FUERA DE AGENDA | Ute Lemper | “Para ser un verdadero artista hay que hacer caso a las propias intuiciones e instintos”

Publicada durante agosto de 2o15 en Tiempo Argentino

— ¿Cuáles dirías que son tus películas de cabecera?
 — All that jazz, como primera que todas. Y después por supuesto Érase una vez en América o Las Alas del deseo. Films que indagan en el mundo interior y te hacen escapar de la realidad por un momento.

— ¿Y con los actores y actrices, ¿tenés a quienes admires particularmente y hayas seguido toda su carrera?
 — Sí, por supuesto. Muchos. Desde los actores y actrices de Hollywood como Al Pacino, Robert de Niro y Meryl Streep a otros del cine francés.

— ¿Y qué te gusta de ellos?
 — Me gusta que no son actores de escenario. Realmente tienen una gestualidad hermosa que impacta. y que sabe llegarte. Un talento que es muy diferente al que por ahí necesitás para el teatro, donde necesitás ser muy real, manejar el vivo. Llegar de otra manera.

— Yendo a tu infancia. ¿Cuál fue tu primera vocación relacionada con el arte?
 — Al principio fue mucho ballet y todo lo que tenía que ver con las perfomances físicas, las danzas en general. Tanto las clásicas como más importante las modernas: tap, jazz… Ya cuando a los 12 empecé a cantar estaba muy claro que lo mío pasaba por el arte.

— ¿Y qué rol cumplió tu familia en ese interés?
 — Mi padre era muy musical. Sabía tocar todos los instrumentos: el violín, el piano, la guitarra, el saxofón. Un hombre musical, pero no profesional, solo por hobby. Mi madre, por su parte, era muy melómana también. Le gustaba cantar ópera en casa, aunque tampoco se animó a ejercer ese don de manera profesional. Los sesentas, en Berlín, no eran años fáciles para ser artista. Ellos tenían que trabajar y mantener una familia.

— Cómo tomaron ellos, entonces, tu temprana vocación artística?
 — Al principio se preocuparon un poco. Me dijeron: “¡Oh Dios! ¿Cómo hará Ute para tener seguridad social, su propia casa? (risas). Pero pronto les demostré que iba a poder mantenerme por mi misma y me apoyaron totalmente.

— ¿Tuviste guías en tu primeros pasos en el arte?
 — Sí, al principio mis profesores de danza. Tuve mentores y profesores que me influyeron en mi gusto por el arte y me educaron en ese camino. Luego cuando hice mi carrera de dramaturgia y estudiaba piano tuve otros profesores que también me impactaron. Y lo mismo cuando empecé a estudiar actuación. Al final del día, sin embargo, lo que entendía también es que para ser un verdadero artista hay que hacer caso a las propias intuiciones e instintos. Ser tu propio guía. Y no sólo respecto al arte sino a cómo te manejas en el medio y qué tipo de vida seguís. Me parece la única forma de alcanzar tu propia identidad, que es lo más difícil dentro del arte.

— ¿Hubo algún momento de duda?
 — No. Nunca. Una cosa fue llevando a la otra. Un trabajo trajo el siguiente trabajo. Y desde que terminé mi escuela de dramaturgia y arranqué con el teatro, los musicales y las películas, y también mi carrera musical, nunca paré. Nunca tuve dudas de que éste era el camino. Al punto que, si lo pienso hoy, casi no tuve tiempo de sentarme y respirar. De reflexionar sobre todo lo que me iba ocurriendo.

— Llevabas un ritmo muy exigente, casi frenético…
 — Sí. En mi época de estudiante no tuve ni tiempo de volverme loca. No iba a fiestas, no tomaba drogas. Ensayaba todo el día para los distintos estrenos y vivía mucho stress. Mucha demanda física y emocional. Siempre tuve que ser muy disciplinada.

— Qué libros te gustaba leer al comienzo de tu despertar artístico?
 — Al principio me gustaban muchos los libros de aventura. Mi autor favorito era Herman Hesse. Es maravilloso leer y encontrar paz. Estoy muy contenta con eso. Por eso hice tantos proyectos musicales relacionados con autores literarios: desde Charles Bukowski a Jacques Prévert hasta Pablo Neruda y últimamente Paulo Coelho, con quien me volví amiga y tenemos un contacto permanente a raíz de un nuevo disco que estoy preparando con él.

— Considerando que recorriste el mundo en todos tus años de carrera, ¿qué ciudades te gustaron especialmente?
 — Viví en Nueva York por 20 años y la quiero de manera particular. Es muy salvaje. A veces demasiado salvaje (risas). De París me encanta su belleza urbana. Y adoro el ambiente bohemio de Barcelona. Soy una europea en mi corazón, por eso siempre tiendo a volver a Europa. Al mismo tiempo si bien me encanta el entramado urbano de ciudades como Berlín o París, me gusta pasar bastante tiempo en el campo, lejos de la alienación callejera.

— Para cerrar, ¿qué cosas te enorgullecen de tu carrera?
 — La verdad que ha sido una larga carrera. Con muchos momentos. Y estoy contenta de cada uno de los capítulos que ha tenido. Desde mis perfomances musicales y mis trabajos con la música de Kurt Weill y Bertolt Brecht hasta mi alianza musical con Michael Nyman o los proyectos alrededor de Neruda, Bukowski o ahora Coelho. Todo está unificado en este largo viaje que he emprendido. Y amo cada capítulo que tiene.

One clap, two clap, three clap, forty?

By clapping more or less, you can signal to us which stories really stand out.