El mundo es de los que leen

¿Eres uno de ellos?

Sin importar qué tanto escuchemos del tema y cuantas campañas mediáticas veamos la realidad es que México aún se encuentra rezagado a comparación de otros países con respecto a los hábitos de lectura. Sin embargo, estos han ido modificándose poco a poco y para sorpresa de algunos se han incrementado.

En una encuesta reciente del INEGI alrededor del 80% de los encuestados dijeron haber leído recientemente algún tipo de material, fuera periódico, revista, libro o contenido de internet. Casi un 46% ha leído al menos un libro en los últimos meses, lo cual da como resultado cifras más alentadoras,aunque aún lejos de estar en los estándares deseados.

Dice el director de cine alemán Werner Herzog que el mundo le pertenece a los que leen y esto no ha dejado de ser verdad. En el caso del aprendizaje de un idioma la lectura constante es imprescindible para poder alcanzar un mejor entendimiento del mismo.

Leer a diario algo de internet es sin duda una actividad que muchos realizamos por ocio o por nuestras ocupaciones. En cuanto a libros, el que aprende un nuevo idioma debe tener por lo menos de cabecera un buen diccionario. Además, adquirir otros materiales de lectura afines a los gustos personales hará que la experiencia sea más dinámica e interesante.

Un alumno de The Anglo nos compartió su valioso testimonio al respecto: “Al empezar a aprender inglés dos fuentes de lectura fueron imprescindibles para poder avanzar en mi pronunciación y vocabulario: los juegos de video y el cómic. Ambas fuentes de entretenimiento llamaban poderosamente mi atención, sin embargo, necesitaba poder entender los diálogos si quería avanzar en el juego o si deseaba entender lo que decían los personajes del cómic. Con diccionario en mano repasaba arduamente cada parlamento e instrucción hasta que mi entendimiento fue mejorando significativamente.”

Ya sea una novela, una historieta, un blog, periódico o revista, encuentra el material que sea de tu agrado y establece una rutina de lectura constante. Cuando menos te lo esperes, estarás tan concentrado en lo que lees que no lo sentirás como una tarea o trabajo.