NOTA | Los Pillos | “Sin duda, estábamos haciendo algo especial”

Publicada el 27 de julio de 2015 en Tiempo Argentino

El VHS recuperado de un Parakultural los muestra bien: oscuros, parcos y sutilmente arrogantes, más afines a Echo & The Bunnymen que a The Cure, como perezosamente se los comparó más de una vez. La base rítmica es sobria y persistente, y la guitarra filosa envuelve (casi asfixia) una voz nihilista que ya parece saber, a los veintipico, que no mucho en la vida tiene sentido: “Se siente el peso del día/ se mezclan las pesadillas/ alguien piensa muy despacio/ como para actuar”, canta Adrián Yanzón, voz existencial de Los Pillos (que completaban Martín Aloé en bajo, Alejandro Fiori en guitarras y Pablo Esaú en batería) ante no más de 50–60 personas que presencian algo perdurable. Para recordar.

“Mi percepción es que sin duda estábamos haciendo algo muy especial”, coincide Yanzón, casi 30 años después, cuando el mito de la banda se agrandó a niveles insospechados y hoy no hay sitio de descargas que no los tenga como link favorito. “Por las cosas que hablábamos entre nosotros, por cómo evaluávamos lo que estábamos haciendo y por nuestra manera de componer, que era de verdad colectiva, me daba cuenta de que había algo poderoso ahí”, asevera.

Y es verdad: pasó mucha agua bajo el puente desde aquel recital, recuperado ahora en un hermosa y cuidada edición independiente que no sólo incluye el único e imprescindible disco de Los Pillos (Viajar lejos, 1987), sino también los demos hasta ahora inéditos de lo que iba a ser el siguiente álbum y un DVD con el VHS del Parakultural. Entremedio, la banda se disolvió pero también tornó de culto: recomendación entusiasta de aquella primavera alfonsinista que prometía que iba a estar todo bien, pero no, al final, estuvo todo mal. Y Los Pillos lo había anticipado.

–¿Cómo fue ese momento que tomaron conciencia del mito alrededor de Los Pillos?
Aloé: –Un día apareció un chabón que ni conocíamos, y puso un Fotolog de la banda y después un MySpace. Y un montón de gente empezó a comentar. Mucho no entendíamos lo que pasaba.
Yanzón: –En su momento no nos hacíamos cargo, porque nunca fuimos de darle bola al pasado. Nos manteníamos con nuestras cosas. Pero cuatro años atrás dijimos “¡Basta!”. Hagamos algo con todo esto.
Aloé: –Para nosotros es una recuperación histórica porque había una bola gigante y nosotros no habíamos hecho nada, sólo poner la obra. Y no estábamos muy contentos con lo que estaba circulando.

Aclaración: lo que estaba circulando era principalmente su costado más morboso. El hecho de que su baterista y fundador (Esaú) había desaparecido misteriosamente en el Amazonas junto a su novia Mónica Vidal (cantante de El Lado Salvaje, otra banda importante del under de la época) durante un malogrado viaje de vacaciones. Sin embargo, las canciones de Los Pillos (todas cantables, todas imprimibles en nuestra memoria sensible) seguían valiendo la pena más allá de toda leyenda, que incluye también el haber teloneado (y para muchos opacado) a Siouxsie and the Banshees en un Obras de fines del ‘86.

–¿Por qué se sigue rescatando a Los Pillos? ¿Qué tuvieron de especial?
Yanzón: –Creo que el rock, para perdurar, tiene que incluir muchas cosas: melancolía, potencia, visceralidad, algo de rebeldía, cierta cosa estática que te lleva a otro plano. Una celebración en cada recital.
Aloé: -En nuestros shows nunca sabías qué podía llegar a pasar. No hacíamos bises. Ni buscábamos el aplauso. De hecho, nadie hablaba entre tema y tema. Alejandro Fiori, nuestro guitarrista, apenas decía un “gracias” cada tanto. Pero nada más.
Yanzón: –Éramos totalmente parcos.
Aloé: –Hacíamos lo que teníamos que hacer.
Yanzón: –La misma temática de las letras provocaba que nuestra música se mantuviera en primer plano. Nos gustaba que la gente escuchara y prestara atención a lo que estábamos cantando. No éramos una banda más. Y en vivo se notaba.
Aloé: –Éramos cuatro tipos buscando ese momento de creación especial. Y nunca renunciamos a eso.


La leyenda del batero perdido en el Amazonas

–¿Cómo les pesó la ausencia de Pablo Esaú estos años?
Aloé: –Fue el fundador del grupo y su motor. El tipo que armaba las fechas y se relacionaba con las bandas. Nunca dejó de estar enfocado en tocar. 
Yanzón: –Nosotros seguimos soñando con Pablo. Hay un diálogo interno que se da seguido. No es metafísico, sino a través del recuerdo que tenemos. En el sueño que tengo casi siempre, él trata de volver, de tocar de nuevo con Los Pillos. Hace poco soñé que tocábamos en un lugar como Misiones, de donde era el papá. Y hace unos meses soñé que me lo encontraba y estaba todo canoso.


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