<<Si no lo puedo dibujar, no lo puedo entender >> Pablo M. Ramírez Bañares

Ver y Entender mantienen una relación estable y duradera desde que el hombre descubrió el fuego. Cuando lo vio y se acercó, entendió que esa llama incandescente quemaba. Y solo a partir de ahí pudo darle un significado. Y no le hizo falta bautizarlo con un nombre o una definición verbal. El pobre Homo Erectus quemado por el afán de la curiosidad dejó la huella del incendio dibujada en su piel. Seguramente, él no llegó, se sentó con las piernas entrecruzadas y le dijo al resto de sus compañeros en un latín de matrícula “Querida comunidad, he descubierto el fuego”. Por el contrario, hizo algo mucho más innato en nosotros que la palabra, pintó.

Ver y Entender no siempre han sido monógamos porque a veces Ver engaña a Entender haciendo que las cosas no sean lo que parecen. Desde ese día Entender empezó a desconfiar de Ver.

Un día llegó Escuchar para tratar de consolar a Entender y le hizo experimentar otras cosas. Pero en la mente de Entender solo podía Ver imágenes de aquello que le sugería Escuchar. En el humo de lo abstracto Entender modelaba formas solidas recreando una escena animada. A Entender le era imposible comprender del todo el mundo sin Ver, aunque Ver se hiciera muchas veces invisible. Enrabietado por su tóxica dependencia, Entender decidió tratar de olvidar a Ver y quiso averiguar lo que podía descubrir con Sentir. Pero Entender no estaba acostumbrado a lo imperceptible, se perdía entre las texturas y rugosidades de lo anónimo. Ignoraba que hubiese tantos matices. Se sentía demasiado cegado por la oscuridad de incógnito. Sin pensarlo dos veces decidió marcharse sabiendo que nunca podría ser feliz con alguien tan material.

Divagando se encontró con Oler que, aunque siempre pecaba de melancólico, le evocaba nuevas sensaciones. Oler era etéreo y ligero, le gustaba pasar los días recordando y reconociendo, añorando y desojando pensamientos. La filosofía de Oler deprimía hasta a los huesos de Entender. Pronto Entender dejó a Oler porque estaba demasiado anclado en el pasado.

Entender había oído hablar de Probar y aunque todos decían que era el que más sabor le sabía sacar a la vida, Entender ni se lo planteaba. Si se había sentido engañado con Ver no quería ni pensar lo confundido y desconfiado que se podría sentir con Probar.

Entender pensó que si pudiese vivir con Oler, Sentir, Probar y Escuchar no necesitaría a Ver. Pero Ver provocaba en él algo que ninguno de los otros había conseguido. Ver, le hacía creer.

Con Ver podía imaginar y visualizar ideas que aún no habían pasado o que quizás nunca fuesen a pasar. Pero daba igual porque las ideas eran tan vivas que Entender las podía sentir y acariciar desdibujando la línea de lo imposible y lo irreal.

En ese momento Entender comprendió que Ver no había salido de su mente en todo este tiempo porque cuando vemos algo ya no lo podemos olvidar.

9 conceptos que he aprendido de Visual Thinking gracias al Visual Thinking:

1. Pensar y hacer están destinados a encontrarse.

Cuando dibujamos lo que pensamos cambiamos el estado de una idea, pasando de vapor a sólido.

2. Puedes ver muchas cosas y no entender nada, pero cuando entiendes algo es imposible no verlo.

3. Explica y fija conceptos complejos de forma simple.

Al contrario que las palabras, la unidad de medida del dibujo no es la cantidad sino de calidad que tiene un concepto para expresar algo.

4. Rompe con la arbitrariedad de la palabra y premia la participación.

Cuando mantenemos una conversación con alguien (si queremos entenderle y hacernos entender) debemos esperar nuestro turno de replica para poder hablar. Sin embargo el dibujo es libre dejando que todas las personas se expresen de forma que completen y sumen a la imagen global.

5. El espacio es relevante.

Al contrario que con las palabras, los dibujos rompen la linealidad de lo textual. La dimensión y extensión de un objeto determina la relevancia y significado del objeto y significado. Sin embargo el texto marca una jerarquía y un orden, solo puedes leer de forma línea de arriba hacia abajo.

6. No lo veo = No lo entiendo.

No siempre lo que vemos es lo que es. Es verdad que la vista puede traicionarnos pero no dibujamos para ver, dibujamos para entender.

7. Es eficaz y eficiente

Con un par de trazos puedes unificar visiones y opiniones diferentes asegurando que todos estamos en la misma página.

8. Estar en buena forma.

Los niños saben pintar, a escribir aprenden. Podemos escribir porque sabemos pintar. La L es una línea en el tejado de una casa y una O no es más que una boca en una cara sorprendida.

9. Todo es cuestión de perspectiva.

Si la dirección cambia, cambia el significado.

Visual Thinking no significa robar el espacio a las palabras para cedérselo al dibujo. Visual Thinking significa que cualquier forma sobre un papel debe ser relevante para merecer un hueco en él.

Erróneamente nos han hecho creer que los adultos solo pintamos cuando estamos aburridos. No, pintamos cuando queremos comprender algo mejor. Volviendo a nuestra capacidad primitiva de dar a una idea piernas, pulmones y brazos. Porque si no lo veo, no lo creo.

Canción de maridaje: Tierra— Xoel López

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