¿Amigos?
No estoy segura de que pueda decir con certeza que conozco lo que eso significa.
Creía hasta hace poco que lo tenía. Pero cada día que me pasa me doy cuenta que eso no es así.
Porque un amigo debería ser alguien que te escucha, te presta atención, le importa lo que decís/pensás y sobretodo lo que sentís. No es alguien que prefiere estar mandando whatsapps antes que escucharte, o que cuando le contás un problema importante que tenés te cambia el tema para contarte SUS problemas personales. Es alguien que te apoya en las cosas que te gustan, y no trata de tirarte abajo todo el tiempo, usando comentarios despectivos o usando a modo de ‘opiniones’ la oportunidad para desvalorizarte. Debería ser alguien que te escuche, aunque le contés estupideces, o que cuando le explicás algo que no entendió te preste atención y te tome en serio, en vez de reírse en tu cara y preguntarle a alguien más para que le respondan lo mismo que vos le dijiste, alguien que no te trate de estúpida todo el tiempo. Debería ser alguien que quiere verte feliz, que se alegra cuando te va bien y no solo cuando les va bien a los dos, que si te ve hablando con otras personas no intente alejarte o ir a meterse a la conversación.
No sé, tal vez yo sea el problema. Pero juro que lo he intentado con todas mis fuerzas y no lo logro, no logro hacer amistades verdaderas. Y me he cansado de intentar y esforzarme, de soportar, de callarme u ocultar mi personalidad para poder simpatizar y de alguna forma, lograr que las personas se queden conmigo. No funciona siendo yo misma y tampoco funciona fingiendo. Estoy cansada, de esperar y de tener esperanzas, de aguantar, de todo. Le he pedido hasta el hartazgo a Dios/la suerte/el universo/ángeles/vírgenes y santos que me envíen un amigo de verdad, pero nunca me responden.
A veces me pregunto si no se me estará castigando por todas las cosas que hice mal en mi vida. Tal vez la amistad no exista y todos sentimos lo mismo pero nadie se atreve a decirlo. No lo sé. Solo sé que estoy cansada de todo, y sobretodo de fingir una sonrisa cuando no lo siento. Simplemente no puedo fingir más, y estoy en una altura que ya no me importa estar seria si todos se están riendo, porque si no lo siento no lo voy a hacer y punto.