NOTA | Edda Díaz | “La vida es un eterno comienzo”

Publicada durante junio de 2011 en Tiempo Argentino

La Reina del Cafe Concert no para. Viene de encarnar a una ama de casa que pasa por heroína en Reina, mi amorcito corazón, un excelente unipersonal entre delirante y tierno que la hizo destacarse en lo que más sabe: hacer reír. Y ahora acaba de estrenar Este es el día de visita, un duro melodrama sobre una escritora lesbiana que se interna por propia voluntad en un neurosiquiátrico y, de a poco, se vuelve loca. Sin estarlo.
 
“Al principio parece pulcra y serena. Y parece imposible que vaya a terminar mal. Pero la empiezan a invadir los fantasmas del pasado, su familia violenta, y se quiebra”, explica Edda sobre Silvia Uber, la personaje en cuestión. Y puntualiza: “La obra de Juan Crespo es muy generosa porque no es es que hay un protagónico fantástico y el resto acompaña. No: todos los papeles son fuertes. El guión te lleva a pensar todo el tiempo: ¿esto habrá sido efectivamente así? ¿O es producto de su imaginación?”
 
 — ¿En qué te basaste para componer el personaje?
 — En la observación. Siempre recuerdo unas palabras que son la esencia arriba del escenario: si yo me lo creo, el público también. Y yo, antes de actuar recabo mucha información. Tengo amigas escritas y las observo. Y fantaseo, también. Cuando estoy sobre el escenario soy Silvia. Me siento totalmente identificada con ella.
 
 — Pensás que estos personajes son habituales en la sociedad argentina?
 — Sí. Porque somos un país muy joven. Cuando voy a Europa pienso: ‘Dios mío, las cosas que hemos atravesado!’ Vivimos mucha violencia, violación, sangre. Si lo pensás, es raro que no toda la gente haya quedado como Silvia Uber, la protagonista de la obra.
 
 — Tenés una fuerte formación dramática. Sin embargo te destacaste siempre en el humor. ¿Por qué?
 — Porque el humor es un regalo muy grande. Lo mejor que tenemos. Un plus que te elige a vos cuando, de repente, un día, sos chico y decís algo que para vos es lógico y los demás se rien a carcajadas y dicen ‘qué plato esta chica’. Cuando prestás atención a eso te das cuenta que el humor te hace querible, hace que los demás te quieran.
 
 — ¿Y a nivel profesional?
 — Es una moneda muy buscada porque involucra a otro oficio. No solo es ser cómica, es también crear humor. A nivel profesional podría haberme quedado siempre en el carril del humor. Pero a mí me encanta moverme. Y cuando apareció este personaje me dije ¡esta es la mía! Por eso estoy muy feliz, también. Me parece que la vida es un eterno comienzo. Y cuando llegás a alguna cima, no te podés dormir. Los únicos que se duermen son los laureles en los estofados (risas).


“Sólo un artista puede entender a otro”

La hiperactividad de Edda Díaz lleva a preguntarle cómo hace para cumplir con todo. Y la respuesta es una historia de amor: “Tengo un socio, que es mi esposo, que me apoya en todo. Si no, no podría. Él también es artista, un escultor. Y sólo un artista puede entender a otro”, dice. Y cuenta que están por entrar “en el décimo años juntos”.
 
 — ¿De conocerse o de formar una pareja?
 — Las dos cosas. A esta edad no estamos para perder el tiempo (risas)
 
Para Edda, se trata del amor definitivo: “Hay mucho entendimiento. Se llama Salvador Macari, que significa hombre feliz. Si mañana algo nos separara, no tendría otra pareja”. 
 
 — ¿Y cómo se conocieron?
 — Por la computadora. Salvador me vio entre las direcciones de un mail que nos mandó un amigo en común, un hombre santo. Y me escribió. Así empezó.