Ahí viene el lobo…

La verdad histórica de la política mexicana

Ahí viene el lobo …..

Auxiliooooo!! Ahí viene!! Auxiliooo!…. Auxilio!!

Cada vez que el niño gritaba, los habitantes del pueblo salían corriendo con palas y hachas hacia el lugar donde pastaban las ovejitas para defenderlas del lobo. El pastorcito mentiroso se reía a carcajadas de ellos porque se la creían cada vez.

Hasta que un día, apareció verdaderamente el lobo y el pastorcito corrió al pueblo a pedir ayuda. Gritaba y gritaba — ¡Viene un lobo! ¡Ahí viene el lobo!– — Pero nadie creyó. Entonces el lobo le destruyó todo el rebaño y de paso se lo comió.

Ese cuento se lo dicen a los niños para enseñarles que en boca del mentiroso, lo cierto se hace dudoso.

Bueno… ¿Qué les parece si contamos la historia de otro modo? ¿Qué tal si en vez del niño ponemos a Enrique Peña Nieto? ¿Ó a Murillo Karam? Y de paso a toda la PGR y la SEGOB juntos. Todos unidos en un corto cuento que nos dice como las ovejas son devoradas por el lobo al que tanto le tenemos miedo. Como con cada advertencia vamos perdiendo un poco la fé y la credibilidad.

El más reciente grito de lobo es el “Caso Ayotzinapa”, un recuerdo que el 68 no es él único golpe de estado en México y no será el último. Qué la impunidad y la corrupción se extienden en la política como un virus contagioso y masivo que solo protege sus intereses personales.

La PGR (un pastorcito demasiado mitómano si me lo preguntan) nos ha dado una versión histórica de los hechos y espera que nosotros (los aldeanos) nos la traguemos sin preguntar el porque, el como, el donde y el cuando. Sin pruebas científicas, sin mostrar las declaraciones de los responsables intelectuales, sin un certamen final de los peritos argentinos que están llevando a cabo la identificación de cuerpos y un sin fin de pleonasmos que acaban en la misma palabra. SIN.

A esto se le unen más amigos de los pastorcitos que quieren subirse al tren de la atención y la burla para mirar la reacción de los habitantes de la villa y reirse de ellos con sus compinches. ¿Por qué? ¿Por qué seguimos creyendo en falsas advertencias que nos previenen de los animales salvajes y peligrosos si ellos son el verdadero depredador?

La respuesta es muy simple. Porque así ha trabajado la villa desde hace mucho tiempo. Mucho … mucho … mucho…

Hagamos un pueblo nuevo, uno que ya no le cree más al niño mentiroso, uno que deje que al niño y a su rebaño de borregos se lo coman los lobos. Tal vez algún día esta aldea de personas justas, honestas y trabajadoras pueda ver la verdad en base a su experiencia.

Todo cae por su propio peso.

Esta aldeana ya comenzó.

Ahí viene un México mejor …. dijo el pastorcito

Ahí viene el lobo….. El verdadero…… dije yo.

T.

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