Querría que fuera para siempre

Querría que fueran para siempre los abrazos de Lui. Sus ganas de vivir verdaderamente. De acertar en sus elecciones y de amar. Querría que fueran para siempre las lágrimas de Denisse en Albertina. Sus manos gesticulando continuamente. Su asombro. Querría que fuera para siempre la música de Marta y sus segundas voces. Su capacidad para descubrir lo bueno de cada uno y de alegrarse con tus alegrías. Querría que fuera para siempre la sencillez y la autenticidad de Fer Otero. Su locura. Su olvido de sí mismo y su entrega completa a los demás. Querría que fuera para siempre el blanco y negro de Ale. Su carácter y su corazón. Su inconformismo. Su cara al hablar de su novio. Querría que fuera para siempre la risa de Carlos. Perpetua y knock knock. Su inocencia. Su cara de felicidad al ver a niños. Querría que fuera para siempre la ternura de Lu. Su forma de acoger y mirar. Su deseo de servir. La sensación de llevar toda una vida conociéndola. Querría que fuera para siempre la inteligencia de Fer Armella. Su bondad y limpieza de corazón. Su caballerosidad. Querría que fuera para siempre la sabiduría de Elena. Su Dostoievski. Su admiración por la belleza. Querría que fuera para siempre la vitalidad de Jime Faci. Sus ganas de ver disfrutar a todos. Querría que fuera para siempre la pasión de Paquito. Por la música. Más bien, por todo en general. Su profundidad. Querría que fuera para siempre el amor de Diego por Claudia. Su echarla de menos y su forma de mirarla. Su filosofía experiencial y la manera de hacernos partícipes. Querría que fuera para siempre el buenos días de Mariana. Su risa. Sus palabras bien escogidas. Querría que fuera para siempre el “jhermosa” y “muñeca” de Milosz. Su estilo al decirlo. Su grandísima inquietud. Querría que fuera para siempre el contraste de Luka. Su tremenda fuerza y su corazón delicado. Su carácter apasionado. Querría que fuera para siempre el tan buen humor de Jime Cuellar. Su madurez y su firmeza. Sus cuidados detalles. Querría que fuera para siempre la poesía y los dibujos de Javier. Su España. Sus ojos en constante búsqueda. Querría que fuera para siempre la dulzura de Desiree. Su tímida sonrisa. Querría que fuera para siempre el carácter tan despreocupado de Kathie. Su capacidad para hacer cada situación divertida. Su simplicidad. Querría que fuera para siempre el sentido del humor de Stanko. Su sincera mirada. La paz que transmite su silencio. Querría que fuera para siempre la discreción de Gabi. Su discreción resalta su belleza. Su tranquilidad al hablar. Querría que fuera para siempre la sonrisa tímida de Manu. Su gusto para escribir. Su manera de sorprendernos. Querría que fuera para siempre la voz angelical de Zosia. Su delicadeza e inocencia. Querría que fuera para siempre la llegada de Tere. Su ejercer de hermana mayor. Su mirada filosófica. Querría que fuera para siempre la capacidad de acoger de Marin. Su alegría por vivir y su manera de contagiarlo. Su gran ejemplo como marido y padre. Su sonrisa al hablar de Diana. Querría que fuera para siempre la risa continua de Esme. Querría que fuera para siempre la personalidad de Eli. Su forma de escucharte. Como si nadie más importase. Su buscar la felicidad del otro. Quien sea. Querría que fuera para siempre la sonrisa de niña de Reni. Su geniaaal. Su desprendimiento. Querría que fuera para siempre la bondad de Dolna. Su paciencia con nosotros. Su sabiduría y su humildad que la hace más bella. Querría que fuera para siempre la despreocupación de Cecily. Su apertura al escuchar. Su actitud tan entusiasta. Querría que fuera para siempre la pronunciación essspañola de Freddy. Su permanente sonrisa. Su inteligencia. Querría que fuera para siempre la genialidad de Tijmen. Sus imprevisibles preguntas. Su extremidad: las teclas del piano. Querría que fuera para siempre el I dreamed a dream de Adriana. Su pasión en ella. Su atención y cuidado a cada uno durante estas tres semanas. Querría que fuera para siempre el irónico sentido del humor de Jakub. Su sabiduría. Querría que fuera para siempre la espontaneidad de Maria. Su teatro y su capacidad para hacernos reír. Su entusiasmo. Querría que fuera para siempre la tierna bondad de Iva. Su profundidad. Su especial forma de mirarte y sonreír. Querría que fuera para siempre el español de Lucija. Su gran y divertido carácter. Querría que fuera para siempre la disponibilidad de Emil y Alessandra. Su servicialidad y su sonrisa al hacerlo.

Querría que fuera para siempre la amistad de Phoenix. Las conversaciones -con cervezas- sobre el silencio, el hombre/mujer de nuestra vida, el noviazgo, el cielo y el infierno, la verdadera mirada. Las conversaciones en las que te haces vulnerable: las dudas, los agobios, las pasiones, los amores. Querría que fueran para siempre las canciones, el piano y la guitarra. Querría que fuera para siempre la sonrisa inocente, permanente, acogedora, satisfecha, tímida, sincera… de cada uno de ellos. Querría que fuera para siempre su belleza. Vulnerable. Irremplazable. Querría que fuera para siempre. Y será. Nos espera una Eternidad juntos. Por eso, una Eternidad feliz.

    Teresa García de Santos

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    «También hoy estamos llamados a decir la verdad con la fuerza de nuestra debilidad»