ENTREVISTA DE TAPA | Soledad | “Nunca pude compartir con mis amigos del colegio mi amor por el folclore”

Publicada durante marzo de 2011 en Tiempo Argentino

Apenas atiende se excusa por haber demorado la nota. “Es culpa mía”, dice. Y explica que estuvo “de trámites” y se quedó charlando con quienes la detenían para saludarla. “Viste como es, si la gente te para no es lindo que te vayas corriendo”, señala. Y no es difícil adivinar, del otro lado de la línea, esa sonrisa amplia que fue -y es- su marca registrada desde hace quince años, cuando saltó a la fama como la adolescente que resucitó el folklore entre los jóvenes con una energía y soltura que no eran habituales entonces.

Ahora, quince años después, y a nueve meses de haberse convertido en mamá, la hija dilecta de Arequito salda una vieja cuenta pendiente: editar un disco en vivo grabado en la mismísima ciudad que la crió y la vio crecer hasta enamorar a todo un país con sus zambas y chacareras cantadas a puro revoleo de poncho. “Creo que los fans necesitaban este reconocimiento”, dice respecto a Vivo en Arequito. “Fueron muchos años de encontrarnos todos los 12 de octubre para festejar con un show mi cumpleaños. Y éste último en especial fue muy lindo”.

— ¿El objetivo fue también poder plasmar la alegría que se vive en tus recitales?
 — Nosotros como banda musical siempre tuvimos una muy buena energía en vivo que no siempre pudimos plasmarla en estudio. Algo que le pasa a todo el mundo, pero que a nosotros nos cuesta en particular (risas). Entonces dije, bueno, grabemos estas canciones tal cual las hacemos los recitales. No importa que sean nuevas. Por eso la selección de temas es un poco una locura porque muchos son inéditos.

— En los temas que vos componés no aparece tanto el folclore, ¿por qué?
 — Cuando escucho folclore, elijo el más purista. El que representó a toda una generación pero que es muy distinto al que se vive actualmente. Pero lo que me pasa es que tampoco puedo negar el año en que nací y la influencia que tuvieron sobre mí las diferentes músicas que escuché de chica, no sólo el folklore. No podría componer “Zamba de usted”, por ejemplo. No sería natural. Vivo a 90 kilómetros de Rosario, que es la cuna del rock nacional [de allí surgieron Los Gatos Salvajes, luego Los Gatos], donde es muy raro que la gente se sienta identificada con el folclore. Nunca pude compartir con mis amigos del colegio ese amor.

— Es raro, porque la idea que en general se tiene es que fue al revés, que te criaste en una ambiente donde el folclore era moneda corriente…
 — Sí, era natural en mi casa, con mi Papá, que es un fanático del folclore. Y era natural en la escuela de guitarra a las que iba. O en la clase de música de la primaria, donde tenía una complicidad con mi profesora. Pero ese interés no se extendía al resto de mis compañeros. De hecho, hasta yo no me convertí en ‘La Sole’, muchos no sabían que me dedicaba a cantar zambas y chacareras los fines de semana.

— ¿Y alguna vez se te hizo conflicto esa necesidad de conciliar ambas músicas?
 — Sí, se me hizo conflicto en algún momento. Pero creo que todo lo nuevo genera al principio un enrarecimiento, un llamado de atención, y después se justifica por lo que hacés. Y en este último disco pasa eso porque las canciones que tienen otro tinte, no tan folclóricas, son justamente las mías. Entonces, ¿quién me va a poder decir algo? ¿si son mías? Pero bueno, por suerte hoy los géneros están un poco más relajados también. Incluso en el rock hay artistas que por ahí en vez de rock te salen con una cumbia.

— Hoy se permiten más esas cruzas…
 — Sí, porque cuando yo empecé era una de las más puristas. Tenía dos guitarras y un bombo. Y era bien tradicional. Pero recuerdo que poco después Los Nocheros empezaron a diferenciarse no vistiéndose siempre de gaucho y dejándose el pelo con algún mechón de otro color, y a mí me encantó. Pienso que todo tiene que convivir. El tipo que sube al escenario con su guitarra y nada más es tan groso como cualquiera de nosotros que por ahí tenemos ocho músicos y llevamos iluminador, pantallas de led y toda la historia.

— Fuiste madre hace poco, ¿en qué te cambió?
 — La realidad es que me cambió en un montón de cosas. Cuando dicen que te cambia 180 grados es totalmente cierto. Yo siempre fui una persona de pasarme horas frente al espejo viendo qué me iba a poner y planeaba el día respecto a mis necesidades. Y ahora, con un hijo, te olvidas de eso, es todo para él. Pero todo, eh. Es como que tenés que ir ordenando en base a ellos. Porque a una cierta hora comen, duermen. Requieren toda tu atención.

