NOTA | Curt Smith (Tears For Fears) | “No pertenecíamos a ninguna escena”

Publicada durante octubre de 2011 en Tiempo Argentino

De las bandas pop de los ochenta, Tears for fears fue una de las más pretenciosas. Tenían sintetizadores, sí. Tenían grandes melodías, por supuesto. Eran pegadizos, ¡más bien! Pero además — y a diferencia de la mayoría de sus pares de época — tenían una anhelo artístico superior que se reflejaba en el tratamiento críptico, casi borgeano, de los grandes temas de la humanidad (el infinito, el azar, la muerte) y el en armado musical cada vez más complejo que fueron adquiriendo con el correr de los discos y los años (siempre bajo un envoltorio pop, claro, exploraron el jazz, la psicodelia y el rock progresivo).
 
Sin embargo, y pese a ese horizonte a priori “más elevado”, este duo que conforman Roland Orzabal y Curt Smith en voces y, obvio, sintentizadores, se las arregló para colar una buena cantidad de hits durante los ochenta que luego los hizo acreedores del revival de esa década que se manifestó (y aún se manifiesta) en fiestas temáticas, radios treintañeras y un imaginario que recuerda aquellos años como los más sintéticamente pop de la historia. “Fueron años muy movidos. Y no puedo decir que hoy extrañe algo, como tampoco que haya algo de lo cual arrepentirme. Nos fue bien, es cierto. Pero hoy estamos mucho más maduros”, cuenta Curt sobre la época en que saturaban las radios con temas como “Shout”, “Everybody wants to rule the world” o “Pale Shelter”.
 
 — En aquel tiempo, algunos los asimilaban a bandas como U2 y Simple Minds, por su mensaje “más serio” y no tan liviano como el del resto de las pop de la década. ¿Qué les parecía esa comparación?
 — Sí, la escuché. Y la verdad, nunca nos sentimos muy relacionados con aquellas bandas. Nosotros, a diferencia de ellos, no teníamos un discurso político explícito más allá de que sí teníamos una postura política de las cosas y aun la tenemos. También se dio que estábamos bastante aislados. No pertenecíamos a ninguna escena. Y con las bandas que nombrás, apenas nos cruzábamos en algún pub o show. No había demasiada relación.
 
 — Luego, en los noventa, Roland y vos se distanciaron y el duo por aquellos años se quebró. ¿Qué fue lo que los apartó? ¿Y cómo fue ese momento en que se reencontraron y dicidieron rearmar la banda?
 — Mirá, hubo muchos motivos. Pero si tuviera que resumirlo en una sola cosa te diría que es que estábamos un poco agotados uno del otro. Habíamos pasado más de la mitad de nuestras vidas tocando juntos y necesitábamos un poco de aire. Desarrollarnos individualmente también. De hecho yo saqué un disco solista y Roland hizo lo propio con aquel disco de Tears. Era una cuenta pendiente.
 
 — ¿Y cómo se amigaron?
 — De una manera muy sencilla. Nuestro manager de entonces nos convocó para una trámites relacionados con la banda, unos papeles que debíamos firmar, y arregló una cena. Ahí nos vimos, nos contamos nuestras vidas y… decidimos volver a tocar. No hubo misterios. Simplemente nos dieron ganas.


Aquella noche junto a Soda Stereo

La primera visita de Tears for fears no fue la mejor. Llegaron a principios de 1990 después de sacar su tercer y muy buen disco, The seeds of Love, y con Soda Stereo como soporte. El estadio de Vélez oficiaba de anfitrión. Y la oportunidad lucía perfecta. Hasta que apareció una gran nube negra, estalló la tormenta y nada fue como lo planeado. La gente, que en gran parte había ido a ver a Cerati y cía, se retiró presuroso del estadio. Y Tears for fears debió hacer frente al temporal con la mitad del público y en condición de visitantes. Tocaron un puñado de temas y se retiraron antes de lo previsto. Quedó una cuenta pendiente. Y si bien Roland Orzabal retornó en los noventa al frente de la banda, esta tercera visita luce como la verdadera revancha de aquel traspié.
 
 — Gustavo Cerati, líder de Soda Stereo, la banda con la cual compartieron escenario en aquella oportunidad, sufrió un ACV el año pasado y se mantiene en coma desde entonces. ¿Estabas al tanto?
 — No sabía nada. Conozco Soda Stereo y me gustaba mucho lo que hacían. Sé que son muy populares allí. La verdad, lamento mucho lo que le pasó a Gustavo (Cerati) y me encantaría que se recupere pronto. Sería una alegría.

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