Acordes de la lluvia

Detrás del sonido de mi piano se escuchaba la tormenta; los relámpagos eran los tambores, en el agua que caía se sentían las percusiones y en el murmullo de la noche cabía el sonido del violín. Todos juntos éramos el ensamble perfecto.

La lluvia, la noche y el piano… ¿qué más podía pedir? Tenía a mis tres ángeles juntos y yo sentada frente a ellos, a dos los veía por la ventana y a otro lo tenía justo debajo de mis dedos. Siempre los he amado, porque entre ellos y yo no hay nada, a veces siento que ni siquiera aire. Los tres me hacen perder la compostura y me es imposible acercarme a ellos sin despojarme de todo lo que viste al alma.

He amado la lluvia porque debajo de ella, las lágrimas se borran o casi no se ven, se mezclan con ella o se pierden entre gota y gota; a la noche porque con su manto ha cubierto mis secretos, mis historias; y al piano, porque cuando pongo los pies en sus pedales y las manos en las teclas, me transformo, o más bien vuelvo a ser lo que siempre quise.

Esa noche me senté frente al teclado; venía llegando, aún tenía los labios encendidos y en mis manos se sentía todavía la piel de otros manos. Empecé a tocar lo de siempre… “Para Elisa”, “Corazón de Niño”, “Balada para Adelina”, lo normal. La lluvia apareció y se sumó a todo, la brisa entró por la ventana abierta y empezó a jugar con mi blusa aún mal puesta. Los pedales sentían como mis pies obedecían al temblar de mis rodillas, de mi vida.

Los tres me atraparon hasta olvidar quien era, toqué hasta dejar de ser yo, me salí de mí. De repente, la lluvia tomó un sabor diferente al de la brisa, era el de un beso; mis labios se encendieron, mis ojos también. Yo seguía tocando, el piano y la música… ambos eran él.

La noche y la lluvia me abandonaron, él también. Todo había sido un sueño, o no sé. Amanecí dormida sobre el piano, sin zapatos, sin nada, sólo con el recuerdo de los truenos y la música. Toqué un acorde, un saludo de “buenos días”, el piano me respondió con la verdad: él había estado allí.


Originally published at theandreaexperience.wordpress.com on March 3, 2016.

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