El Dios de las Pequeñas Cosas

¿Quién será el Dios de las pequeñas cosas?
Será un mago malicioso que se esconde en los recobecos y como saltimbaqui nos asombra.
Ó será un cuarto de hora que se le escapó al tiempo.
¿Y si es tan inmenso que no cabe en la cajita de fósforos con que enciendo el alma?
Al rato sea como la piel de los sueños o el vigía de la Luna,
o como un bebé pícaro que me sonríe en el retrovisor de la muerte.
¿De que tamaño será su encuentro?
¿Minúsculo como un átomo, atómico como una hormiga?
Multicolor, pluriétnico, superpoblado…
colado en la rutina,
oculto con ojos transparentes de neblina.
¿Conocerá acaso las palabras diminutas con que se nombran grandes cosas?
Paz, amor, luz..
¿Le habrán contado de las palabras inmensas para instancias solitarias?
Desamparo, desesperación, soledad…
Tal vez me ame con esas palabras,
hasta que yo lo nombre,
hasta que yo lo quiera
y le deje mis voces.