Abrazar la vida
Abrazar la vida dicen… ¿Para qué? digo yo… ¿Para qué me voy a abrazar a la vida? Si yo no quiero vivir eternamente. ¿Para qué me voy a abrazar a la vida? Si hoy la vida es una cosa y mañana otra ¿para qué me voy a abrazar a la vida? Si por más que lo haga algún día se va a ir. Prefiero abrazar fuerte a mi perro cuando llego a casa, tirarme al piso, jugar con él y que me llene de pelos. Para que cuando la vida lo separe de ese abrazo, yo me quede con lo mejor que él pudo darme: incondicionalidad.
Prefiero abrazar al ruido y al silencio, juntos y por separado, reírme y llorar con los dos. Que me agoten con su histeria, agotarlos con la mía, pero abrazados, siempre abrazados, fuerte y suave para disfrutarlos a ambos mientras la vida tenga ganas de quedarse con nosotros.
Prefiero abrazar todos los amaneceres que pueda, disfrutarlos en la playa, en el campo, en la terraza de mi casa, tomando una copa de vino, UNA COPA DE VIDA, en silencio, con música tenue o con mucho ruido, quieta de cuerpo, pero no de espíritu o bailando hasta que me duelan los pies, separándome por un segundo de todo lo que tengo que me incomoda; descalza o desnuda. Prefiero abrazar todos los amaneceres que pueda para que el día que la vida decida no darme más amaneceres, pueda sentir que los viví todos de la mejor forma posible: creciendo.
Prefiero abrazar la lluvia y el frio aunque me corten la piel, abrazarlos para refrescarme en las tardes sofocantes de verano. Abrazar las gotas a través del ventanal de mi casa, mientras reflexiono, siento, pienso, todo lo que esa lluvia se lleva cundo se seca, todo lo que limpia de mí, de la vida y del mundo.
Prefiero abrazar personas, todas las que me rodean, abrazarlas fuerte como si quisiera que una parte de mí se les pegue a sus cuerpos, y como si quisiera que una parte suya se quede en el mío. Abrazar a mi familia, amigos, la persona que amo, abrazarlos hasta rompernos y reconstruirnos los huesos como por arte de magia en una milésima de segundos. Abrazarlas y compartir mi vida con ellos.
Prefiero abrazar todo lo que tengo y me queda, todo lo que pueda, menos a la vida, porque ella va a tomar una maleta y un día va a irse de ese lugar cálido que le brindé, para nunca más volver. Porque la vida tiene el espíritu más libre del mundo, y abrazarla solo es retenerla a regañadientes en un lugar en donde ya no le corresponde estar….
Y créanme cuando les digo que no hay nada peor que una vida enojada, vacía…. No hay nada peor que una Vida sin ganas de vivir. Así que dejala volar, ella sabe perfectamente cuando llega la hora de marcharse, sabe perfectamente cuando el reloj da las 12 y debe convertirse en calabaza; ella tiene el control, es quien tiene el tiempo exacto, el minuto justo… Así que si estás abrazado a ella ahora, dale un beso bien grande, decile que siempre la vas a cuidar y a amar, pero soltala… Mientras ella lo elija va a caminar al lado tuyo, y el día que decida abrirse del camino, no temas, porque probablemente al final de ese camino, hay una nueva vida con ganas de abrazarte otra vez.
