Llamada de Auxilio
Una noche el bombero estaba de turno en la estación en la zona 3 de la Ciudad.
Turno relativamente tranquilo, todos sentados platicando.
A eso de las nueve de la noche sonó el timbre de la estación de bomberos. Salió a ver quién era. Afuera estaba una señora de edad media, vestida con un saco azul oscuro, blusa roja y pantalones de lona. Respiraba agitada, como si hubiera caminado bastante para llegar ahí.
-Buenas noches, señora, ¿en qué le puedo servir?
-Necesito ayuda. Hay una persona gravemente enferma en mi casa y no tengo cómo llevarla al hospital.
Inmediatamente se subieron tres bomberos a la ambulancia, junto con la señora, que les iba dando indicaciones de dónde cruzar. Pronto llegaron a una de las áreas más oscuras de un barrio altamente poblado. Se detuvieron en la casa que les indicó la señora. Casa pequeña, de un nivel, paredes de bloc y dos ventanas, una a cada lado de la puerta de entrada, que estaba entreabierta.
Se bajó la señora.
-Pasen, ¡Corran! por favor, al cuarto del fondo. Yo me voy a quedar aquí en la parte de atrás de la ambulancia.
El bombero y otro compañero tomaron los botiquines de primeros auxilios y descendieron de la ambulancia. El tercer bombero se quedó en la cabina, esperando.
Entraron a la casa. Encendieron la luz. Estaban en la sala. Dos sillones, un crucifijo sobre una mesita. Las paredes pintadas de color verde menta. Dos fotos familiares en una pared del pasillo. Al fondo, una puerta abierta hacia un cuarto tenuemente iluminado por una lámpara de mesa de noche.
Los dos entraron al cuarto.
En la cama yacía una mujer, de edad media, vestida con un saco azul oscuro, blusa roja y pantalones de lona.
Estaba muerta.