Canelo

Hace muchos años tenía unos Vecinos que vivían en el lado opuesto de la calle, frente a mi casa. Los Vecinos tenían como mascota a un perro de nacionalidad indefinida, de raza eléctrica (es decir, corriente). Pobre perro: feo, desnutrido, escuálido, al que se le contaban las costillas, con parches de pelo de distintos colores, pero de predominio café claro, motivo por el cual el Niño lo había nombrado “Canelo”.

El Canelo vivía y dormía en el patio, comía lo que le pusieran en el plato y montaba guardia constantemente frente a la entrada de la casa de sus amos. Creo que era una buena mascota. Nunca lo oí quejarse de nada, sólo ladraba lo necesario y estoy seguro que podía morder (aunque nunca me mordió a mí). Los Vecinos ni lo consentían ni lo descuidaban: simplemente lo dejaban subsistir. De vez en cuando el Niño salía y pasaba un rato jugando con el Canelo.

Un buen día, fin de semana, cuando sentimos que debería ser ilegal que exista vida antes de las 10 de la mañana, nos despertó a todos en la casa una secuencia muy rara de sonidos:

-¡Canelo! ¡Canelo! ¡Canelo!

decía el Niño, en la puerta de la casa, y llegaba rápido el Canelo, sacando la lengua y meneando la cola.

¡PAFFFFF!

el Niño le pegaba al Canelo con un periódico enrollado, tras lo cual el perro aullaba lastimeramente y se iba al patio, con la cola entre las patas.

-¡Canelo! ¡Canelo! ¡Canelo!

decía el Niño, en la puerta de la casa, y llegaba rápido el Canelo, sacando la lengua y meneando la cola.

¡PAFFFFF!

el Niño le pegaba al Canelo con un periódico enrollado, tras lo cual el perro aullaba lastimeramente y se iba al patio, con la cola entre las patas.

-¡Canelo! ¡Canelo! ¡Canelo!

decía el Niño, en la puerta de la casa, y llegaba rápido el Canelo, sacando la lengua y meneando la cola.

¡PAFFFFF!

el Niño le pegaba al Canelo con un periódico enrollado, tras lo cual el perro aullaba lastimeramente y se iba al patio, con la cola entre las patas.

El Niño se reía un poco.

Y así, por espacio de varios minutos.

Habiendo visto y analizado la situación, mi Papá salió a la puerta de nuestra casa y le dijo al Niño

-Pero, ¿por qué estás haciendo eso? Dejá de maltratar al pobre animal.

-Naaaaaahhh, no se preocupe Don, siempre regresa, es el Canelo.

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