NOTA | Zambayonny | “Escribí la novela antes de ser Zambayonny y viene recibiendo muchos elogios de los buenos”

Publicada el 26 de julio de 2010 en Tiempo Argentino

Cada tanto pasa. Un cantautor desconocido compone una canción. Esa canción gusta mucho. A esa canción le suceden otras. Y, de repente, aquel desconocido se convierte en un cantautor de renombre. Más allá de todo marketing o acción de prensa. Repetido y citado en fogones y fiestas de amigos. Versionado. Pasó con Serrat, pasó con Sabina, pasó con Silvio Rodríguez y Zitarrosa (y también, por qué no, con Ismael Serrano y Arjona). Y pasa ahora con Zambayonny. El hombre de barba tupida, lentes negros y gorra con visera que saltó de ser fenómeno en YouTube a llenar La Trastienda tres o cuatro veces por año. ¿Su secreto? Un repertorio de canciones tan obscenas como lúcidas y poéticas, cantadas a pura guitarra criolla y voz. Casi sin proponérselo, Zambayonny se convirtió en un fenómeno popular de redes. Y en estos días, como si fuera poco, publicó Biografía de un superhéroe, su primera novela.

“La escribí gran parte cuando todavía no estaba con este proyecto. Antes de ser Zambayonny”, dice, todavía cauto con la idea de ser, efectivamente, un autor de canciones que luego cantan miles. “Y como evidentemente es mucho más rendidor hacer un tema sobre la paja que una novela de trescientas páginas, el libro había quedado un poco relegado”, explica. Sin embargo, el manuscrito aguardó pacientemente su momento. Y cuando las olas se aquietaron un poco, Zambayonny sacó del cajón esos papeles y terminó la novela de un tirón. “Se la enviamos por mail a algunas editoriales, sin ningún tipo de contacto o recomendación, a ver si la quería editar. ¡Y resultó!”.

Karmelo Restelli, el protagonista de la novela, es un uruguayo que un buen día descubre que su mujer se fue con otro y emprende un viaje desopilante que le cambia la vida para siempre. Con ritmo de folletín y mucho “costumbrismo mágico”, Zambayonny construyó una aventura que fue muy bien recibida por su creciente comunidad de fans, pero también por varios críticos literarios que, sorprendentemente (o no), le dieron el visto bueno a su debut en las letras. “Vengo recibiendo muchos elogios de los buenos”, se alegra. “Y encima el Ministerio de Educación la eligió para ser leída en las aulas de todo el país, a si que imaginate lo contento que estoy”

— Muchas de las canciones e incluso parte de esta novela las escribiste antes del boom que viviste en los últimos años. ¿Tenés miedo de perder la frescura y espontaneidad que tienen tus temas?
 — Miedo no. Pero sí es cierto que no es lo mismo saber que ya no vas a hacer una canción para cinco amigos sino para defenderla 200 veces en vivo o en la tele. No podés desconocer eso. Pero tampoco le tengo miedo. Vengo haciendo temas desde hace más 15 años. Canciones en broma, más serias, con cierta intención, de distintas etapas. Y no creo que eso cambie.


“Por suerte pasó la apatía del 2001”

Hace unos días, Zambayonny puso en Twitter: “Recuerdo la apatía por la Selección, la apatía por la política y la apatía por el país. Bienvenida la alegría, el debate”. Y ahora amplía la idea: “La verdad, veo al país en uno de sus mejores momentos en muchísimos años. A veces falta un espejo para darte cuenta de cómo están las cosas. Y cuando mirás alrededor te das cuenta de que en el primer mundo ajustan o discuten cosas que acá ya están resueltas. Por suerte pasó la apatía del 2001, el ‘que se vayan todos’, que para mí era una cosa muy tramposa, porque cuando pedís eso, ¿quiénes vienen? Ahora, en cambio, veo una apertura tremenda, veo debate, ganas de involucrarse. Te puede gustar o no este Gobierno pero hoy por lo menos se incorporan ideas, se disputa una política contra otra y lo que votás volvió a ser algo importante porque rige tu vida. Creo que eso es un gran logro. Y estoy esperanzado en que continúe”.

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