ENTREVISTA DE TAPA | Los Tipitos | “Nos interesa la clase media que piensa más allá de los medios”

Publicada el 27 de mayo de 2010 en Tiempo Argentino

Desde sus inicios a fines de los noventa en la peatonal de Gesell, Los Tipitos siempre apostaron por un crecimiento artesanal: se construyeron sus propios instrumentos, hicieron infinidad de recitales a la gorra y por pura afinidad lograron que los apadrine León Gieco: él mismo se les acercó después de escuchar y deslumbrarse con su primer demo. Mal no les fue: a partir de Armando Camaleón, el disco con el que fueron triple platino en 2004, y temas como “Brujería”, “Campanas” y “Silencio” que coparon las radios los últimos años, se conviertieron en uno de esos pocos grupos que conocen todos, desde el joven festivalero hasta la ama de casa. Ahora, con el flamante El Club de los martes, que presentan este 29 de mayo en Luna Park, buscan mantener ese estatus de especialistas de clase media, una categorización que les resulta graciosa, pero que no niegan y les permite reflexionar: “Nos interesa la clase media que piensa más allá de los medios”.

La entrevista con este cuarteto que integran Willy Piancioli (en teclados, guitarra y voz), Raúl Ruffino (en guitarra y voz), Federico Bugallo (en bajo y coros) y Pablo Tévez (en batería y coros), se hace en el estudio cuasi secreto que posee la banda en la planta alta de Club Astbury, reducto de Flores que hicieron propio durante los años de crecimiento del grupo y que ahora funciona como centro de operaciones. “Es nuestra bati-cueva”, se ríen, con el ánimo bien dispuesto para hablar largo y tendido sobre El Club de los martes, titulado así por la costumbre que tenían en sus inicios de tocar ese día de la semana, “para esquivarle a la rutina a los bolicheros del rock, los cangrejos descarnadores del rock under”.

— Siempre se manejaron de manera muy artesanal. ¿Cómo hacen para no perder ese atractivo ahora que son más “profesionales”?
Fede Bugallo: — Nuestro cosa artesanal fue producto de la necesidad. Porque, la verdad, siempre fuimos de clase media poligrilla para abajo (risas).

Pablo Tévez: — Cuando salíamos tocar con violas criollas es porque no teníamos otras.

Fede Bugallo: -Me acuerdo con Raúl comentar a principios de los ’90: ‘Este mes rompámonos el lomo en el laburo para poder comprarnos el equipo Marshall’…

Raúl Ruffino: — Claro, salíamos a tocar con lo que teníamos pero en realidad estábamos soñando con esto…

— Extrañan algo de aquella época under?
Fede Bugallo: — Yo te diría que la recordamos con cariño. Eso de andar todo el dia en ojotas cuando tocábamos en la peatonal de Gesell y contar las monedas al final de cada show…

— ¿Y qué parte de esa masividad que buscaban y finalmente alcanzaron no les gustó tanto?

Fede Bugallo: — La verdad que nada

— ¿Nada? ¿De verdad?
Willy Piancioli: — Bueno, viajar hasta Jujuy en un micro sin aire acondicionado y despues hacer cientos de kilómetros en ruta de ripio no es lo más lindo del mundo, pero tampoco nos quejamos. De hecho, es lo que le pasa a cualquiera que viaja mucho.

— En “Laberinto”, el corte de difusión, dicen: “La cara del gringo/ o del indio/ son espejos de otras caras/ Otras razas/ que se vieron disueltas/ que se vieron masacradas”. Una situación de discriminación que se vivía en el páis durante el primer centenario. ¿Cómo creen que llega al país al festejo de sus 200 años?
Raúl Ruffino: — Justamente para el video de la canción habíamos pensado para hacer un repaso de la historia argentina aprovechando esa parte de la canción. Pero al final nos decidimos por algo más sencillo. Creo que es una historia que se repite constantemente.

Willy Piancioli: — Los pueblos son invadidos por otros. Sino es por la fuerza, es culturalmente. Todas las razas son víctimas a la vez que victimarias.
A unos les tocó en el 1900 y a nosotros ahora.

— ¿Y cómo viven ustedes el Bicentenario?
Fede Bugallo: — Yo estoy orgulloso de ser argentino. Me gusta mucho cada vez que salimos al país y decir soy argentino, así como decir que soy porteño cuando viajamos al interior.

Willy Piancioli: — También lo vivimos con un poco melancolía. Con orgullo, como dice Fede, pero también lamentando lo que se hizo mal.

— No es muy común que una banda diga eso, cuando una de las frases que más se escucha es “qué país de mierda”….
Fede Bugallo: — Lo que pasa es que la Argentina es una gran país, interminable, con gente buena y mala como en todo el mundo.

— Los Tipitos, a diferencia de otros grupos también convocantes, no sólo llega al público joven, más típico del rock, sino a la ama de casa, al mozo o al portero de la escuela. ¿Coinciden? ¿Cómo ven ese fenómeno?
Willy Piancioli: — Es cierto. A mí me sorprende cuando veo a gente grande cantando nuestras canciones en los recitales. Gente que nos sigue cosas más allá de la edad que tenga.

Raúl Ruffino: — Igual no creo que ellos “sigan” a una banda como por ahí sí hace nuestro público más joven. Es gente que se hizo el tiempo para venir a un show dentro de la vorágine en que viven porque le gusta lo que hacemos o porque son sensibles.

