Cuidados Diurnos del Adulto Mayor

Los adultos mayores normalmente requieren de atenciones especiales que no siempre pueden ser satisfechas por los cuidadores o por el entorno familiar. En esos casos, cuando falta tiempo o experiencia, deben considerarse los centros de cuidado diurnos. En un sentido amplio, estas instituciones se clasifican en función de los servicios que ofrecen, pueden ser centros médicos, de rehabilitación, psiquiátricos o netamente sociales y recreativos.

La correcta escogencia y consecuente adaptación dependerá de las necesidades de la persona, así como de su condición física y mental. Este libro servirá de guía para los centros de cuidado que apuestan por un modelo combinado que permita extender los cuidados relacionados con las deficiencias cognitivas y físicas, además de atender los requerimientos sociales del adulto sano.

Selección del Personal:

La proporción de empleados debe responder a una relación de 1:4, que puede variar según las necesidades de los asistentes. No solo se tomarán en cuenta la cantidad sino también la calidad, ya que las capacidades tienen que estar acorde con las expectativas médicas y emocionales.

Es por ello que el proceso de selección y entrenamiento va a basarse en las necesidades de los pacientes y adultos sanos. Además de eficiencia y responsabilidad, el candidato tiene que demostrar sensibilidad, intuición y sensatez.

El perfil completo, idealmente, incluye personas con

  • Vigor físico y emocional.
  • Buena disposición para alimentar, llevar la baño, dar comida, etc.
  • Paciencia para repetir instrucciones y explicar tareas o pasos continuamente. • Comprensión, compasión y empatía.
  • Buen ánimo, calidez y sonrisa fácil. Más allá de las credenciales, este perfil conviene evitarse.
  • Poco participativo.
  • Inflexible.
  • Esquivo, poco empático y falto de tacto.
  • Fácilmente impresionable o muy escrupuloso.

Habitaciones:

El edificio amerita de una habitación central, grande y espaciosa, que puede hacer de comedor a la hora de almuerzo, adicional a eso, se necesitan otras dos habitaciones pequeñas. Una solución viable es tener una habitación principal dividida por paneles móviles que puedan ajustarse según los requerimientos. El tamaño es importante ya que los asistentes no se sentirán cómodos en una sala muy estrecha y colmada de equipos, caso contrario, pueden perderse o distraerse en lugares muy amplios. Los cuartos extras resultan de utilidad para que los cuidadores organicen sus actividades.

Baños:

Tratándose de adultos mayores, es mejor que sobren y no que falten. Eso sí, necesitan estar cerca de las habitaciones principales para garantizar que puedan llegar a tiempo. De ser posible, contemplar la instalación de inodoros levantados del nivel del piso, barras de seguridad que ayuden a sentarse y levantarse y lavamanos grandes y resistentes. Las duchas y los vestidores son necesarios, así como también un gabinete con suministros de primeros auxilios, artículos de higiene y cambios de ropa.

Cocina:

Su presencia dependerá de los servicios ofrecidos, si el centro contempla la preparación de alimentos demanda de un área para el almacenamiento y otra para la preparación de las comidas, un refrigerador con cerrojo, con suficiente capacidad para almacenar ingredientes y medicinas en secciones separadas, un horno grande y un fregadero. También se deben guardar de forma separada los utensilios y los paños limpios. Si los asistentes traen su almuerzo, igualmente es necesario contar con una nevera para refrigerar la comida, la hidratación y los medicamentos que deban almacenarse a bajas temperaturas, como la insulina y los antibióticos líquidos.

El centro de cuidados diurnos está obligado a acatarse a los estándares generales de seguridad. Considerando que el público asistente está conformado, casi en su totalidad, por adultos mayores que bien pueden tener facultades mentales y/o movilidad reducida, ninguna previsión huelga. En ese sentido, los accidentes más comunes, y las sugerencias para prevenirlos, son los siguientes:

Incendios:

  • Colocar extinguidores en la cocina y en el área de actividades, entrenar a todo el personal para que sepan cómo usarlo.
  • Realizar simulacros de evacuación, con empelados y pacientes, una vez al mes. La alarma puede resultar inquietante, de modo que es recomendable que sea el director quien haga el llamado para salir.

Caídas:

  • No usar alfombras en el piso.
  • Mantener los pisos y caminos lisos, sin roturas, grietas o desniveles.
  • Evitar la acumulación de muebles y objetos, descartar lo innecesario.
  • Evitar mesas con puntas o esquinas pronunciadas.
  • Instalar barras y agarraderas en el baño, así como también una campana o timbre para anunciar cuando se necesita asistencia.

Escapes:

  • Supervisar constantemente a los pacientes con deficiencias cognitivas.
  • Pavimentar los caminos y cercar con arbustos el área externa, para disimular la salida.

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