COBERTURA | Pearl Jam | Obsesionados en devolvernos la fe
Publicada el 9 de noviembre de 2015 en Tiempo Argentino

“Ahora entiendo. Ustedes no son nuestro público favorito. ¡Uds son nuestra banda favorita, ¡Ja!”. Apenas barbudo y con el pelo mucho más corto que en sus años icónicos, Eddie Vedder volvía a caer en el asombro y el agradecimiento luego de que el ida y vuelta con el público que ellos mismos fomentan desde la propia entrega y una intensa precisión, tomó caminos inesperados en clásicos como “Do the evolution”, “Given to fly” o “Corduroy”.
Los cantitos, redoblando algunas melodías de guitarra o agregándole codas hipnóticas al final de los temas, puede que hagan levantar la guardia de los melómanos más asépticos y desconfiados. Pero de verdad es tan natural esa confluencia entre banda y público, que hay que ser de piedra para no dejarse envolver por esa emoción que envuelve el Estadio Único de La Plata y va convirtiendo uno a uno -hasta al más ateo- (No muchas bandas o artistas en el mundo tienen ese poder; Bruce Springsteen y Neil Young, referentes directos de Pearl Jam, sí). Y no es sólo cuestión de entrega: hay que tocar mucho y muy bien, y sobre todo no hay que mentir nada en absoluto para lograr este tipo de shows catárticos que saber activar diferentes niveles de autoconciencia y percepción según el momento.
Y antenoche hubo realmente de todo, empezando por ese arranque slow, con “Pendulum” y “Low light”, como para apaciguar las avalanchas del inicio (“Tengan cuidado”, pidió cariñosamente Vedder varias veces); y siguiendo con varios de esos pasajes de intricada belleza musical que logran edificar Jeff Ament en bajo (y musculosa de Oberto al final), el incansable Matt Cameron en batería, el sabio Boom Gaspar en órgano y teclados (casi un heredero de Grateful Dead con su melena canosa y esa impronta lisérgica) y Stone Gossard en claves toques rítmicos de guitarra. Sobre ellos, Mike McCready y su wah-wah hendrixiano girando libre como un trombo, y Eddie Vedder, entre el aullido extasiado y la predicación grave y cariñosa, logran lo que se conoce como Pearl Jam en vivo: un puñado de amigos entrañables obsesionados en devolvernos la fe.
Claro, en una lista más larga que lo habitual (en Chile tocaron 28 temas y antenoche 33), también hubo tiempo para varios de sus covers favoritos de la banda (“I believe in Miracles” de Ramones, precedida por el relato de cómo Johnny adoraba “Corduroy”; “Baba O’Riley” de The Who, un favorito de la banda; y la vencida “Imagine” de Lennon, que igual sonó sentida en la voz de Vedder), además de un repaso sostenido por Lightning Bolt, el último disco de Pearl Jam (con la balada “Sirens” como momento central) y varios de esos himnos de los primeros años del grupo (“Black”, “Evenflow”) que pasan los años e igual nos hacen sentir bien. Hasta hubo tiempo además para citar la campaña de “Ni una menos” (“Vi muchas mujeres en las vallas protegidas por varones”) y para desear un nuevo regreso pronto.
“Después de tocar acá por primera vez hace diez años, Jeff (Ament, bajista) siempre me decía: ‘¡Estuvo tan bueno…! ¿Habrá sido verdad o un sueño? Pero era verdad”, decía hacia al final de la noche Vedder, ya con luces prendidas y los corazones llenos. Con suerte, será así.
FICHA TÉCNICA
Personal: Eddie Vedder (voz), Mike McCready(guitarra), Stone Gossard (guitarra), Jeff Ament (bajo), Matt Cameron (batería), y Boom Gaspar (teclados)
Lugar: Estadio Único de La Plata
Clasificación: excelente (*****)