Otras maneras de hacer networking

Soy de esas personas que -por lo general- no da la impresión de ser muy amigable. Creen que soy muy seria o muy difícil de tratar (#poresoeresoltera). Para ese tipo de personas que se consideran introvertidas aunque sea por ratos, esas que creen que la gente extrovertida y amigable les absorbe toda la energía de vez en cuando, la idea de “hacer networking” de nada más leerla ya les parece desgastante.

Lo confieso, no se hacer networking. No en el sentido tradicional y soy de esas que se sienten agotadas nada más de pensar en ir a un evento exclusivamente con ese fin. Sin embargo, me gusta conocer gente y, por una mala broma del universo, me dedico a las relaciones públicas (y ME ENCANTA) porque me gusta ayudar.

Afortunadamente los medios digitales y el teléfono ahora nos facilitan la vida a esos que no damos una buena primera impresión, nos ayuda a establecer una conexión con las personas sin que nos vean primero. Porque admitamos que por mucho activismo que se haga, seguimos juzgando por la primera impresión y únicamente tendremos la oportunidad de una segunda o una tercera si alguien te recomienda, alguien te lee o establecen una conexión previa en otros canales (redes sociales, WhatsApp, teléfono, etc). En mi experiencia, hay tres cosas que puedes hacer y que funcionan para establecer esa primera conexión:

Ser amable

Seguramente es una de esas cosas que te repiten tus papás e intentan enseñarte en la escuela pero, en el mundo laboral entre tiburones y lucha de egos a veces es muy difícil cumplirla. Sin embargo, siempre se puede ser respetuoso con el trabajo, experiencia y el esfuerzo de los demás. Este ejercicio de respetar a los demás se traduce en ser amable con los clientes y los compañeros de trabajo (ser paciente y tolerante también ayuda). Ser amable en todas tus interacciones funcionan como referencia en un futuro sobre tu trabajo y tu actitud hacia las necesidades de los demás.

Ser honesto

Aunque a veces puede ser una mala estrategia, a largo plazo ser siempre honesto con lo que dices y lo que haces resulta redituable porque la gente que te conoce, que ha trabajado contigo y que te puede “conectar” con otros tendrá esta honestidad como referencia al momento de dar una recomendación. Las personas con las que has trabajado o tratado tendrán la certeza de que tus acciones serán coherentes con los objetivos de trabajo y al momento de establecer una relación laboral sabrás manejar adecuadamente las expectativas.

Ser profesional

Regresando al primer punto, cuando haces tu trabajo sin poner excusas y haciendo tu mejor esfuerzo, la gente se da cuenta. Y tu te ganas el respeto de los demás con ese ejemplo. Tu profesionalismo debe ser una de las cosas que los demás identifiquen sobre ti. Siempre será evidente (especialmente en industrias creativas) que los resultados del trabajo no dependen enteramente de ti. Actuar y comportarte profesionalmente independientemente de los resultados asegurará que la gente que ha trabajado contigo se quede con una buena impresión de tu trabajo y experiencia.

Este combo asegura que por mucho que “te veas medio mamón” tu primera impresión ya está influenciada por tus acciones previas. De acuerdo, el 70% de probabilidad de ganarse esa segunda oportunidad se debe a lo anterior y el otro 30% a tu presencia online. Porque alguien después de conocerte, si le interesa conocerte más o trabajar contigo, te Googlea ¿o soy la única que hace eso? Al final del día, practicar estas tres actitudes siempre sumarán una impresión de que eres una persona que hace su trabajo y “no quedarás mal”.

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