Gracias Neruda

El insomnio me llevó a una madrugada solitaria, de esas nubladas; sin luna ni estrellas, sin sueños ni esperanza. Todo era negro, desde la pared hasta las sábanas, incluso mis manos y mi alma. Se escuchaba el sonido de la noche; ese que emiten las fábricas del rocío de la mañana.

Sentí una lágrima llegar a mi rodilla, la limpié con mi pijama vieja y prendí la lámpara de noche. En el buró dormía junto a mí un libro de Neruda, delgado en forma pero grueso en palabras: “20 poemas de amor y una canción desesperada”.

Leí uno por uno, algunos ya los conocía de memoria; siempre trato de aprenderlos, dicen por ahí que “la poesía es para aprenderse de memoria, pues sólo así se vuelve tuya”. “Para mi corazón basta tu pecho, para tu libertad bastan mis alas”. Así de simple; “…hemos perdido aún este crepúsculo. Nadie nos vio esta tarde con las manos unidas mientras la noche azul caía sobre el mundo (…) siempre, siempre te alejas en las tardes hacia donde el crepúsculo corre borrando estatuas…” y después “déjame que te hable también con tu silencio”. Sublime.

En Neruda encontré escrito en español aquello que mi corazón decía en un idioma que no entendía; traducido, digerido y poetizado. Entonces se me ocurrió pensar que en la vida hay dos tipos de soledades: la soledad a secas y la soledad junto con los poemas de Neruda. La primera es fría y su hielo quema; la segunda es caliente y su fuego lo hace también; ambas queman pues.

En la soledad sin Neruda sólo duele; la soledad con el poeta muestra otro tipo de dolor; uno que se transforma en placer y no debiera evaporarse nunca. La soledad a secas es una lágrima, la soledad de la otra es la misma lágrima pero cayendo sobre una sonrisa neta.

La soledad con Neruda es mágica y superior a la compañía mediocre; más vale solo si andas acompañado de veinte poemas de amor y una canción desesperada.

“¿Quién llama? ¿Qué silencio poblado de ecos? Hora de la nostalgia, hora de la alegría, hora de la soledad, ¡hora mía entre todas!” Por eso y más, gracias Neruda.


Originally published at theandreaexperience.wordpress.com on May 4, 2015.

Show your support

Clapping shows how much you appreciated Andrea Flores’s story.