NOTA | Nito Mestre | “Más de una vez me tenté con tirar la toalla”

Publicada durante agosto de 2010 en Tiempo Argentino

Hace exactamente treinta años, a Nito Mestre se le ocurrió hacer un juego con sus fans y tituló 20/10 a su primer disco solista. Un poco como guiño a su futuro como solista (hasta qué año especulaba que podía seguir cantando), y otro poco porque así terminaba su número de teléfono de entonces. “Por supuesto, faltaba la característica. Pero muchos sabían que vivía en Caballito, a si que probaron hasta sacar mi número y empezaron a llamarme”, cuenta Nito. Y agrega, todavía algo traumado: “Sin parar”.
 
El “guiño” le costó al ex Sui Generis tener que desconectar el teléfono durante ese período. Y, como los llamados no cesaban, tener que pedirle a Entel que le cambiará la numeración. “Y en ese momento no era como ahora, que es un poco más fácil. ¡Antes era un lío!” (risas). La contracara fue un álbum que, como era de esperar, funcionó muy bien. Con temas como Hoy tiré viejas hojas y Distinto tiempo que aún hoy se mantienen como clásicos de sus recitales.
 
“Cada disco cae en un momento justo y a veces son esas cosas externas los que lo hace explotar más que los otros”, relativiza Nito cuando se le pregunta el por qué de esta perdurabilidad. “Por ejemplo, antes no había internet, ni siquiera cds, y eso obligaba a la gente a tener que comprar el álbum. Ahora, en cambio, la repercusión la vez cuando tocás en vivo”. Sin embargo, no deja de reconocer la fortaleza artística del disco: “Los temas que salieron muy redondos, muy justos. Pegaron directo a la gente. Sin duda ayudó mucho el grupo que se armó durante la grabación” (ver recuadro).
 
 — Recién decías que 20/10 también refería a tu futuro como solista en el 2010. ¿Cómo te imaginabas tu carrera entonces?
 — Me la imaginaba trabajando en la música, aunque por ahí más aplacado, porque yo suponía que el rock se terminaba cuando tenías 45 o 50 años, en ese momento no veías a los Rolling Stones haciendo giras a los 70. Tampoco me imaginaba todas las cosas que viví en el el medio. Me imaginaba años más tranquilitos (risas).
 
La referencia de Mestre es bien puntual: en el 2002, y tras dos internaciones consecutivas, decidió recurrir a un grupo de ayuda para dejar el alcohol que le estaba quitando la vida. “Si tengo que hacer una balance de estos 38 de carrera, rescató lo bueno y lo malo, porque si cambio algo de todo eso hoy no estaría donde estoy”. En “My Dear”, por caso, de su último disco, le escribió a la mujer (su mujer) con la que se casó por segunda vez; y en “Flores muertas”, a su madre recientemente fallecida, cuyas cenizas arrojó al mar.
 
 — ¿Existe un vínculo entre las presiones de la fama y las adicciones?
 — No. Es personal. Sino la calle estaría llena de famosos que se drogan. Lo que pasa es que es más notorio. Se publican mas.
 
 — ¿Alguna vez te tentaste con tirar la toalla?
 — Sí, mas de una vez. La primera, después de Sui. Y la última, en los ’90. Pero nunca dudé mucho. El hecho de haber podido pedir ayuda, fue mi mayor sostén.
 
— Participaste activamente de la recuperación de Charly. ¿Cómo lo ves hoy?
— Lo veo muy bien. Aunque todavía le falta. Está haciendo su camino, que es privado. Mi aporte fue darle una mano y pasarle algunos tips que le podían servir. Lo bueno de esta recuperación, a diferencia de otras, es que tuvo que trabajar para estar bien. No lo veo con ganas de volver atrás.
 
— Hace poco tuvieron un roce por una gira que ambos hicieron por Israel. ¿En qué quedó?
 — En nada grave. Tuve una mini disputa con su manager que ahora, con las disculpas del caso quedó, solucionada.


El puntapié inicial

20/10 significó un momento bisagra en la carrera de Nito: no sólo fue su primer disco solista (con todo lo que ello implica) sino también la demostración de que podía tener un éxito comercial y/o artístico sin el soporte de Sui Generis o Los Desconocidos de Siempre. “Fue un momento en que estaba con la cabeza abierta y justa”, dice para explicar ese momento. “Se juntó el hecho de tener por primera vez la libertad absoluta de no tener que bancar una banda y poder invitar a grabar a todos los que quisiera”. Con “invitados”, Mestre se refiere a un verdadero seleccionado de maestros que incluyó que a tres Serú Girán (Charly García, David Lebón y Pedro Aznar), un ex Los Gatos y futuro GIT (Alfredo Toth), y a Rubén Rada y el Mono Fontona, entre otros.
 
Hay un paralelismo con aquellos últimos discos de Serú Girán y el primero de Charly, que ya preanunciaba un cambio de sonido para la década…
 — Sí, más moderno. Y en eso tuve mucho que ver el Mono Fontana, que tenia una visión especial para hacer los arreglos. Y también Pedro, que tocó el bajo e hizo los arreglos de cuerdas.