De la consciencia infantil a la inconsciencia adulta.
En la gran mayoría de historias infantiles existen los héroes y los villanos. Los héroes son aquellos mártires que sacrifican su vida por el bien común mientras que los villanos son esos seres malvados que se aprovechan de la inocencia del vulnerable para su propio benefició.
En estas historias ficticias el héroe, por su valentía y amor, siempre prevalece en contra de la maldad del villano y la historia culmina en un final feliz.
Así de simple.
Sin embargo, estas historias no son la realidad que representa este mundo actual. Al contrario, en el mundo de hoy predomina la manipulación del consumismo, materialismo, egoísmo e individualismo.
En que momento se termino nuestra inocencia infantil y dejamos de querer ser el héroe de la historia para perseguir un sueño vacío y sin sentido?
En qué momento la razón empezó a controlar nuestros instintos y emociones?
Y a quien deberíamos culpar?
A nuestros padres?
Nuestra religión?
Nuestra educación?
Nuestro gobierno?
Nuestra sociedad?
O a nosotros mismos?
Son tantas preguntas con respuestas tan borrosas y dispersas.
Para nosotros los adultos, esas historias infantiles que algún día fueron nuestra realidad, ahora parecen ser absurdas e incoherentes.
Solíamos considerar a el héroe de la historia como nuestro modelo a seguir; ahora lo consideramos como a un ingenuo queriendo alcanzar lo inalcanzable: una utopía ridícula que existe solo en teoría pero nunca en práctica. No obstante, al villano si lo encontramos como el modelo perfecto para alcanzar el éxito.
No será que somos nosotros los que vivimos en una absurda realidad donde nos olvidamos de la solidaridad humana, del amor a la comunidad y del respeto al prójimo?
Para mi la respuesta es afirmativa ya que en mi opinión, los incoherentes somos nosotros que dejamos de vivir, soñar, reír, llorar, sufrir, gritar y mucho más por estar siguiendo una rutina aburrida donde nuestro único paisaje es una pantalla en frente de una pared que divide lo inconsciente de la monotonía de lo consciente de la verdadera felicidad.