Los candidatos a Presidente de Uruguay
y su relación con el entorno digital.
Antes de que vuelvan a empapelar la ciudad, un aporte para entender que con los carteles impresos no se puede interactuar.
Llegué hace 15 meses a Uruguay para radicarme. Poco más de un año en mi proceso de adaptación, del cual he aprendido mucho de la cultura, la idiosincracia y costumbres de la gente. Como es el lugar en el mundo que elegí para vivir, no puedo (ni quiero) estar ajeno a las cuestiones políticas, especialmente cuando van a definir nuestro día a día en el futuro.
Si se quiere puede ser tomado como “vicio profesional” o simplemente como espíritu curioso, la cuestión es que decidí emprender la tarea de investigar las plataformas digitales de los 3 principales candidatos a la Presidencia, haciendo foco en cómo se relacionan con la gente (sus votantes), de qué forman exponen sus propuestas y cuál es la manera de atraer a una audiencia que, por lo general, en las redes sociales busca otras cosas en vez de relacionarse con la política.
Antes que nada, cabe aclarar dos cuestiones: para dicho proceso me valí de todos los datos y herramientas gratuitas de métricas a disposición de cualquier usuario de internet común y corriente.
Lo otro importante es que no estoy ligado a ninguno de los partidos políticos ni personas mencionadas en el texto. Lo hago con el más absoluto interés de aportar una forma distinta de ver las cosas, para quien desee aprovecharlo.
¿Por casa cómo andamos?
Uruguay tiene una de las infraestructuras más desarrolladas a nivel digital de Latinoamérica: el 62% de los hogares tiene acceso a internet, más de medio millón estarán conectados a través de fibra óptica antes que termine el año, la velocidad de conexión es la mejor de la región (y una de las mejores del mundo) y la cobertura para banda ancha móvil a través de LTE supera el 70% en todo el país.
Por otro lado, la gente abrazó la tecnología y hoy se maneja de forma natural en el entorno de redes sociales y digital. Con 3.4 millones de habitantes, más de 2 millones tienen cuenta en Facebook y 350,000 en Twitter. Mientras los ratings de la TV descienden sistemáticamente (la gente quiere ver lo que quiere, cuando quiere y como quiere) en los últimos tiempos se ha ampliado la industria del desarrollo de aplicaciones, empujada por las ventas de celulares (154 teléfonos móviles cada 100 personas, 7 de cada 10 son smartphones).
Están dadas todas las condiciones para que los políticos con miras al próximo 26 de Octubre, aprovechen las enormes posibilidades que brinda el entorno digital y generen acciones que sensibilicen, atrapen e inviten a participar a sus votantes. Veamos entonces qué están haciendo en la web.
Qué ves cuando me ves
El viaje comienza en cada una de las plataformas de los partidos. De entrada queda clarísimo que las 3 propuestas son muy básicas en cuanto a la forma de presentar su contenido en digital. Con esto me refiero a que en materia de diseño y experiencia de usuario atrasan unos cuantos años. De todas formas esto no es responsabilidad de los candidatos (imagino que debe haber un Directorio o Comité encargado del tema, que valora otras cuestiones por considerarlas más importantes).

de inicio de los sitios
de cada partido.
En lo que respecta a redes sociales, su funcionamiento pasa por ser amplificadoras de la actividad partidaria y de campaña de los candidatos. Específicamente en los números, el Frente Amplio tiene por lejos muchos más seguidores en Facebook (red social utilizada mayormente por mayores de 30 años), mientras que el Partido Nacional se separa de sus competidores en Twitter, consecuente con su propuesta más innovadora, políticamente hablando.

Uno por uno
Al adentrarnos en el mundo digital de los candidatos, desde el vamos sus personalidades están expuestas de forma manifiesta en las plataformas de campaña: Bordaberry es correcto, medido, tradicional; Tabaré Vazquez (tiene sus cuentas personales inactivas desde hace unos años) refleja una notoria distancia de las redes sociales y es llamativa la manera elegida para comunicar su propuesta: un “canal de TV” que funciona como un repositorio de vídeos, donde en determinadas oportunidades se transmite en vivo un acto; Lacalle Pou es el que mejor ha entendido cómo manejarse con su audiencia, por ejemplo grabando videos personales mientras recorre el interior (reproducidos y compartidos por miles) como un “diario de viaje”.

de inicio de los sitios
de cada candidato.
En líneas generales, todos se quieren mostrar “haciendo” pero en sus plataformas se “dice” mucho. Los usuarios de internet y redes sociales (en especial los más jóvenes) son muy visuales, por lo que dedicar largos textos a explicar los planes de gobierno y las propuestas es algo muy difícil de digerir por los usuarios. En ese sentido Tabaré Vazquez tuvo una buena intención, pero tomar el formato de la TV como la conocemos y trasladarla directamente al mundo digital es desaprovechar la gran oportunidad de complementar ambos mundos, utilizando lo mejor de cada uno de ellos. En ese caso, ¿porqué no usar plataformas ya establecidas (claramente estoy hablando de aprovechar al máximo las posibilidades que brinda YouTube) bajo la premisa “voy donde están los usuarios en vez de obligarlos a que ellos vengan a mi”?

Bordaberry y Lacalle Pou tienen un espacio dedicado a exponer sus propuestas. Ambos lo hacen por temas (Educación, Sociedad, Economía, etc.), pero por citar un ejemplo, el candidato del Partido Colorado nos propone su plan de Seguridad en un PDF de ¡41 páginas! mientras que el del Partido Nacional lo hace en 14, y con un video explicativo previo. Distintas formas de exponer: uno se centra en su idea, el otro piensa en quienes reciben el mensaje.

Los vices también influyen
Acierto involuntario de la campaña, Jorge Larrañaga sumó mucho más que su trayectoria a la fórmula: aportó un gran caudal de seguidores en redes sociales, potenciando el alcance y exposición de los mensajes.
Extrañamente, al igual que su compañero, Raúl Sendic no utiliza cuentas personales, sino que se maneja con las de su lista 711. Los números de seguidores no son pocos, especialmente si hablamos de Facebook, pero es una oportunidad desperdiciada al no personalizar su rol: en el caso de ser electos, ¿van a seguir utilizando esas cuentas?
Germán Coutinho, aunque viene muy lejos, de a poco escala en Twitter, apadrinado por los miles de followers de su candidato a Presidente.

Cuando sumamos todas las fuerzas, entendiendo que el resultado es meramente estadístico (un mismo usuario puede seguir a ambos candidatos, inclusive a la cuenta del Partido) nos encontramos con un fiel reflejo de la manera que tienen los protagonistas en desarrollar sus propuestas en Digital. Son números, pero dicen más de lo que muestran.

A modo de conclusión
Explicar un programa de gobierno de forma sencilla es muy complejo, por eso los políticos tienen la trabajosa tarea de recorrer y llevar su palabra a cada rincón del país. De todas formas, por más difícil que parezca, cualquier desafío de comunicación se resuelve entendiendo las necesidades de la gente (qué les interesa saber, cuáles son sus preferencias, en qué momentos es propicio contactarlos, cómo generar contenidos relevantes para las distintas audiencias), superando el temor que implica la innovación. Transitar caminos que ya han sido probados no garantiza tener una mejor y más fuerte relación con los seguidores. Somos humanos, prima la manera que tenemos de relacionarnos. ¿Qué mejor que aprovechar todas la ventajas que brinda digital y las redes sociales para enganchar a la audiencia?
En definitiva, si nadie lo ha hecho, ¿no es una excelente oportunidad para ser realmente distinto, y no “más de lo mismo”?