ENTREVISTA DE TAPA | Joan Baez | “La canción de protesta nunca va a morir”

Publicada el 23 de febrero de 2014 en Tiempo Argentino

Su voz del otro lado de la línea llega dulce y agradecida. Y curiosa: “¿Allá sigue vigente el folk? ¿Siguen apareciendo nuevos cantautores? Me encantaría que me recomiendes alguno”, reclama con alegría. Al final de la entrevista reiterará el pedido. Joan Baez, quien sintetizó como pocos la figura de cantante folk de protesta a principios de los años ’60, se muestra más interesada por conectar con el lugar donde está yendo –que conoce más de lo que inicialmente admite– que por repasar su gloria. Que es mucha.

“Estoy contenta con todo lo que viví. Lo acepto. Pero no es algo en lo que piense habitualmente”, dice esta cantante de 73 años. Tiene más de 50 de carrera que, más allá de las repercusiones recibidas (mayor en los ’60 y ’70, menor en los ’80 y ‘90), siempre vivió a su gusto y no quedó pegada a aquellos años míticos que la vieron nacer, con esa voz de registro que erizaba la piel de hippies, bohemios y activistas de toda estirpe, al mismo tiempo que ingresaba dulcemente en los hogares acomodados de las clases consumistas de Estados Unidos y Occidente.

Eran los tiempos de álbumes icónicos como Joan Baez in Concert-partes 1 y 2 (1962 y 1963), Farewell Angelina (1965) y Any Day Know (1968), todos genuinos testimonios de una época y de una manera de entender el mundo. Sin embargo, pese a aquel impacto, ella supo reformularse incorporando nuevos colores a su cancionero, como el country, el gospel, la canción hispanoamericana o el pop desenchufado, aunque sin perder tampoco cierta coherencia de conciencia, por ejemplo, su preocupación por los derechos de las minorías.

“Si me hubiera quedado solamente con el material más tradicional y folklórico, no hubiera sido fiel a mis ganas”, cuenta antes de llegar por tercera vez al país en una gira que la llevará también por Uruguay, Chile y Brasil, y tiene por nombre “Gracias a la vida”. “Para nuestra generación fue muy importante Violeta Parra”, dice sobre la cantante chilena y autora de aquel tema que en voz de Mercedes Sosa tomó estatura mundial. “Tengo un gran recuerdo de Mercedes. Nunca me voy a olvidar cómo me salvó la primera vez que fui a la Argentina, en el ‘74…”, desliza con cierto pícaro misterio.

–¿Cómo fue eso?
–Fue en un teatro. Estaba lleno de jóvenes, y yo me puse a hablar sobre lo importante que era y sigue siendo la no violencia, más allá de la política y los políticos, que muchas veces buscan su propio interés. Lo que yo decía siempre. Y pensé que iba a caer bien, pero no (ríe). Muchos me empezaron a silbar, y en eso aparece Mercedes, los reta, les dice que yo tengo razón y les empieza a cantar ‘No nos moverán’, cada vez más fuerte. ‘¡¡No nos moverán!!’ y terminamos cantando todos juntos” (risas).

No era casualidad la prédica apartidaria de Baez, la que mantuvo toda su vida, ni tampoco su conexión con La Negra. Un gran puente entre ambas fue justamente Gracias a la vida, el disco multivendedor que Joan editó en el ’74 y que tenía títulos como “Llego con tres heridas” (de Miguel Hernández/Serrat), “Te recuerdo Amanda” (de Víctor Jara) y clásicos como “La llorona”, todos cantados en castellano, por supuesto. “La canción ‘Gracias a la vida’ fue muy importante para mi generación, porque estábamos en los años ’70, algunos ya habían abandonado la canción comprometida, y ese tema seguía manteniendo la llama”, dice.

Su segunda visita al país, en 1981, fue más accidentada y bastante menos risueña. Todavía en plena dictadura militar, la cantante arribó amparada por Amnistía Internacional y con la intención de interiorizarse de la violación a los Derechos Humanos que venían produciéndose desde el golpe del ’76. Se entrevistó con las Madres y con el futuro premio Nóbel Adolfo Pérez Esquivel, pero el asunto empezó a complicarse cuando llegó el momento de registrarse en el hotel. “El conserje me decía que no había lugar y que todas las habitaciones estaban llenas, pese a que habíamos hecho la reserva oportunamente. A mí me pareció muy extraño, por eso me hice a un costado y simulé que me iba –cuenta, otra vez, con contagiosa picardía– y, efectivamente, encontré que era mentira porque al rato llegaron otros visitantes que pudieron alojarse sin problemas. Ahí me apersoné de nuevo y les volví a reclamar. Pero un hombre apareció de la nada y me hizo desistir.”

–¿Cómo?
–Me mostró un arma.

