ENTREVISTA DE TAPA | Raphael | “Por suerte soy muy atrevido y me apasiona el riesgo”

Publicada el 29 de noviembre de 2010 en Tiempo Argentino

La clave está en esa famosa grabación para Eurovisión ’66. Ahí, tal vez como nunca después, Raphael condensó en una sola actuación todas sus armas -vocales y actorales- que lo distinguirían como el gran artista que ya era y que todavía es: su canto casi operístico, la mirada sensual a cámara, la vehemencia para apropiarse las letras más dramáticas e interpretarlas como si realmente las hubiera vivido. Su porte único.

“Soy muy atrevido, esa es la verdad. Pero menos mal que soy así, sino la vida sería muy aburrida”, le dice a Tiempo Argentino cincuenta años después de esa transmisión en blanco y negro recorrió el mundo (y que puede chequearse en YouTube) a propósito de Te llevo en el corazón, un disco triple que vino a promocionar en noviembre y que lo encontró interpretando por primera vez en carrera, varios clásicos del tango.

“La verdad, estoy como con zapatos nuevos: ¡encantando! ¡expectante!”, cuenta sobre el álbum que incluye también rancheras y boleros. “Busqué hacer un homenaje al continente. Y por eso elegí los tres géneros que yo considero más universales de América. La ranchera y el bolero, que ya había hecho antes, y el tango, que no había interpretado nunca, pero que no necesité aprendérmelo porque mi madre me lo cantaba todos los días de chico”.

— ¿Qué te dio Latinoamérica y de qué te salvó?
 — ¿Salvarme? De nada. Lo que me ha dado es todo. Por empezar, una estabilidad artística muy importante. El saber que hay gente en México, Chile, Colombia o aquí mismo, la Argentina, que me aguarda cada vez que saco un disco. Debo haber venido más de cien veces a América. Y siempre me sentí bienvenido. Se me nota apenas llego al aeropuerto y me dan la bienvenida todos, desde el que te lleva las maletas hasta el que te sella el pasaporte y te dice ‘que haces, no lo he visto anunciado’. ‘Es que vengo a promocionar el disco, no a presentarlo’. ‘Ah, muy bien’. La verdad, me siento muy querido, como en casa. Y a lo mejor no es verdad, pero no me lo digas (risas).

— ¿Qué diferencias y semejanzas encontrás entre el tango, la ranchera y el bolero?
 — Son totalmente distintos. La ranchera es la fuerza, hay que tener ciertas cualidades vocales para interpretarlo. El bolero, en cambio, es la parte romántica de todos nosotros, el amor y el desamor. Y el tango es el gancho, la pasión. Lo heredé de mi madre que era fanática de Carlitos (Gardel), como decía ella.

— ¿Más allá de tu estilo, en cuáles cantantes de tango te referenciaste?
 — Carlos gardel, el primero. Pero también Hugo del Carril. Goyeneche, sobre todo al principio. Susana Rinaldi. Como verás, conozco muchos cantantes (sonríe). Lo que ocurre es que nunca le había entrado al género porque tengo mucho respeto a las cosas y aquí hay mucho purista, como ocurre con el flamenco en España. Pero según parece por aquí han acogido mis interpretaciones con muy buen gusto (vuelve a sonreír)

Raphael cuenta que apenas supo que el tango iba a figurar entre los géneros revisitados de su último disco, decidió que grabaría los temas en la Argentina. “Le dije: voy a grabar tangos, pero los voy a grabar en Buenos Aires, en el mítico estudio ION, con los músicos de allí. Porque tu has visto cómo es, las caras de los músicos te lo dicen todo, no se casan con nadie. Y entonces cuando llegó el turno de cantar ‘Malena’ y todos los músicos comenzaron a aplaudirme con sus instrumentos me sentí muy bien, reconfortado”.

Con temas como “Yo soy aquel”, “Cuando tú no estás”, “Hablemos del amor” y “Qué sabe nadie”, entre muchos otros, El Niño, como también se lo conoce a Raphael, se hizo conocido en todo el mundo (con versiones en inglés, francés, italiano, portugués y hasta japonés, además de obviamente castellano) y logró el disco de uranio cuando vendió 50 millones de discos en España por Raphael: ayer, hoy y siempre, una marca a la que sólo también llegaron Michael Jackson (dos veces) y Queen en sus respectivos países. “El lenguaje de la música me apasiona. Estar en el escenario cantando e interpretando al mismo tiempo me da muchas ventajas al poder cantar”, dice a la hora de explicar su éxito sostenido, que también incluyó varias películas (por ejemplo la co-producción argentina Digan lo que digan del ’68) e incursiones en la radio, el radio y la televisión (graba en México la telenovela Donde termina el camino).

— Algo remarcable es que en los ’80 y ’90 con temas como “Escándalo” te animaste a mostrar un costado pop que otros colegas tuyos de generación no tienen…
 — Lo que pasa es que desde que arranqué a cantar he sido muy avanzado. Cuando yo empecé, a los cantantes en España se los llamaba crooner y cantaban para hacer bailar. Yo decía ¿qué es esto? No era una persona al uso. Iba por otros derroteros, pero siempre tuvo toques de las cosas que a mí me gustaban. El rock, por ejemplo, que aunque no lo practique tengo cosas que están dentro de eso y hace que alguien como Enrique Bunbury diga que le encanta lo que hago.

— Lo que está claro es que la mayoría de tus pares no se animaron a dar esos pasos, fueron más conservadores…
 — Es cierto. Algunos no saben cómo hacerlo. Y a otros les pareció más cómodo vivir de las rentas. En general, los artistas necesitan quedarse como están, no buscar nada nuevo. Pero yo no puedo. Me apasiona el riesgo. Avanzar

— ¿Qué es lo que hace que todavía tengas ganas de innovar, jugarte a hacer cosas nuevas como esto con el tango?
 — ¡La ilusión! La ilusión que tengo por las cosas. Más allá de las facultades que uno puede tener como artista, sino te ilusionas con lo que haces, mejor déjalo. A veces, cuando tomo ciertas decisiones, me digo: ¿por qué me meto en este berenjenal a esta altura del partido?’ ‘Pues porque sí’, me respondo. Sería terrible si no viviera así mi vida. No me lo perdonaría.


El vínculo con la Argentina

— Desde los inicios de tu carrera, visitaste seguido la Argentina, ¿que destacas de esas visitas?
 — Yo siempre la he pasado bien aquí, sin salir demasiado. Tengo amigos, me siento muy bien acompañado. En enero, cuando estuve grabando los tangos, pude recorrer . Mi carrera estuvo rodeada de argentinos desde el principio. Y en Buenos Aires en particular siento que estoy en casa. Antes, cuando salía de España, decía: me voy al extranjero. Ahora eso no existe.

— ¿Y como notás al país respcto a otras veces que has venido?
 — No he tenido tiempo de ver mucho, porque llegue antenoche y no he salido de aquí. Estuve en la televisión ayer, en lo de Susana Gimenez. Y aquí sigo, como en una funeraria, dando notas toda la tarde. No he salido nada de nada.

— Te tenemos secuestrado…
 — No, ustedes no. La Sony (risas).

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