— ¿Y cómo ven a esa clase media que los escucha y va a sus shows?
Fede Bugallo: — Lo que veo en la calle es que hay mucha gente laburando, mucha gente esperando el bondi o tratando de mandar los pibes al colegio. La veo luchando, tratando de salir adelante.

Willy Piancioli: — Yo vivo en un edificio con 94 departamentos y me cruzo seguido con mis vecinos. Y los veo igual que hace 25 años: ocupando el mismo lugar, la misma esperanza.

Pablo Tévez: — Sí, como que la clase media nunca pudo despegar, siempre se mantiene en el mismo lugar. A veces le toca estar un poco mejor. Pero en seguida pasa como algo como la plata dulce o el corralito que la hace retroceder varios casilleros.

Willy Piancioli: — Me hace acordar a mi viejo cuando hablaba amigos y decía: ‘Y, capaz que ahora cambia la cosa, con este nuevo plan económico, capaz que nos salvamos’. Lo recuerdo patente: ‘Guarda que con este ministro por ahí nos va bien, eh. Guarda con el orejón, eh’. Y al final el Orejón nos mandó el tacho. Así veo un poco a la clase media: sometida al vendaval de cómo venga la economía. Y también a lo que te dicen los medios, que antes no tenía tanta incidencia porque no había tantos canales ni tanta información dando vueltas. En ese sentido nos interesa más la clase media que piensa más allá de los medios.

Pablo Tévez: — Si la clase media se pusiera de acuerdo, habría lugar para un proyecto.


“Mientras en el colegio se copaban con Virus o Soda nosotros seguíamos con Serú Girán”

Los Tipitos es una de las bandas más representativas de lo que se conoce como rock nacional. Esa tradición que arranca con Los Gatos, obtuvo su cumbre con discos de Charly García, Andrés Calamaro y Luis Alberto Spinetta, y hoy busca mantener su identidad dentro de un movimiento cada vez más atomizado, pero no por eso menos masivo. “Mientras nuestros compañeros de colegio se copaban con Soda Stereo y Virus y todos esos grupos que estaban de moda en los ochenta, nosotros seguíamos con Serú Girán”, confirman con orgullo.

— Para muchos, ustedes portan el gen del rock nacional. ¿Coinciden?
Willy Piancioli: — Nosotros aprendimos a tocar con el rock nacional. Yo aprendi a tocar la guitarra con la Cantarock. Por eso toco como toco (risas). Pero bueno, a mí lo que me dio ganas de cantar fue el rock nacional. Las canciones de Charly, León y todo eso. Me parece que en esa época se tocaba mejor.

Pablo Tévez: — La diferencia que yo noto con nosotros es que por ahí esas bandas tenían referentes de afuera como Hendrix, The Police, The Cure. Nuestros referentes, en cambio, provienen de acá.

— Y tras los parates, reagrupaciones y desbandes que sufrieron varias de los grupos más convocantes, ¿cómo ven el rock nacional hoy?
Raúl Ruffino: — A mí me da la sensación de que se perdió el misterio de lo que pasaba, la anécdota de que por ahí faltaba un tema para completar el disco y entonces salía “La Mirada de Freud” [NdeR: incluido en Privé de Spinetta]. Un misticismo que por ahí ahora falta y que tiene que ver con los medios, la posibilidad de saber todo al instante. Antes no tenías forma de saber cómo era Serú Girán hasta que no ibas a verlo. Ahora lo podés saber al instante en YouTube…

Willy Piancioli: — Hace quince años atrás hacer un disco era una cosa imposible, pero imposible de verdad. Ahora, en cambio, cualquiera te hace un disco. Si querés ahora te hacemos un disco en media hora (risas). La sensacion de que no se puede hacer nada nuevo, que antes estaba permitido hacer una lcoura y que parezca nuevo. Ahora a lo sumo es una locurita

Fede Bugallo: — Igual lo vemos bien al rock nacional (risas)

Raúl Ruffino: — Hay muchos talentos y muchas bandas buenísimas. Pero nos parece que por ahí perdimos un lugar que antes teníamos en el mundo, en Latinoamérica.


“Quisimos hacer un disco más estudiado”

Suele pasar que después de un álbum muy exitoso de una banda hasta ese momento no muy conocida, el disco siguiente sea más críptico u oscuro. No fue lo que pasó con Tan Real, el sucesor del multivendedor Armando Camaleón de Los Tipitos. Pero sí es cierto que tuvo menos resonancia respecto a su antecesor.

— ¿Les preocupaba no repetir esa situación de menor impacto con El club de los lunes?
Pablo Tévez: — En Tan Real no quisimos hacer otro Armando Camaleón. Por eso en ese momento trabajamos con Tweety González, que tiene una forma mas polaroid, que nosotros disfrutamos mucho. Fue una grabación espontánea que resultó en un disco menos hitero. Por eso ahora preferimos hacer un disco más estudiado y volver a grabar con Alfredo Toth y Pablo Guyot, los productores de El Club de los lunes.

Fede Bugallo: — También influyó que éramos siete años más jóvenes. Por eso tal vez Armando… fue más directo, con estribillos más golpeadores. Ahora tenemos una lírica más adulta. Son los ciclos naturales de la vida.

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