De cómo el género fluido está haciendo posible la Revolución en la Moda

Backstage, Gucci otoño-invierno 2015, fotografía por Michele Morosi para indigitalimages.com vía Vogue Runway.

Para la mayoría de nosotros, la moda siempre ha sido un vehículo de expresión personal; el outfit correcto puede mostrarle al mundo, con un solo vistazo, qué banda nos gusta, cómo nos sentimos ese día e incluso, nuestras inclinaciones políticas. Recientemente, sin embargo, la moda ha dejado de reflejar el género con el que las personas se identifican con la aparición de las colecciones de género fluido.

Si bien el desvanecer las reglas de los géneros binarios (hombre-mujer) en la moda no es algo nuevo (la ropa deportiva es, comúnmente, unisex), casi siempre se encontró en un espectro utópico: David Bowie, un referente clave en romper las reglas de lo que un hombre debe usar, era una especie de alienígena sobre un escenario inalcanzable; el trabajo de diseñadores como el de Rei Kawakubo para Comme des Garçons, aunque sumamente celebrado, sigue siendo considerado como prendas que tienen más sentido sobre una pasarela o expuestos en un museo que en las calles con la gente común y corriente.

Backstage, Burberry primavera-verano 2017, fotografía por Anabel Navarro para Dazed Digital.

Actualmente, la industria de la moda (de Nueva York a París, pasando por ciudades que no son consideradas capitales de la moda) ha sido testigo de la aparición de nuevas firmas para quienes lo sin-género es algo natural como Palomo Spain del diseñador español Alejandro Gomez Palomo, Gypsy Sport del diseñador Rio Uribe, o LOVERBOY del británico Charles Jeffrey. El trabajo de estos jóvenes talentos ha influenciado a que firmas legendarias se replanteen la forma en que producen ropa.

La concepción del género fluido entonces, ya no es utópico; se está volviendo tan importante en la industria de la moda contemporánea que ha alcanzado otros elementos más allá de la ropa que se produce.

Muchas firmas han decidido combinar sus líneas para hombres y mujeres bajo una sola dirección creativa, presentándolas en una sola colección y en una sola pasarela, y si bien la motivación detrás de esta decisión puede ser mucho más pragmática, refleja perfectamente la manera en que se ha dejado de pensar en términos de “lo que una mujer debe usar” o “lo que un hombre debe usar”.

Así, en firmas como Calvin Klein, Burberry, Vivienne Westwood y Gucci, hombres y mujeres modelos caminan sobre las pasarelas con maquillaje glitter, vestidos, trajes o suéteres con transparencias.

Otros rubros que llegan a audiencias mucho más grandes que las pasarelas y la ropa, como la belleza y la publicidad, también han hecho lo suyo. En el primer ámbito no podemos dejar de mencionar como el vlogger James Charles se convirtió en el primer embajador masculino de Covergirl o que Prada acaba de lanzar una fragancia unisex; en el segundo, destaca Jaden Smith usando una falda en la campaña de primavera-verano 2016 de Louis Vuitton, o cómo las campañas de Gucci dejaron de reflejar la dinámica heterosexual sumamente sexualizada de hombres y mujeres, para exhibir a chicos y chicas andróginas divirtiéndose en zoológicos y estaciones del metro, enfundados en estampados de flores y trajes por igual.

El género, finalmente, es una construcción social y eliminar dicha construcción social a través de la moda es una revolución que ya se está dando y que está aquí para quedarse.

Lookbook de la colección primavera-verano 2017 “Boy Walks In An Exotic Forest” de Palomo Spain, fotografía por Cesar Segarra/ Pasarela de la colección primavera-verano 2018 de LOVERBOY, fotografía vía Vogue Runway.

Texto por Nayma Flores / @drunkkatemoss