Mi plan para la recuperación financiera de Puerto Rico

Por Elizabeth Warren

He visitado Puerto Rico tres veces desde que me convertí en senadora. En cada visita, he quedado encantada con la belleza natural de la isla, sus pueblos y ciudades vibrantes y, sobre todo con su gente cálida, increíble y fuerte. Puerto Rico es inolvidable.

En septiembre de 2017, sin embargo, los huracanes Irma y María devastaron la isla y a los millones de ciudadanos estadounidenses que viven allí. Pude ver la destrucción de primera mano, y vi cómo la respuesta lenta e ineficaz de la administración de Trump le negó a las familias la ayuda que tanto necesitaban e hizo que la recuperación fuera mucho más difícil.

Sin embargo, no fue solo la inepta respuesta de la administración de Trump. Una de las mayores limitaciones frenando la recuperación ha sido la deuda de Puerto Rico. Los ingresos necesarios para proporcionar servicios básicos a los residentes están siendo utilizados para pagar la deuda del gobierno. Pocos inversionistas están dispuestos a emplear su dinero en la reconstrucción de Puerto Rico, puesto que no ven un camino claro para obtener ganancias sobre su inversión. Aunque el Congreso intentó lidiar con la crisis de la deuda de Puerto Rico hace unos años, con un proyecto de ley llamado PROMESA, esa legislación se aprobó antes de los huracanes y, por ende, no toma en cuenta la reciente devastación.

Si Puerto Rico fuera una gran empresa con problemas financieros de esta magnitud, podría declararse en bancarrota — pagar algunas de sus deudas, liquidar el resto y así comenzar a reconstruir. Si Puerto Rico fuera una ciudad estadounidense con este tipo de problemas financieros, podría hacer lo mismo. Pero Puerto Rico no es una corporación ni una ciudad. Debido a su estatus único, esas avenidas legales no están a su alcance. Es por esto que Puerto Rico se encuentra en una posición terrible, lidiando con desastres naturales sin un camino claro hacia la recuperación.

Nuestros conciudadanos merecen algo mejor. Por eso tengo un plan para reducir la deuda de Puerto Rico, para que así la isla y su gobierno pueda reconstruir y prosperar.

Cómo Wall Street afecta negativamente a Puerto Rico

Por más de una década, Puerto Rico ha sido un claro ejemplo de lo bien que funciona el gobierno federal para Wall Street y lo mal que funciona para todos los demás.

Hoy en día, la isla está lidiando con $70 mil millones en deuda gubernamental y más de $50 mil millones en obligaciones de pensión. Una gran parte de esa deuda está en manos de Wall Street. Eso significa que más de 3 millones de ciudadanos estadounidenses que viven en Puerto Rico están a la merced de los ejecutivos de Wall Street, quienes se enfocan en exprimir hasta el último centavo de las ganancias de la isla.

A esas firmas privadas de Wall Street se les llaman “vulture funds” o “fondos buitre”. Compran la deuda de los que piden préstamos riesgosos. Lo hacen generalmente por centavos de cada dólar e intentan quedarse con todo cuando las personas no pueden pagar. En Puerto Rico, eso significa que a los inversionistas de Wall Street se les paga recortando servicios básico, vendiendo activos del gobierno y socavando cualquier posibilidad real de recuperación económica para la isla.

El Congreso tuvo la oportunidad de acabar con el control de Wall Street sobre Puerto Rico. Le pudieron haber otorgado a Puerto Rico el derecho de declararse en bancarrota como cualquier ciudad estadounidense. En su lugar, aprobaron una legislación llamada PROMESA, imponiendo una junta de supervisión fiscal en la isla. Esa junta, compuesta por siete nombramientos políticos, tiene el poder de supervisar el presupuesto de Puerto Rico y obligar al gobierno el recorte de servicios básicos para poder pagar a acreedores como Wall Street.

Yo voté en contra de PROMESA, y mucho de lo que me preocupaba sobre el proyecto de ley en aquel entonces se ha hecho realidad. Hasta el momento, la junta de supervisión fiscal ha reducido los servicios gubernamentales básicos en toda la isla y ha puesto en peligro las pensiones de los puertorriqueños. Todo mientras ayudan generosamente a las firmas privadas de Wall Street que manejan la deuda de Puerto Rico.

Ese es un gobierno que trabaja para Wall Street, pero no para los trabajadores, y creo que deberíamos luchar en contra de ello.

Mi plan para la recuperación financiera de Puerto Rico

Hoy, estoy reintroduciendo el Acta de Alivio para los Territorios Estadounidenses, una legislación que le brindaría a Puerto Rico un camino hacia el alivio comprensivo de su deuda.

Esta legislación le daría a los territorios estadounidenses como Puerto Rico, la opción de cancelar su deuda si cumplen con ciertos criterios, como ser afectados por un desastre natural, sufrir una gran pérdida en su población o debilitarse ante una deuda gubernamental abrumadora. La Ley de Ayuda Territorial le daría a Puerto Rico la oportunidad de salir de su carga abrumadora por causa de la deuda y construir un futuro para sus habitantes.

Mi proyecto de ley también establecería un fondo para que ciertos dueños de bonos puertorriqueños sean compensados ​​cuando se eliminen esos bonos. Las pensiones quedarían intactas. Los residentes puertorriqueños, los inversionistas individuales y las cooperativas de crédito son de los grupos que podrían usar el fondo. Los fondos buitre y las aseguradoras de bonos no obtendrían ni un centavo de este fondo.

Además, mi proyecto de ley requeriría una auditoría independiente de la deuda de Puerto Rico. Todos deben saber exactamente qué tan grande es el problema, cuánta deuda fue emitida inicialmente, si se emitió de manera legal y qué se necesita hacer para solucionarlo.

La respuesta del presidente Trump, a los huracanes y a la crisis financiera de Puerto Rico, ha sido inconcebible. Él se ha preocupado más por evitar que la ayuda por desastre llegue a la isla y por detener el recuento de víctimas en la isla, que por asegurar una recuperación a largo plazo. A principios de esta semana, Trump anunció que volverá a nominar a los mismos miembros de la Junta de Supervisión Fiscal que han impuesto recortes agobiantes e inhumanos al pueblo puertorriqueño. Y sus facilitadores, los republicanos en el Senado, han detenido la ayuda necesaria para áreas afectadas por desastres en todo el país, con tal eliminar la asignación de más ayuda para el pueblo de Puerto Rico.

He visto de primera mano cómo miles de millones de dólares en deudas han impedido el camino hacia la recuperación de los puertorriqueños. Sé que los ejecutivos de los fondos buitre ven la desesperación de la isla como una oportunidad más para obtener ganancias, y eso me da asco.

En Estados Unidos, se necesita un liderazgo que respete a todos sus ciudadanos, incluso a aquellos que viven en los territorios. Y en el caso de Puerto Rico, el respeto significa poner las vidas de millones de ciudadanos por encima de los márgenes de ganancia de Wall Street.

El alivio comprensivo de la deuda es esencial para la recuperación de Puerto Rico. Es la única manera de que la isla salga del control de especuladores de Wall Street. Es la única manera de estabilizar a la isla y permitir que su gente reclame su futuro. Juntos, podemos hacer que suceda.