización. “¡Yo casi que tengo un refugio en casa, porque tengo perros de la calle hace muchos años!”, dice Anita. Para la actriz y el cómico criado en una familia cirquera, se trata de una misión especial, porque si ganan sería la primera vez que se imponga un sueño animalístico. “Hay mucha gente mascotera que defiende a los animales, pero no tienen voz”, considera ella. “Y no sólo estamos luchando por los perros –acota él– sino por los caballos que tiran del carro, las peleas de perros y las carreras de galgos”.


La otra revelación: el pequeño Lorenzo

Sorpresa televisiva. Al finalizar esta nota, Anita Martínez se cambió rápido la ropa de entrenamiento para partir rauda a buscar a su hijo Lorenzo al jardín. El niño es uno de los personajes que aparecieron en este Bailando… 2014 de la mano de sus hilarantes conversaciones con Tinelli. ¿Los temas? Su propensión por algunas malas palabras, su afición por Argentinos Juniors (que el conductor pretende cambiar por San Lorenzo), sus respuestas vagas y los ataques de risa por las piruetas del Osho Arturro, reconocido hincha de Independiente. “¿Usted sabía que yo tengo un hijo que se llama Lorenzo?”, lo azuzaba el actual vicepresidente en licencia del club. “Sí, mi mamá me lo contó cuando veníamos”, respondió el chico, sin dejarse tentar por las diferentes ofertas que le iban ofreciendo para cambiarse de club. Ni lento ni perezoso Tinelli aprovechó la presencia de otro nene presente en el estudio, también amigo de Lorenzo, para regalarle diferentes accesorios del club de Boedo y generar su reacción. Hasta que Lorenzo aceptó: “Soy hincha de Lanús, de Argentina y de… San Lorenzo”.

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