— ¿Y qué cambios generó en tu música y en tu carrera?
 — En un punto, mi carrera pasó a segundo plano. Pero es increíble ahora cómo disfruto subiéndome a un escenario. Desde que soy mamá nunca me quedé disfónica. La tensión está en otro lado. Creo que la verdadera plenitud se da a través de un hijo. A la mañana la miro a Antonia y no puedo creer que sea mía, que me sonría cada mañana cuando la voy a despertar. Además, cierra un círculo. Porque yo me casé muy enamorada y viví muchas cosas lindas con mi marido, pero cuando viene un bebé es algo mucho más fuerte lo que te une. Algo muy gracioso es que se adapta perfecto a las giras.

— Como si entendiera que tiene que portarse bien…
 — Sí, una sola vez le tocó esperarme atrás de un escenario, cuando tenía cuatro o cinco meses, y mientras yo cantaba ella empezó a tararear la canción. La tenemos filmada con el celular (risas)

— ¿Y cuales son tus miedos como madre? ¿Cómo los manejas?
 — Mi miedo a veces es tenerlos demasiados en una burbuja y que el día de mañana el choque con el mundo real sea muy grande. Cuando yo nací teníamos una casa sin terminar, un auto que nunca fue cero kilómetro y una toda una vida de la que no me quejo para nada porque fui feliz y nunca me faltó nada. Pero ella nace con una realidad muy distinta, con una mamá famosa en una casa mucho más cómoda y un auto que nunca te deja a pie. Pareciera que fuese perfecta su vida. Por eso me gustaría que entendiera que todo esto se ganó con mucho sacrificio. Y que, el día de mañana, no va a poder tener cualquier cosa que pida.


Las hermanas sean unidos

— Tu hermana Natalia te acompañó desde el principio de tu carrera. ¿Cómo es la relación que tienen? ¿Alguna vez te preocupó que vos recibieras más reconocimiento que ella?
 — En casa siempre fuimos muy unidos y trabajamos como equipo. Entonces por ahí a mí me tocó ser la persona que va adelante y tiene la posibilidad de meter los goles. Pero para llegar a ese lugar necesito de los demás. Y Nati es la persona que me da el pase, que está en el mediocampo, que maneja todo. En algún momento nos dijimos ¿hacemos un dúo? Pero a Nati le gusta más ser invitada, no exponerse tanto. Por otra parte, ella la pasó mucho mejor en la adolescencia también porque pudo ir mucho más seguido a bailar (risas). Y está siguiendo su camino. De hecho, en estos días está sacando su nuevo disco, de corte pop, con Noel Schajris [ex Sin Bandera] como invitado. Si yo soy hiperkinética mi hermana es el doble.


“Estoy con el pueblo, con el sentido común”

— Hace unos días se cumplieron 61 años del nacimiento de Kirchner, que murió hace poco. ¿Qué significó para vos?
 — Para mí es indudable que Néstor ha sido un personaje muy querido y que lo sigue siendo. No soy una persona de declararme abiertamente afiliada de un partido u otro. A veces noto que todo es mucho blanco y negro, y nos olvidamos del respeto. Yo soy muy respetuosa de la investidura presidencial. Creo que tenemos que entender que si alguien hace cosas con las que no siempre estamos de acuerdo, eso no lo hace un monstruo o un enemigo. En ese sentido yo a Néstor lo respeto mucho y es indudable que hizo muchas cosas interesantes. Se notó con la respuesta que tuvo la gente cuando falleció. Y ahí yo estoy con el pueblo, con el sentido común.


“Hacer equilibrio para no quedar mal hace que te pierdas a vos mismo”

— En el disco incluíste “Así volví”, un tema que tiene una letra tuya que tiene una mirada distinta sobre las rupturas, más positiva. ¿Cómo surgió?
 — La escribí hace cinco años y tiene que ver con situaciones que nos pasa a todos. No lo hago mucho en vivo porque es difícil en el contexto de un festival, pero es muy querido. Me lo piden mucho por Twitter. Creo que la vida es un tire y afloje y que no nos van las cosas tan fáciles. Cuando digo: “haciendo tanto me equilibrio me voy a agotar” es porque creo que uno vive haciendo equilibrio en la vida para no quedar mal con nadie, tener una vida perfecta, y eso a veces hace que te pierdas a vos mismo.

— En este caso la protagonista que es abandonada descubre que le hace bien y lo celebra…
 — ¿Sabés lo que nos pasa a los seres humanos? Que no sólo nos acostumbramos a estar con alguien sino que creemos que el resto de la gente también se acostumbra a eso. Entonces lo que más nos duele no es la decisión de decir te dejo o me quedo sola sino lo que le pasa al resto con eso. Por suerte un día nos damos cuenta que lo más importante es lo que sentimos y que el resto no importa. Ahí es cuando nos liberamos.