La economía de los pequeños encargos

E n la era de los millennials, los activos como autos y casas ya no son lo más importante. Ahora la necesidad de libertad y autorrealización toma el primer lugar: los jóvenes ya no buscan un trabajo de oficina para toda la vida, sino que prefieren uno que les guste y que los haga crecer, idealmente ser dueños de su propio tiempo y espacio de trabajo. Aquí es donde nace el Gig economy o economía de los pequeños encargos, el cual está revolucionando el mundo laboral.

Los empleos se están digitalizando y ya no se contrata a personas, sino servicios. Se firman contratos puntuales para trabajos esporádicos, se pide objetivos y prima la inmediatez. Uber, Glovo, Rappi, CornerShop, todos son Gig economy. Estas empresas han logrado cambiar los activos materiales por una plataforma digital y a los jefes por algoritmos y reputación de usuarios.

Muchos de estos “pequeños encargos” son realizados entre iguales, por y para las personas, lo que forma parte de la economía colaborativa. Aquella que nace a finales del siglo XX y que no ha parado de crecer, dando valor a las personas como entidad propia en lugar de fomentar las relaciones entre empresas. Este modelo ha tomado lugar en distintos ámbitos: experiencias de viajes (Tripadvisor), contactos profesionales (Linkedin), Alojamiento (Airbnb, Couchsurfing), fondos (Crowfunding), pequeños trabajos (Taskyou), venta de cosas (ebay, Amazon), entre otros.

Hace ya varios años se dijo que la economía colaborativa sería una de las 10 ideas que cambiarían al mundo y estaban en lo correcto. En Chile, su ejemplo más notorio es Uber y su impacto en el mundo servicios de transporte. Desde su ingreso a nuestro país en 2014 empezó a generar, indirectamente, presión por reformar los reglamentos vigentes. Veámoslo en cifras: Este año en Chile la suma de taxis básicos llegó a 43.846. Por otro lado, los conductores suscritos a Uber es mayor a 70 mil, lo que en conjunto con Cabify superan los 95 mil. La diferencia es demasiado notoria para que no sea tomada en consideración. Asimismo, el número de usuarios que usa la aplicación llegó a 2,5 millones en Uber y a 2 millones en Cabify y las cifras siguen aumentando. Además, debemos considerar que el 34% de los choferes de Uber y Cabify trabaja a tiempo completo con la aplicación y que pueden llegar a ganar $1.5 millones mensuales.

“Voy a pedir un Uber” es una de las frases más usadas, sobre todo después de un carrete. Nos acostumbramos, lo normalizamos… lo necesitamos. Algunos ya ni se acuerdan cómo se movían antes de que existieran estas plataformas web.


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