Ansioso como tú

Muchas veces esperar que se cumpla lo que llevas todo el año imaginando con una persona es la principal razón de desamor, ideados bajo la temática de amor de comedia romántica, donde el hombre estará afuera de la casa del amor de su vida esperando a su amada bajo la lluvia, mientras la cámara se aleja y nos dice quién nos mintió; la escribió y dirigió, porque a decir verdad los escritores son mentirosos profesionales, tratan de venderte el amor que buscas, hay unos que hasta el amor sexual y grotesco intentan vender. No es real, el amor que lees y ves en una pantalla no es real. Yo lo hago, idolatro los ojos de alguna mujer que me gustó por unos días, que en esos días le dije que lo que quería de ella era sexo convencional y calendarizado y alguien con quien ir a los bares para beber mientras nos hablábamos al oído. La verdad puede llegar a ser una metáfora y lo malo de las metáforas es que son mentiras elegantes.

Una vez que se entiende que no quiero nada y ella si, en la nebulosa creciente de su mente se crea la idea de que ella es la salvadora de mis ideologías egoístas y que le digo esto como un grito de auxilio, como si alguien me haya hecho daño antes, cuando la verdad es que yo fui el agresor.

Pero nunca falta la que es más valiente y astuta que uno, la que seguramente te ablandará el corazón y dirás, “tal vez estoy listo para estar con alguien” esas mujeres son las que te drogan de por vida. Que voy a estar pensando en estar con alguien cuando no puedo estar conmigo más de media hora y me inundo de manuscritos, libros y películas para no conversar con mi mente retorcida que me dice que grite y que me largue de este lugar que sólo aplasta mis escritos.

Ansiosa y depresiva en tu forma de besar con unos labios partidos y mordidos, ningún miedo me da que vayas sola por la calle porque seguramente matas al primero que se te ponga enfrente.

Qué hiciste tú, mujer de piernas largas, para arrancarme el corazón y comértelo con limón y sal. Ansiosa cuando fumas tus Marlboro rojos que algún retrógrado dijo que eran de hombre, cuando claramente fueron creados para ti y tu sensual curva de los labios que sostiene la colilla color anaranjada, exhalas el humo por tus fosas nasales y tus manos dejan de temblar. A veces me gusta más creer en la mitología griega que en cualquier otra religión, es más divertido creer que hay un Dios para cada elemento terrenal. Y es más lindo creer que Zeus te encontró y se enamoró de ti, pues eres Venus.

Ahora recuerdas que hasta tus padres te han hecho daño, y ese beso al cigarrillo se vuelve violento, tu mirada se distorsiona y verme ya no te complace. Me reclamas hasta porque es lunes, porque si algo pasa mientras estoy en tu vida seguramente es mi culpa, y acepto eso con honor.

Más no olvides que yo te advertí sobre esto y tú decidiste quedarte conmigo, como el perro adoptado de la calle.

Quieres al hombre perfecto, cuando sabes perfectamente que no lo mereces. Si, tienes razón, quiero a la mujer perfecta cuando se perfectamente que jamás se conformaría conmigo.

Ahora henos aquí frente a frente con una espada en las manos y un océano de gente mirándonos, ¿nos matamos o nos besamos? Dices “te quiero” cuando yo no lo hago o al menos no me siento con la idea de decirte que lo hago, que te quiero y te quiero, en los dos sentidos de la palabra, y no mal entiendas, no me considero una persona posesiva, si tu decides irte allá tú y que te encuentres con Zeus de nuevo, pero te quiero, aquí y sonriente, aquí y con tu cigarro en la boca.

Para terminar este maldito escrito que no tiene sentido de redacción te diré que ya sé que no estaremos juntos en unos años, ya no creo en ese amor duradero en el que antes de ti añoré con alguien. Sólo espero que como yo, voltees a ver mi foto en tu computadora cuando andes en tus cuarenta y tantos, y decidas que conmigo fuiste más feliz de lo que esperabas ser, porque cuando nuestras ansiedades chocan el verdadero sentimiento nace.

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