NOTA | Piti (Las Pastillas del Abuelo) | “Cambio mis sueños por que las bandas que crecieron con nosotros puedan vivir de la música”

Publicada durante octubre de 2013 en Tiempo Argentino

Puesto a enumerar sueños que todavía mantiene como cantante de una banda de rock nacional que ya giró por todo el país, logró que sus temas suenen profusamente en la radio y llenó el Luna Park varias veces, Piti, el cantante de Las Pastillas del Abuelo, enumera un par, pero de repente pisa el freno y vuelve sobre sus pasos: “Te cambio todo lo que te dije porque algunas de las bandas que crecieron con nosotros lleguen a vivir de la música. Por suerte ya algunas lo están haciendo. Y las que no, seguramente pronto lo van a hacer. Ojalá. Tiempo al tiempo”.
 
Antes, junto a sus compañeros de banda, Piti había nombrado a “La canción que nunca escribimos, la canción que viene”, como también “un encuentro con Sabina o el Indio Solari”, dos de sus letristas diferentes, entre sus anhelos a cumplir. “Me gustan los sueños que vienen solos, que se presentan en el camino y operan por la ley de la atracción”, había dicho, antes de que el recuerdo de sus compañeros de ruta en el rock reformulara el listado. Y cualquiera que conozca la génesis de la banda (sus progresivos saltos masivo a mediados y fines de los dos mil a puro boca en boca y temas que lograron interpelar a un público joven transversal en la línea de Los Piojos, Las Pelotas o Bersuit) sabe que no está exagerando o mintiendo.
 
 — ¿Cómo es el vínculo con esas bandas que nacieron junto a uds y hoy siguen en el under?
 — Muy bueno. Hoy hay un lugar que está nucleando la escena que más nos gusta, que es alrededor del Uniclub, lo que antes era Babilonia. Ahí están tocando mucho la gente de El Bordo, que también creció con nosotros, a la par. También La condena de Caín. O Holy Piby, una banda de reggae de Lanús muy copada. O La huella rebelde, Virna Lisi, El Atolón de Funafuti, Los locos de nacimiento, El Kuelgue. Todas bandas que vamos a ver muy seguido y que nos encantan.
 
De cara al show este sábado 5 en el Estadio Cubierto del Bicentenario (General Paz y Constituyentes), Piti cuenta que preparan un show donde tocarán “algún que otro tema inédito, tanto de ahora como de antes”. Y que las sorpresas van a estar también en la puesta en escena, “con pantallas de un estilo que nunca habíamos puesto antes”, se entusiasma este el frontman de esta banda que, siempre desde el rock nacional, supo abordar diferentes géneros (sobre todo ritmos del folclore local). Y que, especialmente a partir de sus letras (por momentos “sabinísticas”), logró construir una identidad de banda que cuenta historias y sabe interpelar a su público.
 
 — Vienen de sacar Desafío hace algo más de un año. ¿Cómo lo ven ahora?
 — Desde la composición, que es lo que me toca, te puedo decir que fue un disco más riffero, más rockero, más 4/4. Sin tantos otros ritmos y géneros. El Bochi (guitarrista de Las Pastillas) dice también que logramos un audio distinto. Yo nunca tuve buen oído para esas cosas (risas). Pero bueno, cada vez que una banda saca un nuevo disco, siempre se generan tres situaciones: el disco que querés hacer; el que finalmente haces; y el que te hubiese gustado hacer. Es inevitable.
 
 — ¿Qué cosas te siguen conmoviendo de estar en Las Pastillas?
 — La gente. Lo que le pasa a la gente con la banda. Y también nosotros, la familia que conforma Las Pastillas. Subir a un bondi para salir de gira y decir: “mirá a todos estos pibes (los técnicos, los plomos) que siguen viniendo a laburar con nosotros”. Porque para mí que soy el cantante, es más fácil, pero para un asistente de guitarra es otra cosa. Y sin embargo sigue estando, le sigue gustando y sigue alimentando el círculo.


“Es importante estar convencidos de lo que hacés y nosotros lo estamos”

—¿Cómo hicieron para seguir creciendo sin perder ese origen artesanal que siempre marcó a Las Pastillas? ¿Qué medidas tomaron?
 — Uno de los problemas fue el que dirán, un espejo que genera la sociedad misma y que optamos por no darle mucha bolilla. Aunque tampoco es fácil porque el clima viene y te lleva. Nos pasó con Crisis, cuando las letras empezaron a ser un poco más introspectivas, y algunos pegaron el grito en el cielo porque querían lo de antes. Es importante estar convencidos en lo que hacés y nosotros lo estamos. Por otro lado, a nivel banda, también fomentamos la comunicación interna, porque a veces parecemos Los Simuladores: uno está en la montaña, otro haciendo esnórquel y otro en la ciudad (risas). Entonces tratamos de hablar todo y que no haya grandes asperezas, que no pase que al primer problema que haya alguno diga: “yo con ese no hablo más”. Por suerte, tratamos siempre de estar conectados. Como dice el Bochi: “hippies, sí; hippies de mierda, no” (risas).