ENTREVISTA DE TAPA | Bahiano | “El único de la banda que se tatuó simbología de Los Pericos fui yo”

Publicada el 13 de octubre de 2015 en Tiempo Argentino

No hace falta indagar demasiado. Porque a poco de arrancar la charla, él mismo reconoce que estaba sin ganas, que entre su inserción en la tele (conduce desde hace varios años Una tarde cualquiera en la TV Pública) y lo mucho que le había gustado cantar temas de otros en su anterior disco (Rey mago de las nubes, editado en 2011), dudó mucho en volver a componer.

“Hacer un álbum con nuevas canciones propias implica muchas cosas: ganas, fe, horas-culo. Y cuando uno tiene familia e hijos pidiéndote salir, hacer algo o lo que sea, obviamente le das prioridad a eso. Mi mujer me ha llegado a decir: ¿por qué no te alquilás algún reducto y te encerras a trabajar ahí? Pero no, ¡porque prefiero estar con mi familia!”, resume entre risas Bahiano con el flamante Celebremos, su nuevo disco de canciones… propias, entre manos.

–¿Cómo fue entonces que pudiste superar esa situación y sacar un álbum con temas tuyos? Es el primero desde Nómade, que salió en 2008.
 –Tuve la suerte de encontrarme con Facundo Monty (hijo del famoso cantante y hermano de su actual bajista Johny), que es un cráneo. Es un productor muy inteligente y creativo que vive en Los Angeles y con él que congeniamos en seguida. A mí siempre me gustó componer con otro porque soy un tipo muy inestable, en el sentido de que hoy puede gustarme algo que hice recién, pero que tal vez al día siguiente me parece una mierda. Entonces, tener un productor cerca me sirve para bajar la autocrítica enorme que tengo. Ese mono feroz en el hombro que me dice: “Sos un boludo, es una mierda lo que hacés”; mientras que el otro, más manso, recién aparece al final, cuando ya está la batalla librada.

Con toques de música negra (no falta el reggae, pero también hay funk, bossa y aires afro), Celebremos muestra a un Bahiano atento a sonar moderno y urbano desde el punto de vista del audio y la producción. Con letras directas que dejan lugar a los característicos juegos vocales de el ex Pericos. “Creo que el disco marca una etapa mía bien actual. Una instantánea de mi momento de hoy”, considera. Y especifica: “Después de todos estos años sin sacar nada, me parecía que mi producto tenía que mutar, modificarse. Dentro de mis posibilidades, ser diferente; no el mismo. Es lo que espero de otro cuando voy y le compro el álbum. Pienso: ‘¿A ver con qué me va a sorprender esta vez?’ Y lo mismo trato de aplicar para mí.”

El autor y coautor de tantos hits que modelaron en el país el cancionero reggae (y demás estilos asociados) cuenta que, hasta este disco, nunca le había pasado hacer y grabar canciones sin un título-guía a la vista. “Si te fijás, todos mis discos tuvieron una idea general que un poco los marcaba: Pampa’s Reggae, Mystic Love, Big Yuyo, Desde cero, Bh +, Nómade y así. Pero con Celebremos no pasó de esa manera. Recién encontramos el título cuando nos dimos cuenta de que estaba bueno festejar que volvíamos a sacar un disco y seguíamos acá en el planeta Tierra. El hecho de que todavía uno respira.”

–Es curioso el arte de tapa, con todos esos polvos de colores que casi te tapan por completo.
 –Los polvos fueron tal cual como los ves. Vimos que muchas celebraciones en el mundo se hacían así: con polvos arrojados al viento. Algo medio antropológico. Y bajo esa idea fue que dijimos hagamos algo así para la tapa. Entonces, mientras estaba estático frente a las fotos, se iban arrojando polvos hasta que casi me sepultaron.

–Lo que mantuviste como siempre fueron tus letras directas, sin vueltas…
–Es que nunca me interesó la metáfora, el intríngulis, la frase rebuscada tratando de mostrar un coeficiente superior. Y en este disco me dije: voy a tratar lo más simple que pueda. Tratar de que la arteria esté limpia para que la canción le llegue sin colesterol al que escucha. Que pase la sangre y llegue.

–¿En qué aportó tu experiencia de músico para tu perfomance en la tele?
–Aportó mucho porque me formateé así: yo soy el cantante, los panelistas son los músicos y el resto es el público. Apliqué totalmente mi experiencia sobre los escenarios. Pensá que las cámaras siempre están cerca de nosotros. Lo que sí tuve cuidado es de no poner mi opinión dentro del programa como la única válida. Los panelistas hacen sus solos y yo mantengo la conducción (sonríe).

–Hay bandas que dejan huella en la memoria colectiva más allá de cualquier consideración artística. ¿A vos te pasa que te siguen reconociendo como un Perico?
–Mirá, yo tengo los dos brazos tatuados con simbología de esos años en que estaba en la banda. El único que se tatuó la banda, que se pinchó y se metió tinta eternamente, fui yo.