Después de tantos contratiempos, entonces, esta tercera visita a la Argentina puede tener cierto gusto a cuenta pendiente. Aunque Joan Baez no lo admite directamente. “En general, trato de no tener muchas expectativas previas de los lugares que visito. Me gusta dejar que las cosas me sorprendan”, dice e inmediatamente pregunta cómo estás las cosas por acá. “Por supuesto que cantaré ‘Gracias a la vida’, ‘La llorona’ y mucho de mi material de los años ’60. Pero también canciones que he cantado estos últimos años y que me gustan especialmente. No descarto una sorpresa tampoco…”, vuelve a ponerse misteriosa.

–¿Fue una decisión difícil en los años ’70 parar un poco con la canción de protesta para empezar a componer, por primera vez, tus propios temas?
–Sí. Mis canciones, salvo “Diamond and Rust”, no son grandiosas. Son buenas canciones, pero no grandiosas. Y yo sabía eso. Por eso, cuando un día se me agotó la inspiración, opté por no seguir escribiendo. Preferí no forzar la composición y simplemente volver a toparme con canciones de otros que me siguiesen motivando. ¡Y, por suerte, eso fue lo que ocurrió!

–¿Pensás que, tras la crisis mundial de 2008 y movimientos como el Ocupy Wall Street, el folk de protesta tiene un nuevo papel que jugar?
–¡Claro que sí! Es un tipo de canción que nunca va a morir. Y más con las cosas que han venido sucediendo. De hecho, mucho antes de las crisis, ya habían venido surgiendo muchos nuevos cantautores. Y a mí me gustan casi todos.

–Tu madre vivió hasta los 100 años y la perdiste hace muy poquito, el año pasado. ¿Cómo era ella? ¿Qué relación tenían?
–Uh… (silencio). Mi madre era una fuerza de la naturaleza. Era filosa, graciosa, sarcástica. Y creo que lo que pasó en su último cumpleaños la describe muy bien. Ella estaba en casa, con nueve de nosotros todavía durmiendo, cuando simplemente decidió dejarse ir. Había conocidos, familiares y hasta un bebé de ocho meses que aprendió a caminar en ese momento; todos ahí reunidos festejándola y luego también despidiéndola. Lo lindo es que poco antes yo le había preguntado qué quería para su cumple y me había dicho: “Morirme bien muerta” (risas). Y así hizo. Festejó su cumpleaños número cien con todos nosotros y, a los pocos días, también con nosotros, su partida de este mundo. Así fue mi madre.


“En los 80 salí con Steve Jobs y me regaló mi primera PC”

Todo el mundo sabe que Joan Baez y Bob Dylan fueron una pareja icónica en los años ’60. ¿Pero cuántos conocen el dato que Steve Jobs, el genial creador de Apple, quizá la antítesis de Dylan, tuvo también una relación con la cantante? Ella lo cuenta: “Lo conocí en los años ’80 y salimos un tiempo. ¡Me regaló mi primera PC!”, recuerda entre risas. “Sé que en el ambiente de trabajo era conocido por ser muy despiadado, pero conmigo fue siempre lo contrario: muy dulce y humano”, revela.


“No tengo una relación fluída con Dylan”

Dos figuras del ’60. Descubridora y admirador, al principio. Colegas y amantes, luego. Confidentes ocasionales, después. La relación entre Joan Baez y Bob Dylan en los ’60 y ’70 condensa buena parte de las vibraciones de aquellos años. Ambos conformaban la pareja ideal para infinidad de seguidores y no tanto que los idealizaban, pero también muestra cómo un vínculo puede tener infinidad de matices a lo largo de los años y sin embargo no terminar de romperse nunca. “No tengo relación fluida con Bob”, dice Joan sin tono de reproche cuando se lo consulta por el autor de “Like a rolling stone”. Y agrega: “Pero no porque estemos enojados ni nada, simplemente porque a él no le gusta tratar a la gente. No es muy dado socialmente. Podemos pasar de cruzarnos en un evento y apenas hablar, a encontrarnos una semana después y charlar durante una hora”, asegura la cantante que reveló gran parte de los entretelones de sus idas y vueltas con Dylan en No Direction Home, el documental de Martin Scorsese.


“Me cae muy bien el actual Papa”

Como sus canciones y su voz permite prever, Baez cultiva la espiritualidad en su vida cotidiana. Una afinidad que probablemente adquirió durante su infancia a partir de la fuerte vinculación con la religiosidad que siempre tuvo su familia venida inmigrante desde México, con un abuelo que dejó el catolicismo para convertirse en pastor metodista, y con un padre (el hijo de su abuelo) que abandonó esa religión para abrazar al cuaquerismo. ¿Cómo recibió, entonces, Joan Baez, la irrupción del Papa Francisco y su inesperada llegada a la portada de la Rolling Stone? “Me cae muy bien el actual Papa. Como a todos, parece”, dice divertida. “Hace poco veía en la tele a un sacerdote muy conocido aquí que decía que durante mucho tiempo varias cosas de la Iglesia le habían hecho dudar de su fe. Pero que con la llegada de Francisco había entendido cómo había aguantado tanto. Y creo que eso le está pasando a mucha gente. Y no sólo a los católicos. Tener fe y una vida espiritual está al alcance si uno se lo propone.”


Originally published at tiempoargentino.com.

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