NOTA | Herrero, Estol, Dacal y Cabrera (Tributo a Os Mutantes) | “Eran novedosos, irreverentes y contemporáneos”

Publicada durante febrero de 2011 en Tiempo Argentino

En lo sesenta, la misma década en que Brasil vio surgir el tropicalismo, la bossanova y autores de la como Tom Zé o Caetano Veloso, un pequeño trío que parecía ir en otra dirección entregaba una música igual de fascinante. Os Mutantes, la banda de culto que anticipó la psicodelia beat en Latinoamerica y tropicalizó el fanatismo por los Beatles, también estaba empapada de cultura brasilera, sólo que con elementos anglosajones. El trío, integrado por Rita Lee, Sergio Dís y Arnaldo Baptista sacó discos claves entre el ’68 y el ’71, pero después empezó a desmembrarse para finalmente separarse a mediados de los setenta, con más pena que gloria. 
 
Sin embargo, la edición de Everythin’ is possible, un compilado ideado por David Byrne, los volvió a poner sobre el tapete. El impacto del redescubrimiento fue tan grande que Os Mutantes terminó ingresando definitivamente en el canon del rock/pop internacional, y por añadidura, en el universo de la música local y latinoamericana. Ahora, El Justiciero Cha Cha Cha, un disco tributo con participaciones de Fito Páez, Café Tacuba entre muchos otros (ver recuadro) muestra hasta dónde la música de Os Mutantes impactó en el país. Y porque los hace tan atractivos. Lililana Herrero, Fernando Cabrera, Acho Estol (de La Chicana) y Pablo Dacal dan su propia explicación del idilio.
 
— Durante bastante tiempo, la música de Os Mutantes no tenía difusión y era recomendada boca en boca. ¿Cómo fue en el caso de ustedes? 
Herrero:
 — Así, de boca en boca, que es como mejor se conoce la música. Jamás espero demasiado del mercado la verdad.
Dacal: — Los discos suelen circulan entre los músicos de boca en boca. Desde siempre nos estamos pasando el dato a tener en cuenta. A los Os Mutantes los escuché hace mucho sin demasiado fanatismo porque Manuloop me había pasado un cassette antes de la vida digital, si mal no recuerdo. Siempre fui más escucha de Caetano y de Chico.
Estol: — En mi caso, llegué a Os Mutantes gracias a compartir sala de ensayo con El Horreo. Manuel Onis (y Abel, y Franco) me hicieron descubrirlos en los noventa.
Cabrera: — Carlos da Silveira, Eduardo Darnauchans, Eduardo Larbanois, Washington Benavides, Victor Cunha y otros nativos de Tacuarembó, sabían de Os Mutantes desde principios de la década del 70. Ellos me desayunaron en el tema.

— ¿Cómo describirían la música de Os Mutantes?
Herrero: — Eran irreverentes, novedosos y al mismo tiempo comporáneos a su época. No es poco.
Dacal: — Hay algo muy elaborado en su forma de entender la composición, muy hijo de su época: los géneros comprendidos en su profundidad pero sin dogmatismos, la banda de audio como una obra en sí, incluyendo características de la música concreta y electrónica. También el rock como una aventura del conocimiento, la electricidad y el aire vibrando entre los micrófonos. También eran un grupo beat, en línea con Los Gatos y los Shakers. Y por eso, para versionarlos, junté a Axel Krygier, Rodrigo Gómez, Sebastián Volco, Pablo Grinjot y Manuel Onís. Todos amantes del rock viajero que tomamos a Mutantes como íconos de la retromodernidad.
Estol: — Su música me atrae porque es revolucionaria, libre, ecléctica, académica, pero al mismo tiempo popular, profunda, psicodélica y sin embargo sudaca. Después, en giras por Brasil con La Chicana, fuimos consiguiendo cada uno de sus discos (incluso los que sólo se editaron en vinilo) y profundizando la escucha y nuestro cariño hacia la banda.
Cabrera: — Lo que me atrajo es la calidad, y la diferencia o separación que tenían con el resto de la MPB.

— ¿Qué los motivó del tema que eligieron versionar?
Cabrera: — Elegí “Mutantes e Seus Cometas no País do Baurets” por comodidad.
Herrero: — Yo “Beija-me, amor” porque me gusta, pero también porque con Arnaldo Antunes demoramos mucho en contestar y no quedaban muchos por escoger. Lo grabamos rápido y con mucho placer. Invitamos a Nora Sarmoria y Matías Arriazu y salió en un toque. La verdad, una experiencia hermosa.
Dacal: — Yo elegí hacer “No te vas a perder por ahí” porque me encantó ese contrapunto entre los rebotes melódicos del ‘Mira como viene, Mira como vá’, y los consejos de camarada, compañeros de ruta, que piden por favor: ‘No vayas a estropearlo, no te vas a perder por ahí’. ¡Lo estamos intentando amigos!
Estol: — Al principio ”La balada del loco” me parecía demasiado emblemática como para hacer una versión. Pero Lola se copó con semejante himno y yo me propuse hacer una versión que respetara melódicamente al original pero que también tuviera una impronta chicana mas onírica en los arreglos. Por eso, en la parte B del tema en vez de ir al rock an roll va a la cumbia.


Cómo es el disco tributo

El Justiciero, Cha, Cha, Cha es antes que nada una gran idea. Y no porque sea original realizar un álbum tributo, sino porque si había una banda que merecía este tipo de homenajes (tan en boga en estos días) era justamente Os Mutantes, durante demasiado tiempo el secreto psicodélico-beat mejor guardado de Latinoamérica. Editado por Ultrapop y craneado por una dupla argentino-brasilera relacionada al ámbito de la música, el disco trae brillantes versiones de pesos pesados como Fito Páez, Café Tacuba y Aterciopelados, pero también de los cantautores como los citados Dacal y Cabrera, y de grupos con fuerte ascendencia under como La Manzana Cromática Protoplasmática y los hace poco disueltos P.O.Reincidentes. Con un arte de tapa bellísimo, “El Justiciero…” sirve tanto como tributo como cuidada guía de iniciación.


Entre la psicodelia beatle y el tropicalismo más sensual

Nacidos al calor de las revoluciones culturales y estéticas de los sesenta, los Os Mutantes son a la vez una rara avis como un producto típico de la cultura musical brasilera. En sus canciones palpita la cadencia y la sensualidad que hizo destacable al tropicalismo. Pero en vez de vincularse hacia las costumbres y tradiciones brasileras “de adentro”, el trío comandado por los hermanos Baptista y la diva precoz Rita Lee entró en diálogo con actos externos de la psicodelia de aquella época como los californianos Love o el tramo “Strawberry fields forever” y ”Lucy in the sky with diamonds” de los Beatles. Por eso no es de extrañar que en los ’90 artistas como Beck, Bowie o Byrne los reivindicaran. O que en el 2006, cuando concretaron una gira de regreso, protagonizaron un pequeño rival a escala global. La fama les llegó tarde, pero seguro.