Revelación de un mundo

Clarice Lispector


Para la inauguración de este espacio elijo a quien queda muchas más veces de lo merecido fuera de nuestros programas de estudio: Clarice Lispector.

Clarice Lispector (Chechelnik, 10 de diciembre de 1920 — Río de Janeiro, 9 de diciembre de 1977) Fue, sin dudas, una de las grandes escritoras brasileñas del siglo XX. Con un estilo intimista, como escarbando en los terrores y pulsiones de los personajes más cotidianos de la vida carioca, Clarice supo moverse por el cuento, la novela, la crónica y hasta tuvo un paso, a veces desmerecido, por la literatura infantil.

Podría hablar de sus novelas más reconocidas como Cerca del corazón salvaje (1944), La araña (1946) o La pasión según G.H. (1964). Podría bien centrarme en sus mejores cuentos como los de Lazos de familia (1973) o Felicidad clandestina (1971). Pero me decanto, sin embargo, por lo que para mí significan sus crónicas sabatinas para el Jornal du Brasil. En primer lugar, porque me parece que el título habilita a una bellísima invitación al descubrimiento de un mundo que nos rodea pero que sólo las almas sensibles son capaces de ver en detalle. Y acá somos almas sensibles, ¿o no? Y acá estamos para eso ¿o no? En segundo lugar, porque creo que estos textos están cargados de una hermosura lírica -sí, no tengo mesura para quererla- sobre objetos, personas, situaciones que en el día a día pasamos muchas veces por alto. Y esta capacidad de mirar es, para mí porque me lo enseñó ella, el fenómeno de la escritura. Lo es también, por supuesto, la lectura.

Revelación de un mundo ( A descoberta do mundo, siempre suena mejor en su lengua natal) es, decía, una recopilación de textos pretendidos crónicas que Clarice escribió entre 1967 y 1973 porque, bueno, necesitaba parar la olla en casa. Estos escritos se pretendían crónicas en “estilo libre”, es decir que la primera persona estaba sobre la mesa y las temáticas podían ir desde los problemas y aventuras con sus empleadas domésticas y los viajes en taxi hasta unas profundas y sentidas reflexiones personalísimas sobre el arte de la escritura:

Escribo para nada y para nadie. Si alguien me lee será por su propia cuenta y riesgo. No hago literatura: solo vivo al paso del tiempo. El resultado fatal de que yo viva es el acto de escribir. Hace tantos años que me perdí de vista que vacilo en intentar encontrarme. Me da miedo comenzar. Existir me da a veces taquicardia. Me da tanto miedo ser yo. Soy tan peligrosa. Me pusieron un nombre y me apartaron de mí.

Revelación Se editó en 1984 y tuvo su reedición por primera vez en castellano y en nuestro país en 2004, gracias a Adriana Hidalgo. Fue entonces, y creo fervientemente que aún sigue siéndolo, un aire fresco para el mundillo del periodismo y, ¿por qué no? para la literatura latinoamericana.

J.S.