Actores sin límite
En el mundo del cine, se critica a los actores y sus vidas privadas, pero jamás se sabe o se tiene en cuenta el proceso que cada uno de ellos pasa para llegar a grabar la película. Diferentes aspectos psicológicos y físicos a los cuales se someten para solamente obtener un premio o un sueldo digno.

Puede cuestionarse si estos actos son correctos o no. Hay varios casos de diferentes personajes del área cinematográfica.
Shia LaBeouf (Fury): Cuando consiguió el papel se hizo cortes en la cara, se rompió sus propios dientes, paso días viendo caballos morir y estuvo cuatro meses sin bañarse. Todo con el propósito de interpretar a un soldado norteamericano en la segunda Guerra Mundial.
Christian Bale (El maquinista): Este interpretaba a un hombre con problemas de insomnio. Lo único que ingería por día era una manzana y una taza de café, debido a esto perdió más de 30 kilos.

Heath Ledger (Batman: El caballero de la noche): El personaje que interpretó a El Guasón en Batman, firmaba con su nombre actoral en su diario íntimo, además de que pasó un mes encerrado en un hotel practicando voces.
Estos tres casos nombrados fueron relevantes a nivel mundial y dejaron a todos los espectadores con la inquietud de si esto es viable. En algunas ocasiones los protagonistas lograron recuperarse, en otras se encontraron con la muerte.
Se habla de un exceso de responsabilidad, lo cual no lo veo de esa manera, podríamos llamarlo método diverso. El actor tiene dos esferas, una es el trabajo sobre si mismo, en donde se encuentra con sus emociones más profundas para descubrir su interior y la otra el papel al que se debe interpretar, en esta instancia se simpatiza primero para después conocerlo, así actuar. El arte se enfatiza a expensas del otro.
¿Es posible llamar a este paradigma crisis de identidad? No se ve como tal, porque si esto en un futuro te lleva a la gloria o al triunfo, es todo lo contrario. Es la responsabilidad actoral que cada uno desarrolla con el correr de los años, con experiencias y emociones propias. Quien acepte convertirse en un papel, lo hace por instinto o sentimientos encontrados, con los cuales quizás pensó o soñó en algún momento de sus vidas.
