Desequilibrio Material.

La humanidad cada día se vuelca más a lo material, se ha perdido el equilibrio. Mucha gente hoy ya no conecta con su parte espiritual, porque conectar con tu espíritu es encontrarte a ti mismo y casi nadie quiere encontrarse consigo mismo, casi nadie quiere enfrentarse a su Ser, su esencia. Prefieren buscar en los cielos, en una hostia, en una imagen. Es más fácil lidiar con una ilusión que lidiar con la verdad.

Encontrarte frente a ti y tu Ser es difícil, complicado, complejo, implicaría dejar de lado todo lo que crees que eres, las caras que te has dibujado, las ilusiones que has creado para tí, sería sacrificar ese personaje que te has construido a lo largo de tu vida y al cual, muy probablemente, ya le tienes un entrañable cariño y un apego a toda prueba.

Quizá nadie está preparado para encontrarse consigo mismo. Porque al encontrarte a ti mismo, encontrarás a la Presencia Eterna, encontrarás esa energía que llaman Dios. Encontrarse de frente con uno mismo y aceptar ese Ser y su divinidad, te romperá el mil pedazos, aunque te dará la libertad y plenitud eterna. Será un morir naciendo a una nueva vida, llena de Espíritu, llena de armonía, llena de tu Ser. Será abrazar todo el poder del universo en ti mismo, aceptar tu divinidad, tu santidad y saberte uno con todo lo creado. Será encontrar la verdad en ti, solo entonces habrás llegado, al fin, a casa.

Por ello entre más buscas al creador del universo —Dios, Luz, Consciencia, Ser Supremo, Energía, Fuerza, cómo quieras llamarle – más te encuentras a ti mismo, esa es la más grande paradoja del universo. Eso es el alfa y el omega, el fin de la ilusión de la separación, el fin de la ilusión de la dualidad. El fin del dios de las religiones y el inicio de la consciencia plena: de ser el todo con el todo dentro del todo.

El grave peligro es que no busques tu Ser y tu esencia, que seas un perezoso y te conformes con el dios que te inventaron los dogmas, que aceptes como verdad algo que solo es verdad a medias. Que dejes de vivir tu vida para convertirte en un zombie más, al que le tienen que dar la comida masticada, porque no está lo suficientemente vivo para ir tras la verdad, que no es lo suficientemente valiente para encarar al mundo y abrazar su espiritualidad. Eso tiene al mundo en el lugar que lo tiene. Lo mejor será inculcar a las nuevas generaciones esa búsqueda del equilibrio entre lo material y lo espiritual, solo desde ahí, podremos avanzar a un estado de consciencia más alto y podrá la raza humana caminar hacia la armonía, la confianza y la paz eterna.