INFORME DE TAPA | Proyecto 25 miradas, 200 minutos | Historia argentina en pantalla grande

Publicada el 1 de julio de 2010 en Tiempo Argentino

El Bicentenario dejó, además de un gran festejo colectivo, el proyecto 25 Miradas, 200 minutos. Una iniciativa que reunió a 25 cineastas de diversa trayectoria y búsqueda estética como Leonardo Favio, Pablo Trapero, Lucrecia Martel, Juan Bautista Stagnaro y Albertina Carri, entre muchos otros, para que en cortos de ocho minutos expusieran qué nos produce y qué nos motiva esto de ser y haber sido argentinos.

“La propuesta es una forma de generar testimonio para entrever, asomarse o espiar, incluso de forma impúdica, las vicisitudes, los sentidos y la dialéctica de un viaje que compila sueños y pesadillas, encuentros y desencuentros, épicas y sencillas cotidianidades”, explicó el secretario de Cultura Jorge Coscia, durante la presentación del proyecto, cuyos cortos pueden verse previo a la exhibición de las películas de cartel en más de setentas salas comerciales de todo el país y en la red de Espacios Incaa.

“Estaba con Coscia en el momento en que se planteó la idea y desde el principio me encantó”, dice Juan Bautista Stagnaro, quien eligió la figura de un San Martín joven y recién llegado de España para dar su mirada del Bicentenario. “Me pareció interesante recrear esa primera tensa entrevista que tiene con Rivadavia, cuando todavía no es el prócer que fue después y se lo miraba de reojo por miedo a que fuera un agente español”, cuenta sobre El Espía, que el director de Casas de Fuego eligió narrar con austeridad.

También relacionado con las figuras y símbolos de la patria, pero desde su óptica escolar y muchas veces retrógrada, trabaja el corto Intolerancia de Juan José Jusid. En una narración en paralelo, el director de ¿Dónde estás amor de mi vida que no te puedo encontrar? buscó retratar la violencia contenida de una reunión de padres que termina remedando a la típica reunión de consorcio. “Busque hacer una radiografía de esa cosa medio reactiva que tenemos de no poder plantear una diferencia sin llegar a una discusión”, sostiene. “Esa pulsión de enfrentar al otro antes de ver qué dice”.

Con la voz estelar de Elena Roger, Sabrina Farji también posa en La voz su mirada sobre un símbolo patrio. En este caso, el himno, pero en su versión completa: sin el recorte de estrofas que en un momento se le hizo. “Me interesaba ese recorte, preguntarme por qué no se cantaba más esas estrofas. Y descubrí que escuchadas hoy, 200 años después, esas estrofas cobran un sentido nuevo. Se resignifican”, plantea la directora de la reciente Eva y Lola, que en plan videoarte mecha imágenes del Che Guevara, Rafael Videla, Eva Perón y Carlos Menem; todas figuras — nos gusten o no — argentinas.

Albertina Carri, por su parte, viaja hasta los setenta en Restos, un ensayo audiovisual que indaga en las películas desaparecidas durante la última dictadura. “Fue otra forma de desaparición, porque la Dictadura asesinó mucha gente, pero también asesinó culturalmente”, explica. “Me pareció interesante reflexionar sobre cómo se piensa la memoria a partir de materiales inexistentes. Y lo que descubrí es que la memoria es inaprensible; que nos pueden desaparecer y nos pueden dejar, pero siempre van a sobrevivir ideas, una potencia primaria”, expone la directora de Los Rubios, quien utilizó efectos analógicos para rescatar la estética de época, “cierta impronta”.

En más adelante, de Lucía y Esteban Pepe Puenzo, en cambio, el tema es el futuro y el concepto de Nación. Instalados en el Centenario de 1910, los hermanos Puenzo cuentan el conflicto que se suscita cuando un oligarca del campo contrata a un cineasta pionero para que plasme en una película su idea de la Argentina del 2010. “Era una época donde no existía nada de lo cibernético y sí los fierros”, explica Lucía. Y cuenta que para el corto usó la técnica del stop-motion (animación cuadro por cuadro) para darle una estética “muy Caras y Caretas”, típica de principios del siglo XX. Una historia argentina presente en pantalla grande.


Los otros cortos

Otros cortos que ya pueden verse son Para todos los hombres y mujeres de buena voluntad de Ricardo Wullicher, sobre el cancionero escolar, pero interpretado por los pueblos originarios; Pavón, de Celina Murga, en el que recrea los sucesos que enfrentaron a Mitre y Urquiza; Fallas de origen, de Juan Taratuto, que ironiza sobre una posible vacuna contra la viveza criolla; Mercedes, de Marcos Carnevale, en el que se rescatan los recuerdos de una mujer bicentenaria; Posadas, de Sandra Gugliotta, que relata un escape en plena dictadura militar; Chasqui, de Néstor Montalbano, sobre la Guerra del Paraguay, con Diego Capusotto como soldado; y En la trinchera, de Mausi Martínez.

También A través del Bicentenario, de Carlos Sorín, con entrevistas a los historiadores Mario Pacho O’Donnell y Carlos Altamirano; (Mi) Historia Argentina, de Gustavo Postiglione, en donde se aborda el cine de los sesenta; El Abuelo, de Alberto Lecchi, sobre un peronista desencantado en tiempos de Alfonsín; La Leyenda del ceibo, de Paula de Luque, que apela un relato de alto grado de experimentación audiovisual; Nueva Argirópolis, de Lucrecia Martel, en donde imagina una isla del litoral desde donde se refunda la Nación; Ser útil, de Víctor Laplace, un trabajo experimental; Malasangre, de Paula Hernández, sobre una empleada de limpieza; y Guillermina P e Hija del sol, de Inés de Oliveira Cézar y Pablo Fendrik, respectivamente.

Por otro lado, El héroe al que nadie quiso de Israel Caetano, Gente querible de Leonardo Favio y Nómade Pablo Trapero, están siendo terminadas y podrán ser vistas tanto en la función conjunta que prepare el Incaa, como en emisiones especiales de Canal 7 y canal Encuentro.

Like what you read? Give juan manuel strassburger a round of applause.

From a quick cheer to a standing ovation, clap to show how much you enjoyed this story.