365 días después te tengo todavía a mi lado.

No sé cómo o por qué pero no quise dejar de estar sin ti.
No diré que te necesito porque no lo hago, pero si pudiera elegir tenerte conmigo sin duda lo hago.
Aquí fue donde empezó el drama y destrucción, quería alejarte de mí. Pensaba que me tratarías igual a los demás. Por lo general la gente suele irse, pero sabías qué hacer o cómo tratarme y tú no lo notabas.
Bastante cariño te he tenido. Y es que, ¿cómo no? me gustaría que la gente se pudiera tomar la molestia de saber lo que eres y conocer el que me ha tocado conocer a mí…
Nos separamos y me dolió, había momentos en que me acurrucaba para imaginarte y pensar que estabas bien. Fue el momento más feo para mí pero siempre pensaba en que habías valido la pena y como toda una envidiosa quería más tiempo contigo porque nunca era suficiente.
Volviste a mí, estaba enojada. Ya no quería que volvieras ya había pasado por tu ausencia, estaba segura que no quería tenerte; pero inconscientemente o no, sabía que era lo que más esperaba. Me costó poquito, pero entonces comprendí que ya no te irías.
Viniste y te fuiste, esta vez no te fuiste por ti; yo te alejé. Lo que menos quería ya lo tenía. Solo quería y quiero que seas feliz.
Volvimos y esperaba fuera para siempre… ya no “estamos juntos” pero estamos cumpliendo un año juntos. El escucharte reír me da la calma de la vida, imaginarte sonreír me hace querer llorar y sonreír. El imaginar agarrar tus manos, o recostarme en tu pecho, sentir tus labios o verte caminar, hay infinidad de cosas que no sé expresar y me dan pena decir pero nunca hubiera cambiado y a la fecha no lo haré.
No espero terminar con alguien, pero a ti te espero.
