La Piedra de la Lechuza: una historia india de Elqui

Patricio Barría, Proyecto Supay Wasi.

Cuadernos Supay Wasi, ISSN 0719–9600.

La Piedra de la Lechuza, a los pies del Apu La Nariz. Foto: archivo personal.

A los pies del poderoso Cerro La Nariz (de la misma familia que el Mamalluca o Guamalluca , el Cerro Negro y el Apu mayor el Señor Porongo) se ubica una roca muy particular con historia y newén que pasamos a narrar.

Esta roca tiene gran tamaño y destaca como un marcador del territorio, se la llama de diversas maneras, “La Piedra Parada”, “La Piedra de la Chonchona” , “La Piedra de la Lechuza” o simplemente “La María”. La historia de esta roca sacra tiene dos vertientes, contrarias, pero a la vez, complementarias.

La María

La María era una machi o curandera que trabajaba cuidando la salud de la comunidad de Pullayes y controlando el equilibrio entre los hombres y Los Primeros Antiguos, quienes desde el principio de la historia, han desplegado su fuerza tutelar desde los cerros cercanos. Estando ya de avanzada edad, ella estaba preocupada porque sentía cada vez más cerca su muerte y aún no encontraba entre sus herederas una candidata idónea, para reemplazarla en su cargo, y así heredarle su poder y oficio, el cual tenia una línea ininterrumpida desde el diluvio, evento trágico que había acabado con casi todos las personas del Valle de Elqui, en una época remota. María se preocupaba pensando que su antiquísimo linaje corría serio riesgo de extinguirse, trayendo esto, la desgracia para su familia y el desorden comunitario.

Una noche, estando ya postrada en su lecho de muerte, clamó, a los Primeros Antiguos, ayuda para que su linaje pueda continuar con la tarea encomendada desde el principio de los tiempos, — cuenta la historia — que se posó sobre su enramada una lechuza que era su espíritu protector y aliado, una alianza que también procedía de tiempos inmemoriales.

Entonces los Primeros Antiguos escucharon su pedido y decidieron ayudar a María, a su familia y su pueblo. María vierte su último suspiro y su alma se lanza en ese soplo hasta el cuerpo de la lechuza, para juntos volar hasta el lugar habilitado por los apus para producir el encanto: la lechuza — María, se posa sobre una piedra que desde aquel momento adquiere la forma de una lechuza y el alma de la machi queda litificada, inmortalizada en su nuevo cuerpo de piedra, desde donde seguirá eternamente intercediendo por su pueblo frente a los espíritus ancestrales de los cerros. Aquella piedra es la que se conoce actualmente como La Piedra de La Lechuza, guardiana de Pullayes y del cerro La Nariz .

La Piedra de la Chonchona

Otra versión de la historia, complementa la anterior, desde la otra cara de Los Poderes Ancestrales. Se cuenta que a aquella piedra, acudían antiguamente las brujas locales para realizar sus juntas o reuniones, donde decidían en conjunto atacar a determinadas personas o familias, además de intercambiar ritos y elementos para maleficiar, se dice que esta piedra era un lugar apropiado para realizar pactos con el diablo. La piedra posee una cueva en su parte inferior (ver foto anexa) , que se menciona como un portal al inframundo donde las brujas acudían transformadas en chonchonas, esto es, convirtiendo su cabeza en un ave rapaz nocturna, a la usanza de l@s calcus mapuches. Debido a esta intensa actividad mágica, era usual observar extrañas luces que entraban y salían de la piedra, que eran los destellos que las mismas chonchonas poseían y de otras brujas ya muertas que seguían habitando el territorio sin un cuerpo humano, bailando alrededor de la piedra.

Parte de la cueva a los pies de la Piedra de la Lechuza. Foto: archivo personal.

El Petroglifo de la Lechuza

Buscando la historia de la piedra, encontramos hace unos años, una marca hecha por los antiguos, un petroglifo, con forma de lechuza, que de manera individual y exclusiva marca esta roca en su parte posterior, como para que no queden dudas que estamos ante esta guardiana que mira en la oscuridad.

Petroglifo de la Piedra de la Lechuza. Foto: Archivo Personal.
Lechuza. Fuente: Chile Sorprendente.

En el petroglifo se ve la imagen del contorno alrededor de los ojos de una lechuza y es un diseño relativamente común en el arte rupestre del Norte Chico de Chile, como podemos apreciar en las fotos siguientes de petroglifos del Choapa.

Petroglifos de Nocui. Fuente: José Casteletti. http://www.tesis.uchile.cl/tesis/uchile/2004/castelleti_j/sources/castelleti_j.pdf
Petroglifo de Salamanca. Fuente: (FB) Petroglifos Salamanca Choapa.

La Piedra-Lechuza de los Incas

En un texto de Rodolfo Cerrón-Palomino titulado “ Cuzco: la piedra donde se posó la lechuza. Historia de un nombre” encontramos nuevamente una interesante analogía entre nuestra historia local y la historia Inca, específicamente sobre la fundación de Cuzco y su etimología. La siguiente cita habla sobre los sucesos protagonizados por los hermanos Ayar, los ancestros “míticos” de los Incas, cuyo lugar de origen es el lago Titicaca, en la búsqueda del emplazamiento para fundar Cuzco:

“Ayar Auca es el personaje a quien “le habían nascido unas alas”; y, cuando recibe la orden de Ayar Manco, alzándose precisamente “sobre sus alas”, fue a
posarse sobre el “mojón de piedra” que le había indicado su hermano, y “sentándose allí se convirtió en piedra”. De esta manera se produce la litomorfosis del personaje alado, confundiéndose con el “mojón de piedra”. Desde entonces, nos lo recuerda Sarmiento, tenían los incas un proverbio que decía: “Ayar Auca cuzco guanca, como si dijese “Ayar Auca mojón de piedra mármol” (ibidem). Es decir, según esto, Ayar Auca, que era un <cuzco>, o sea una lechuza, se posó sobre una <guanca>, esto es un mojón de piedra, y se tornó él mismo en roca. En buen romance, entonces, <cuzco guanca>, es decir /qusqu wanka/, viene a significar ‘la piedra de la lechuza’ o, parafraseando mejor la frase, ‘el peñón donde se posó la lechuza’. Como se puede apreciar, no podía haber mejor motivación para designar el lugar que debía tomarse para ocuparlo.”

En este análisis encontramos este otro evento en que un ancestro importante, con forma de lechuza, se transforma en una roca, inmortalizándose en su territorio.

Palabras Finales

Para concluir este breve relato, creemos oportuno poner en relieve el importante significado, para el estudio de la historia y el folklore regional, desde una mirada descolonizadora, que este tipo de historias locales tienen. Desde la parte de arriba del Valle de Elqui podemos plantear una historia en que los relatos locales -territorializados, confluyen para entregar una visión contrapuesta a la historia hegemónica, donde los ancestros siguen vivos en esta tierra, principalmente en la piedra, que es la carne del cerro y cuya interacción con los hombres forma parte constitutiva de esta realidad.

Pullayes, agosto de 2018.

https://supay-wasi.wixsite.com/cuadernos

Referencias

Cerrón-Palomino, Rodolfo. Cuzco: la piedra donde se posó la lechuza.
Historia de un nombre. En: Lexis XXX.1 (2006): 143–184.

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