La presión cósmica de la negatividad

Stage 1

Me desperté con dolor de cabeza y se me hizo tarde para el trabajo. Batallé como espartano en la película 300 para salir del transporte público sin antes recibir 3 codazos y mil empujones. Estuve a la mitad de caer de rodillas y gritar ó de matar mujeres de distintos tamaños (la mayoría gordas) con mi mochila a modo de látigo destructor. Sobra decir que soy algo claustrofobica.

Mi día empezaba con el pie izquierdo y al parecer se hundía más y más en el lodo de la desgracia por cada hora que pasaba.

Stage 2

Para después de la comida, que por cierto dejó demasiado que desear, me había quemado los dedos con agua hirviendo procedente del té que iba a preparar para calmar mi amargura, además que mi pierna fue visitante del duro asfalto debido a un escalón muy inclinado que hizo aparecer una pequeña herida que no causaba sangre pero si ardor.

Stage 2 1/2

Corrí al baño para desinfectar el raspón y me senté en el WC con la garganta cerrada por la frustración, estuve a punto de ponerme a llorar cuando respiré hondo. Ví la pared blanca y aburrida del baño por mucho tiempo, tiempo que derivó en una filosofía interna del porque trataba de huir con todas mis ganas de la Ley de Murphy.

Stage 2 1/3

De nada sirve… ¿Saben? Cosas así pasan, no puedes más que aceptar que hay momentos en que la vida es una porquería y no hará nada más que atraer la energía negativa que tu exudes y regresarla en una perfecta curva hacia su único objetivo. Tú mismo. Home Run!

Es como un asunto de gravedad, caerá por inercia. Y tú simplemente te levantas todo el tiempo.

Stage 2 1/4

Tomé el teléfono, pedí ayuda. Esta vez lo hice. Cuando las cosas se dejan desatendidas, suelen ir de mal en peor.

Stage 3

A las siete con veinte minutos apareció, con todo su metro ochenta y cacho centímetros y los chinos a la par de esa sonrisa de niño que siempre sobresale cuando yo estoy en una habitación junto a él. Abrió los brazos que venían acompañados de una sensación de calidez y protección.

Esta vez me deje hacer, el cosmos se podía ir al carajo. La negatividad podía estrellarse contra mi cuantas veces quisiera, mi piel era un espejo que rebotaba todo con destellos de serenidad y sosiego.

No quise hablar de mi día. Sabes que estás en el camino correcto cuando pierdes el interés de mirar atrás.

Todo llega, todo pasa y todo cambia.

Me besó.

Final Stage.

T.

Show your support

Clapping shows how much you appreciated Tan Calderón’s story.