–O sea que te seguís sintiendo un Perico
–Sí, porque me lo recuerdan todos los días en la calle, por más que ya sepan que me fui hace rato, que soy solista, dicen: “¡Mirá, el de Los Pericos, mirá el Perico!” Entonces, para mí fue, es y será mi banda. Esté físicamente o no. De hecho, el otro día me llegó al Facebook la lista de temas que usan y resulta que sólo dos son propiamente de ellos. El resto, todas mías, que escribí yo. Entonces: ¿cómo es esto? Evidentemente sigo estando, aunque no quieran.

–¿Es una marca que no se puede borrar?
–Es que yo tuve un compromiso enorme con la banda. Me comprometí de cuerpo y alma. Me monté la banda al hombro. Porque lo cierto es que ellos ya estaban conformados desde el ’85 y recién cuando yo entré, en el ’87, empezaron a suceder las cosas. Y no por arte de magia sino por compromiso y porque me gané ese lugar a fuerza de presencia, de canciones y del vivo. La conexión que logré con la gente. Pero sí, la decisión de irme no fue fácil. Ni fue de un día para el otro. Cuando decía “Me voy”, me decían: “Esperá, aguantemos.” Por eso, en un momento les dije: “Miren, chicos, me voy a tomar un tiempito para ver qué hago.” “Sí, tranquilo, andá”, me dijeron y en ese mes no me llamó nadie, sólo el percusionista. Entonces, me levanté y le dije a mi mujer: “Me voy. “¿En serio? “Sí.” Y me fui.

–¿Hay algo de la explicación que dieron de cómo fue la separación que te parezca mal o incompleta?
–Yo siempre mantuve mi discurso. El de ellos fue muy volátil en muchos momentos. Incluso en un momento reconocieron que me dejaron solo, que me aislaron a propósito. Al principio del final yo era el enemigo.

–Eso te dolió…
–Sí, porque había una búsqueda de hacer daño. De neutralizar el potencial que podía llegar a tener como solista. Un despecho. Y lo digo porque los conozco hace años, más allá de lo que hayan dicho antes o después.

–¿El tiempo no pudo curar las heridas?
–Lo que pasa es que yo armé mi norte, mi proyecto, mi foco. Encaré y listo. Si tuve notificaciones de ellos es porque alguien me lo decía. Y está buenísimo hayan seguido su camino. Yo nunca registré el nombre. Lo podría haber hecho en los 20 años que estuve, pero mirá el amor que le tuve a la banda que ni siquiera me preocupé por registrar el nombre. Pero, bueno, cada uno siguió su camino y siempre la constante es: ¿volverán? Y yo siempre digo lo mismo: tendría que haber onda. Mínimamente. Y es lo que no hay.


“Se ve una mayor participación juvenil en diversos ámbitos”

— Una tarde cualquiera, tu programa, te da un contacto con los jóvenes muy fuerte.
 — Sí. Y ese fue otro de los alicientes como para hacer un disco como este, con otros sonidos más modernos y obviamente muchos contenidos de amores y desamores que se relacionan con las temáticas que me encuentro todos los días cuando hablo con los chicos: la infidelidad, las desconfianzas, las dudas, la adolescencia. Tienen mucha necesidad de que los quieran, de que los miren, de que los abracen, de querer tener una pareja que los ame y que les dé un lugar. Por eso me dije: “Ahí tengo un contenido para escribir algo”.

— Después de todos años de contacto con ellos, ¿cómo los ves?
 — Depende del día. Todos vienen de diferentes realidades, de diferentes organizaciones y ONG. Algunos son muy participativos, otros son muy ni-ni. Pero más allá de eso los veo activos. Y en algún punto, casi siempre fue así. Porque cuando yo era joven me acuerdo que iba al Einstein, al Parakultural, a Cemento, y escuchaba opiniones sobre nosotros que estábamos perdidos. Y nada que ver. Por ahí la diferencia respecto de hoy es que se ve una mayor participación juvenil en diversos ámbitos. Y me parece muy bueno que pase eso. Pensá que la timidez de hablar frente a cámara también pesa. Entonces trato de moverles el estofado como para que puedan expresarse con confianza. Y por suerte pasa.


La recepción de Celebremos

— ¿Qué respuestas tuviste de Celebremos hasta ahora?
 — ¡Muy buenas! Está sonando en las radios y hubo buena devolución. Por supuesto que habrá gente a quien no le guste. Pero eso también tiene que ver con que nunca me quedé pegado a lo que me pedían. Nunca me interesó representar un estilo de manera talibán. Ya con Los Pericos resultaba que la música que hacíamos era variada. Nunca fue “reggae roots”. Entonces, ese ADN renovador lo tengo desde siempre. Y creo que era momento de hacerlo valer ahora. De abrir la cancha, cuando ya no tengo las presiones que sí tenía con mi primer disco solista. Y todos me revisaban con lupa…

— ¿Pensás que dejaste de dar esos exámenes ahora?
 — 
Sí, totalmente. Ese primer disco encima fue producido por Afo Verde, y en ese momento no pude evitar pensar: “¿Qué irán a decir?, ¿Qué pensarán los demás?” Muchos incluso hacían hipótesis con letras y especulaban si alguna canción había sido referencia a Los Pericos y la verdad que nada que ver. Nunca me interesó entrar en ese juego. No soy de mirar atrás. Tomo mis decisiones y le doy para adelante.