Los paquetes de ayuda internacional, ¿Ayudan?

La brecha socioeconómica entre los países desarrollados y los países en vías de desarrollo es un problema para cual es difícil encontrar soluciones. Existen un sinfin de voces y propuestas para cómo combatir este problema, pero la más escuchada es aquella que propone la “ayuda internacional” o los paquetes de desarrollo. El marco teórico liberal-ortodoxo de las relaciones internacionales nos presenta los programas de ayuda a base de préstamos ofrecidos por el Fondo Monetario Internacional o el Banco Mundial como una receta que invariablemente levanta a los países de la pobreza. Es simple, nos dicen. Un estado en vías de desarrollo recibe un paquete de ayuda para estimular su crecimiento económico, y a cambio se le pide que lleve a cabo reformas estructurales que a su vez fomentan la inversión extranjera directa y crean empleos, levantando a dicho estado de la pobreza. Sin embargo, ¿Realmente es tan simple? ¿Es siempre el caso que los paquetes de ayuda generan desarrollo?

Tomando ejemplos de países que han recibido ayuda y analizamos sus patrones de desarrollo, podemos observar que no parece existir ninguna correlación entre los paquetes de ayuda y el desarrollo. Para analizar esto más profundamente, Maggie Birdsall, en su texto How to Help Poor Countries, nos ofrece un ejemplo ilustrador. Ella cita el caso de Nicaragua, que ha sido recipiente a cantidades sustanciales de ayuda por parte del Banco Mundial y el FMI, y que ha seguido prácticamente al pie de la letra las recomendaciones sobre cambios estructurales que se le han dado. Nicaragua se ha abierto al libre comercio con Estados Unidos, ha seguido un régimen de relativa austeridad fiscal y ha fomentado la inversión extranjera directa. De acuerdo con la teoría, Nicaragua debería de ser una economía emergente ahora. Sin embargo, la realidad cuenta otra historia. Así como Nicaragua existen numerosos ejemplos, sobre todo en América Latina y en África.

Ahora bien, si los paquetes de ayuda no han generado desarrollo o crecimiento económico en términos substanciales, es necesario preguntarnos por qué es el caso. Mucha evidencia señala a que la raíz del problema se encuentra en la forma en la que funcionan estos paquetes de ayuda. De esta aseveración se pueden inferir un sinfín de problemas con el sistema como la falta de instituciones sólidas en los países receptores, o la corrupción de las élites locales. Sin embargo, es probable que la razón por la cual esta ayuda fracase sea mucho más profunda, y que se origine en los paquetes mismos, y en las instituciones en donde se formulan.

Una crítica que se ha hecho a estos paquetes de desarrollo se refiere a las condiciones estructurales que imponen sobre los estados receptores. Estas generalmente imponen una austeridad fiscal que genera recortes en programas sociales, lo cual tiene repercusiones severas sobre los sectores mas vulnerables, llevando a un deterioro en la calidad de vida en lugar de una mejora. Asimismo, imponen obligaciones que resultan costosas e inclusive limitantes. Birdsall pone como ejemplo el TRIPS (acuerdo sobre propiedad intelectual de la OMC) ya que éste eleva los costos de medicamentos a causa de la protección de patentes. Esto resulta particularmente problemático para estados que muestran altos porcentajes de población con VIH y SIDA. De igual manera, el modelo de desarrollo que promueven organizaciones como el Banco Mundial a través de los paquetes de desarrollo es un modelo sumamente rígido que asume un criterio universal aplicable para todos los estados por igual, tomando como la norma un estado occidental con miras liberales. Esto, por supuesto, es sumamente reduccionista ya que ignora factores históricos, geográficos, culturales, económicos que hacen que cada estado funcione de manera distinta. Por lo tanto, condiciones tan rígidas previenen que los países en desarrollo puedan seguir un camino de desarrollo diseñado con sus necesidades en mente y adaptado a sus circunstancias.

Por otra parte, el economista Randall W. Stone nos ofrece una hipótesis alternativa. Él argumenta que el problema con este modelo de paquetes de ayuda no viene de que todas las condiciones que requieren de los países sean nocivas. Para Stone, el problema es que ciertas condiciones que propician el desarrollo(como la libertad de expresión o las leyes anti -corrupción), que también existen dentro del marco de estos paquetes, no son impuestas con suficiente rigidez en todos los casos.

Dentro de estas dos críticas distintas se puede observar un hilo común que es el hecho de que los paquetes de ayuda internacional no han logrado alcanzar su meta de impulsar el desarrollo por el simple hecho de que tienen serios problemas estructurales en su diseño. Pero, si no hay evidencia empírica sólida de que estos paquetes funcionan , y si tienen tantas fallas estructurales ¿Por qué no se ha modificado el sistema? Hay dos posibilidades: O el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional son profundamente ingenuos, o están satisfechos con el statu quo.

Si en efecto, éstas organizaciones están satisfechas con el statu quo , entonces es necesario entenderlas no como entes autónomos sino como organizaciones altamente politizadas que fungen como proyecciones del “poder suave” de ciertos estados. De acuerdo con Stone, la misión del Fondo Monetario Internacional está fuertemente comprometida por los intereses nacionales y políticos de sus patronos en todos aspectos de su toma de decisiones. De otra forma, ¿Cómo se puede explicar que Turquía haya recibido cantidades aparentemente desproporcionadas de ayuda por parte del FMI durante la Primera Guerra del Golfo? Stone señala que diversos estudios realizados demuestran una correlación entre cantidades de ayuda recibida y patrones de votación dentro de la Asamblea General de la ONU. De igual manera, Stone argumenta que el poder de negociación que disfrutan los estados dentro del Fondo está en parte determinado por la relación que tienen con Estados Unidos, quien, a pesar de no contar con una presencia tan grande en el FMI, ejerce significante influencia sobre el mismo.

Dado esto, la única forma en que se pueda lograr un sistema de ayuda que sea propicio al desarrollo es por medio de profundas reformas estructurales al Banco Mundial y al Fondo Monetario Internacional. Imerativamente, estas instituciones deben ser despolitizadas. Sólo al reformar éstas instituciones por medio de su autonomización y separación de intereses nacionales en su funcionamiento podrán contribuir al desarrollo.

Bibliografía:
 Nancy Birdsall, et. al., “How to Help Poor Countries,” Foreign Affairs 84:4 (Jul/Aug 2005)

Randall Stone, “The Political Economy of IMF Lending in Africa,” American Political Science Review 98(4) (2004)

Randall Stone “The Scope of IMF Conditionality” International Organization 62,(4 ) (2008)

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