La infinita levedad de mi ser

La desestabilización de mi vida comenzó en el momento que puse la renuncia en la mesa y después de tratos de negociación, salí por la puerta de la agencia. Es irónico como una simple decisión te puede hacer feliz y miserable al mismo tiempo.

Entonces, comenzó una serie de pensamientos lógicos y de autoayuda que se basaban en la capacidad de reconocer que mi calidad de vida era pésima; “No tengo tiempo para hacer ejercicio” ,“No tengo tiempo para ver a mi novio y a mi familia”, “A mi jefa no le importa un carajo si estoy bien de salud ó no”, “Tomé la decisión correcta, primero estoy yo”.

¿Realmente tomé la decisión apropiada? o solo estoy llevando mi futuro por impulsos derivados de mi propia frustración personal.

Les explicaré, soy una de esas personas que esta convencida que eligió mal su profesión, porque al hacerlo, era una ingenua de 17 años que no se conocía a si misma y para mi sociedad actual, es un sinónimo de paria el individuo que se dedica un tiempo a pensar que carajos quiere de su vida y no se pone “right away” a hacer algo de su existencia.

No puedo decir que todo es malo, realmente la culpa no es de mis padres, sin embargo estoy consciente que esa presión social puede llevarnos a tomar decisiones equivocadas que llegan a costar estabilidad mental en un tiempo cercano, porque véanme, casi tengo 30 y aún me pregunto si estoy haciendo lo correcto, si no estoy siendo una decepción para todos y peor aún para mi misma.

Odiaba estar dentro de 4 paredes y mantenerme sentada por casi 10 horas continuas, es por eso que ahora, que realizo que se me esta acabando el dinero, voy a entrevistas para un puesto que sé que me dará lo mismo que antes y que me convertirá en esa mujer triste y apática que solía ser. ¿Por qué nos volvemos a provocar esto una y otra vez?

¡Ah sí! ¡Lo olvidaba! Todo es por el maldito dinero.

En todas las entrevistas quedo como finalista, sin embargo nunca quedo seleccionada. He pensado que me autosaboteo, y es un gran golpe a mi ego porque antes…. en ese antes en que estaba radiante y dispuesta, siempre quedaba como ganadora, ahora es lo contrario….. completamente lo contrario. Creanme, la ironía existencial es una perra.

Mi madre me dice con esa ternura y preocupación de una madre que ve a sus hijos sin ánimos, que la razón de esto es porque estoy destinada a hacer cosas más grandes, cosas que me gusten, cosas que me llenen, ella lo sabe bien, siempre he sabido que en el fondo de su ser se arrepiente de haber sido psicóloga, ella hubiera sido una fantástica arquitecta, al igual que mi abuelo. Ella habría sido una fantástica lo que sea, tiene ese talento para ser buena en lo que se propone. Yo no soy tan fantástica, siempre he sido una Suiza completa.

Me han dicho muchas veces que sería una excelente fotógrafa o escritora, bueno….. sí, pero…… ese pero de siempre. Esas excusas que me llevan directo a pensar que todas estas ruinas se están volviendo escombro viejo con el pasar del tiempo y solo llenaran más mi vida de cosas perdidas.

¿Han leído la infinita levedad del ser? Ese libro que separa en contraposiciones las emociones de sus protagonistas. Bueno, eso ahora es mi vida, estoy dividida entre lo que quiero, lo que pienso y lo que siento.

Sigo flotando infinitamente. Tal vez un día regrese a mi suelo sabiendo que ese helio se acabó para dar paso a un ser definido por sus metas y deseos y no por sus necesidades.

¿Algún día esto pasará?

¿Lo que necesitamos siempre es lo que queremos?

T.

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