La Catarsis De Retomar Warhammer Y Hacerlo Con Age Of Sigmar

Que yo me involucrase de nuevo en un wargame parecía imposible pero aquí estamos y ya no hay vuelta atrás

Mi primerísima aproximación al universo de Age of Sigmar: el fondo de pantalla que incluía el bundle de novelas de Warhammer de abril de este año

Escribir es el único Propósito De Año Nuevo 2018 que llevo al día — me salto a la torera la dieta y ni mucho menos estoy yendo al gimnasio cinco días a la semana; no pasa nada, sabíamos que esto iba a ocurrir — . El 31 de diciembre sólo pensaba en no atragantarme con las uvas y editar, como mínimo, un artículo sobre videojuegos al mes (¡Podéis leerme, efectivamente, en Todas Gamers!), pero ahora parece que le he cogido el gustillo a juntar palabras y vomitar sentimientos online. Echémosle la culpa a la buena acogida general que han tenido mis textos.

Una pequeña parte de mí, la que aún no ha sanado, reniega todavía de hablar sobre wargames en Internet. Hace dos años escribía sobre mi experiencia como jugadora de Warhammer 40K y mi relación personal con el trasfondo y la representación de la mujer en una ambientación futurista grimdark que me tiene completamente prendada, y no fueron pocos los insultos y comentarios que tuve que leer durante días. De mismo modo, hace tiempo que mi blog es privado, decisión que me permite hacer borrón y cuenta nueva como entidad femenina que analiza juegos de especialista y hace hincapié en aquello que no le gusta. No necesito vuestra aprobación, pero sí reconciliarme conmigo misma y con aquellas palabras. De la búsqueda de validación como creadora de contenido hablamos otro día, ¿vale?

Dicen que curarse no es un proceso lineal, pero lo que no esperaba en absoluto era que Age of Sigmar me atropellase por el camino.

Escucho Un Podcast Mientras Voy A Trabajar (Lo Que Sucede A Continuación Os Sorprenderá)

Johan Grenier, 2016. Alarielle and the Sylvaneth (Detalle)

Hace tranquilamente seis o siete años que no toco un libro de ejército (ni una novela) de Warhammer Fantasy. Por si no lo sabéis, el juego con el que me inicié en las batallitas de miniaturas a los 14 años ya no existe. Organizaron un evento a nivel mundial llamado El Fin de los Tiempos que puso punto y final al Viejo Mundo tal y como lo conocíamos. Mejor, dice mi yo de hace una década (que es más bajita y más punk), porque Warhammer Fantasy era, en resumidas cuentas, un soberano coñazo. Digo esto sin ningún cargo de conciencia porque abandoné la pesadilla de organizar moñecos de peanas cuadradas en formaciones militares perfectas en cuanto me explicaron un poquito de qué iba la vertiente Ci-Fi de mi juego favorito de aquel verano. Que me detengan los Señores del Canon™, vuestro wargame olía a cerrado y a tropos manidos hasta la saciedad — esto no lo arregló Warhammer 40K, por supuesto, pero me entendéis. Eso sí, la chica de instituto que consiguió montar un ejército de Elfos Silvanos con torsos exclusivamente femeninos estaba muy orgullosa de sí misma en su momento.

Age of Sigmar, sucesor espiritual de Warhammer Fantasy, recopila cuidadosamente los fragmentos más jugosos del lore antiguo, los pasa por encima con la sutileza de un Baneblade y regurgita una locura flipante llena de Personalidades Épicas y eventos sobrenaturales. Si le añadimos a la mezcla, ya de por sí explosiva, una estética que entra inmediatamente por los ojos (como os quejéis del diseño de los Stormcast Eternals vamos a tener un problema) y un estilo de juego dinámico y altamente personalizable, obtenemos un producto eventualmente estrella y asequible a todos los niveles y para todos los públicos.

Una semana escuchando y leyendo worldbuilding y ya me gastado los últimos ahorros del mes en mi primer tomo de batalla, estaréis contentas.

Leerse a las señoras que hablan del Warhammer

Este tweet (y el subsiguiente texto) me ha calentado muchísimo el corazón
“She’s got a shaved head and ponytail, like me!”

Así empieza el artículo Starting Warhammer Age of Sigmar, with Teri Litorco, publicado en Warhammer Community el pasado 27 de julio, con la autora citando a su propia hija y describiendo su reacción ante la impresionante ilustración de cubierta del set de inicio Storm Strike, que presenta a una campeona de Sigmar en todo su esplendor, enfundada en una armadura completa de las buenas (¡De las funcionales, porque tener tetas no limita a la hora de blindarse el cuerpo!). Un texto que, más allá de confirmar Age of Sigmar como un juego family friendly, termina siendo una oda a la amistad y a las aficiones compartidas: en memoria de quienes nos introdujeron en el mundillo y como inspiración para hacer lo propio cuando acojamos aprendices bajo nuestro ala.

Lo siento, pero no mucho, por la parte que os ha tocado, followers de Twitter.

Las Hermanas del Silencio de John Blanche, mi puerta de entrada al Milenio 41

Llevo varios días dándole vueltas a esa frase sencillísima y espontánea pronunciada por la hija de Teri Litorco que resume a la perfección cómo me siento con respecto al renacer de Warhammer Fantasy — renacer porque yo acabo de entrar y estoy leyendo la pentalogía del Fin de los Tiempos, pero Games Workshop acaba de publicar la segunda edición de las reglas básicas — . Cuando hablo de mi iniciación en Warhammer 40K, se llevan todo el crédito las ilustraciones clásicas de John Blanche. Más concretamente, las pertenecientes a su serie de las Hermanas del Silencio, incluidas en La Herejía de Horus: La gran guía ilustrada. Armaduras de diseño y funcionalidad cuestionables, sí, pero de una belleza y una delicadeza exquisitas.

Me gustan las mujeres, esto es así. Bisexual porque mis dos cosas favoritas son las Señoras de Bien y el Warhammer. Como antigua jugadora de Warhammer Fantasy, pienso mucho en las niñas (y adultas como yo) que se sienten y se sentirán identificadas y cómodas y, sobre todo, aceptadas en una comunidad en la que no se respira precisamente el aire más limpio gracias a la nueva línea de miniaturas de Age of Sigmar. A veces, con un cierto regusto amargo en la boca debido a los años que me he visto obligada a esperar, también pienso que ojalá todo esto hubiese pasado muchísimo antes, cuando yo sentía verdadera pasión por los wargames y no ahora que trabajo a media jornada y en turnos rotativos. Y tengo esperanza. Porque, del mismo modo que un libro de arte me arrastró a mí a un universo que ha soplado ya más de treinta velas, confío y espero que las nuevas generaciones de jugadoras sea vean a sí mismas en estas mujeres de armadura dorada, martillos y hachas a dos manos y pose desafiante.

Nada me gustaría más.

Tere flipa con las mujeres de Age of Sigmar Parte I
Tere flipa con las mujeres de Age of Sigmar Parte II

¿Teresa, de qué va Age of Sigmar?

Pues mira, yo qué sé, pero sigo en shock y me está gustando todo muchísimo.