ANHELOS

Me gustaría encontrarla y silenciarme en su pecho,

buscar un mundo cercano y orbitarla por siempre,

sumergirme en su aliento, desvanecerme en sus aristas,

perderme en su alma, surcar sus geometrías, no volver jamás.

Sueño más que soñarla, la veo nítida y etérea

me vuelvo sonámbulo de sus placeres que a su vez despiertan los míos y me invitan.

¿Como no amarla hasta el delirio? no hay otra forma más que su forma, no hay más arte que su arte, no hay mirada más profunda que la suya cuando me surca, me navega de principio a fin escudriñando mi universo, sabe todo de mi cuando la observo pasar.

Se disuelve, se vuelve líquida sobre mi y sobre mi mundo

No puedo atraparla más que cuando decide dedicarme un instante, más allá de eso es inalcanzable, soberbia y delirante como solo ella lo sabe ser.

No hay manera de no amarla, la luz la ve bailar lentamente y con delirio intenta recorrerla toda, pero incluso ella no puede alcanzar su forma entera y sus sombras quedan ocultas, ella es un enigma, una brújula sin norte, un misterio que te capta absoluto.

Una multitud de manos desearían tocar tan sólo su principio, imagina lo que puedo sentir yo, que he tocado su final y que la he visto evaporarse, volverse una con la nada, que privilegio.

Noble y poética se mueve entre mis ojos, veo como el aire disfruta rozar su piel, lo envidio, como no querer ser aire, como no querer aventurarse en su forma y en los talentos de su piel.

Los anhelos cercanos, su mirada

el poder de encontrarme en sus gestos

la ambición de su piel, el perfume de su cuerpo

Como no amar un alma sin límites

como no querer volar a su lado y conocer nuevos amaneceres

como no reflejarme en su mirada, si cuando lo hago me vuelvo infinito, inalterable, etéreo.

Es incandescente y viaja de manera fugaz como una estrella que acaricia brevemente mi atmósfera, me invita a volar, a construirme desde adentro y minar mis miedos, soy libre cuando sobre mi firmamento la veo pasar, después de ello solo me queda esperar pacientemente su regreso solemne.

Como si no quedase más vida la acaricio, se que no es amiga del tiempo, entre ella y yo hay poco, pero nos devoramos el alma con los sentidos, nos aniquilamos sin pudor, sin taras, sin contratiempos. nos disolvemos en una miel espesa y delirante, solo queda un beso prometedor y su aroma que se aleja en la distancia, la extraño, la acabo de amar pero como la extraño.

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