Dejemos a los perdedores en paz

Leo esta noticia. Una parte de mi se alegra y otra no. Por distintas razones me alegro y por distintas razones no. Las razones que me dan alegraría varían tanto que se confrontan entre sí, tanto igual las que no. ¿Qué quiero decir?

Primero la noticia: https://delfino.cr/2018/11/ministerio-de-hacienda-atacado-con-bomba-molotov/?fbclid=IwAR1XZfvbKjfcz_PLWE5AXg-tH2k2mpETJluUkI3zZiQLWNorAiuR85ll7Vg

Bueno, anoche el Ministerio de Hacienda resultó dañado por el impacto de dos bombas molotov. ¿Por qué me alegro? No sé, quizá porque me gusta mucho El Club de la Pelea y creo que hay que tener los huevos del tamaño de la prehistoria para llenar dos botellas con gasolina y estrellarlas contra un edificio público. Pero tampoco me alegra que esa sea una salida en pleno siglo XXI. Que seamos empujados como sociedad a pagar por lo de otros. Que los ricos se vuelvan más ricos y los pobres más pobres. Yo soy una hipócrita privilegiada al igual que muchos que se dan por el pecho y se indignan cuando a la clase obrera -clase baja- se le trata de mala manera o se le obliga a tomar responsabilidades por los errores de las élites. Pero indignarse desde una MacBook es simplemente una hipocresía, por eso he dejado de hacerlo. Hay que dejarles la dignidad intacta y no jugar a solucionar el mundo. Muchas personas de las que se siguen indignando es porque tienen miedo a dejar de ser relevantes. Necesitan seguir siendo actores en una puesta en escena que ya los desechó. Muchos de ellos provenientes de clases trabajadoras que salieron ahí gracias a la maquinaria que hoy luchan. Yo creo en las causas siempre y cuando se hagan porque uno cree en ellas y no en uno mismo. Cuando uno piensa en los demás y no en lo propio. Pero no puedo perdonar salir a luchar para poder conseguir figurar. Y aunque no se figure en público, figurar para uno mismo es aún peor. Puesto que estás siendo hipócrita con lo único que uno cuenta: uno mismo. Engañarse así para sentirse relevante, útil y ubicado; y querer sentirse así porque se está demasiado aburrido en la casa, es una grosería. No sólo con la causa con la que se lucha, sino con uno mismo. ¡En qué clase de martillo te has convertido! ¿O estás dispuesto a dar la vida? Muchos de los regímenes totalitarios que se han impuesto en la tierra han sido tan efectivos porque la psicología que usan es la de la lealtad, infinita e incondicional. Por algo el capitalismo es tan efectivo, primero porque no lo dejan fracasar, y cómo es que no lo dejan fracasar, porque hacen todo lo que sea para que el mercado siga fluyendo: no importa las consecuencias -hay una lealtad infinita ahí-. Los nazi, los samurái, los Cartagineses. Existen en la historia por distintas razones pero un hilo los traspasa a todos: la lealtad. La próxima vez que alguien te diga que está dispuesta a morir por algo y lo puedas ver en sus ojos, en sus venas, en su frente, entonces podrás creer en esa persona. De lo contrario los demás, sólo quieren tener un poco de protagonismo, tomar un par de fotos, hablar de los nietos en el refrigerio, formar parte de un grupo, sentirse relevantes, útiles y ubicados. Tal vez mucho lo están.

No hablo aquí de las huelgas, aunque podría ser. Pero todo eso que escribí no es más que un pensamiento que tengo al ver el funcionamiento de las personas adultas. La forma en la que se configuraron, o la forma en lo que consumían les fue configurando. Las personas que tienen más de 50 años en este país, son totalmente lo opuesto a las personas que tenemos menos de 30. Aunque dirigen el país, están obsoletos. En lo personal, sus posiciones ya no son fructíferas para el funcionamiento del sistema. Son anticuados y sabelotodo. Están atrasados por lo menos medio siglo con respecto lo que pasa en el mundo. Viven en una burbuja demasiado frágil que no se atreven a romper.

Me alegro porque probablemente, el -o los- que lanzaron las molotov al Ministerio de Hacienda, son menores de 30 años. Es lo que hace una persona que le falta madurez y está dispuesta a las consecuencias del intento. Tal vez eso nos falta. Dejar de madurar tanto. La popularidad de los sacos y las corbatas quedaron en el pasado. Es otro tiempo. Es el tiempo de los no-héroes de la patria. Un emcapuchado con un pasamontañas improvisado que por el día dispensa Big Macs en el de Plaza Lincoln. ¿Lo ves? ¿Ves dónde están las pequeñas diferencias?