En vez de uvas, aguacates
Inmadurez del 2014
Estoy como cuando voy al mercado y me detengo frente al puesto de aguacates. Regularmente compro en un local que tiene tres tipos de aguacates: los maduros, los no tan maduros y los verdes. Los tres tienen un precio distinto. Están los que son para hoy, los que son para mañana y los que son para pasado mañana.
Estoy como con los aguacates: pasando mi mano por la caja de los meses que vienen, tentando el año. Hay aguacates que ya se pasaron y ya no puedo hacer ni guacamole, me queda sembrar el hueso; unos están al punto, para hoy, otros para pasado mañana y muuuchos verdes.
Sigo verde en mucho y está bien. Mi inmadurez me certifica que el año pinta bueno. El aprendizaje como el cambio es mi única constante en la vida independientemente de mis propósitos. Si he de agradecer un máximo este año que pasa es que he logrado adaptarme. Madurar mi capacidad de adaptación sigue siendo más importante que lograr metas al mayoreo.
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