dormir con alguien bueno

, alguien para dormir sin pastillas ni pesadillas, que te roce sin invadir tu espacio

tu espacio de dormir y tu tiempo de despertar, y tus suspiros en la vigilia, que descanse en vos

que te calme su calor, que sean abrigo

pero fresco. que cercanía y que presencia,

que no te extorsione con la sexualidad. que te quiera en tu cuerpo. que te quieras en tu cuerpo con su cuerpo al lado.

que no lo necesites para descansar. que no te sientas protegida

, simplemente un poco hogar. que el desayuno también, pero en la mesa

, los rituales son necesarios, compartir el café y el pan, no sé.

la importancia de dormir con alguien bueno. de compartir

de construir

de tejer un amor cotidiano, saludable, despejado, lleno de certezas

, y de intuiciones sin venenos, de colores puros

que te caliente sin asfixiarte, que te motive sin hacerte adicta,

que te mejore sin cambiarte

, dormir con alguien que te haga más pleno, donde los dos -o los tres- o los muchos,

se hagan brillar, se espejen la luz, se caleidoscopeen las tonalidades de la luz

dormir con alguien bueno, para levantarse y hacer proyectos, para seguir amándose en los colectivos, en los trabajos,

después del amor romántico, del amor cortés, del amor tirano, del amor trágico que alimentó nuestras ficciones, ha de ser el amor de nuestra época uno nuevo

quizá distinto al amor abnegado y prolífico de mis padres

quizá distinto al amor de clan de mis abuelos,

seguro distinto mi amor al de mi abuela generosa, al de mi madre resiliente, al de la novela del 2000 de mansión y ricos y pobres

, (ya casi somos 2020 señores, ya va siendo hora)

este amor que aprendí en mis 25 no puede ser el no correspondido de mis 14 ni el tormentoso de mis 18, ni el histeriqueo agónico de los 20, ni el desairado de los 22.

este amor que es en otros, será algún día generacional, será también origen de literaturas y cinematografías

muchas violencias aprendimos en los amores viejos, los parásitos de la dependencia, las náuseas de la ansiedad (“seré suficiente para él”)

, las migrañas de la inequidad

lo sentía en el cuerpo, cuando lo quería, cuando lo extrañaba, cuando lo veía, cuando nos tocábamos y cuando nos peleábamos, siempre me dolía

conoceremos y si no fabricaremos un nuevo tipo de amor, más responsable, quizá menos poético, quizá un poco más canción, más viaje, más balcón

. probablemente dirán “esos nunca se quisieron”. seguro la novela de la tarde será más aburrida y no podrá vender sobre esto.

ni gritos ni portazos ni llantos ni lamentos. un amor empático, un amor comunitario, trabajador, un amor danza, un amor lunes.

no será tan solemne, ni tan arrebatador, ni tan escándalo. no me volverá imprudente, no me pondrá tonta, no te pondrá sumiso.

tendrá NOs, tendrá pactos, tendrá cambios

este amor despacio, este amor puente, este amor ronda, este amor sacramento

un amor sin envidias, un amor sin atajos, sin persecuciones

. tan asado con mi familia, tan amor como cuando cuchicheo con mis amigas

la importancia de dormir con alguien bueno donde el amor sea otra cosa que gustarse, otra cosa que el momento, otra cosa que ese atardecer cuando me enamoré de vos y caía el sol entre los edificios y pusiste el disco de Fito que yo quería escuchar

y me enseñaste que me querías amar también -o más- cuando no fuera espléndida y eficiente y vigorosa y no fuera ese atardecer

y que el amor crecería, mudaría de envase, que sería a veces leve, a veces barro pero que sería nuestro

sería amor en la cama y en la mesa. y cuando digo mesa no hablo de coger, hablo de fideos

y será amor en el beso pero también en el abrazo. cada vez más en el abrazo.

pero aunque no podamos vacunarnos contra la mezquindad, contra la corrupción de las pantallas, contra la invasión de la ciudad

aunque no puedas evitar la violencia, aunque no puedas redimir al violento, podés conocer qué es, saber de dónde vino, aprender cómo opera y cuánto más sepamos de este amor nuevo que estamos fabricando en las escuelas y en las plazas, mejor podremos enseñarlo y señalar el otro y encerrarlo en su propia jaula y dejarlo ahí, solo y con frío

y lo que ya estamos haciendo será tan bueno y será tan fuerte que notaremos la diferencia con el otro, el amor que te seca y te vacía y te deja desangelado y obtuso

y por eso es tan humo el otro amor, el amor agujero negro, el amor lombriz solitaria, el amor expediente, el amor alud.

no lo elijamos, no lo pidamos, no lo hagamos, no le demos rating, no lo llevemos a nuestras chicas como quien les lleva las tablas de multiplicar, mirá Agustina, acá tenés, tenés que aprender la revolución francesa y ser linda y buena o nadie te va a querer. o peor, más textual: o no vas a conseguir novio.

Agustina ya sabe que así de contestona y despatarrada se encontrará con ese amor llave, ese amor semilla, ese amor bendición, y si no hará uno. Pero no le dice a la mamá ni a la tía ni a la maestra porque ellas no supieron que se podía y no las quiere lastimar.

pero

y si no podemos y nos volvemos lo que no éramos, y si no nos sale y nos parecemos a nuestros enemigos, y si fallamos y se nos desafina este amor extranjero

, al final voy a sembrar, antes de rendirme voy a estallar, mirando la lluvia al amanecer sé que voy a entrever

que los chicos de mis aulas, y sus amigos, y mis hijos y sus compañeros lo van a hacer mejor.

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