Free walking tour

Dublín a pie, entre monumentos y buenas historias

La mejor forma de recorrer la capital irlandesa

Por Brenda Lynch Wade TSC

Todo comenzó como un consejo casual de una amiga de la facultad: “Fijate que en Europa hay muchos tours gratuitos, incluso hay opciones para hacerlos en español”. Mi primera experiencia con los recorridos a pie fue en Praga, República Checa. Al no conocer el idioma, la necesidad de un guía que hablara español fue imperiosa. Luego de tres horas de escuchar a David, un español devenido en guía turístico y amante capital del reino de Bohemia, confirmé que los Free walking tours son la mejor forma de conocer las capitales europeas.

El argumento es simple: “Nosotros estamos obligados a dar lo mejor de nosotros en cada tour, todos los días. Si no ofrecemos una experiencia de calidad, no hay razón para darnos una buena propina al final del recorrido. Esa es la diferencia con las agencias de turismo tradicionales, no cobramos por anticipado, lo dejamos al criterio del turista y sólo nos recompensan si realmente valió la pena”.

Había visitado Dublín en 2010 y cuando volví el año pasado no dudé en buscar una compañía que hiciera visitas de la ciudad a pie. La compañía Sandeman’s New Europe, originaria de Alemania, está presente en 18 ciudades del mundo y en todas ofrece opciones en español. Luego de acompañarlos en Praga, Dublín, Edimburgo y Lisboa me convertí en su fan número 1. Confirmé que en cada ocasión el guía se esmera para que el turista se lleve la impresión de realmente conocer los secretos de la ciudad en cuestión.

Aprendí que es lo primero que hay que hacer al llegar a una ciudad ya que es un buen pantallazo, los guías dan cuenta de todos los lugares de interés y recomiendan cuáles valen la pena y cuáles están sobrevalorados. Mi guía en Dublín fue James, oriundo de la ciudad, ocurrente y gracioso. En diez minutos cronometrados resumió la historia de Irlanda, desde los celtas y vikingos hasta los eventos del siglo XX que culminaron en la independencia y el surgimiento del Tigre celta a comienzos del siglo XXI. Una introducción necesaria para entender todo los que seguirá. El punto de encuentro es el Ayuntamiento sobre la calle Dame y el recorrido comienza por el Castillo Free walking tour Dublín a pie, entre monumentos y buenas historias de Dublín y el Dubh Linn Garden, el jardín ubicado detrás del castillo cuyo nombre remite al origen vikingo del nombre de la ciudad y que actualmente es usado como helipuerto. A menos de 100 metros pero escondido para el ojo distraído está el busto de Veronica Guerin, periodista irlandesa asesinada en 1996 por narcotraficantes. La biblioteca Chester Beatty es una de los lugares recomendados por el guía.

La siguiente parada nos lleva al Temple bar. Aquí es donde la experiencia de alguien local cobra sentido: “Entren al pub pero no se les ocurra comprar una cerveza, ¡los precios son astronómicos! A menos de una cuadra pueden encontrar excelente cerveza irlandesa a mejor precio”. De la misma forma James intenta disuadir a los presentes de ir a la Guinness Storehouse y al National Leprechaun Museum. De acuerdo a su opinión, no vale el dinero que cuesta la entrada. En cambio recomienda visitar la prisión Kailmanham y el cementerio Glasnevin.

Christ Church es una de las iglesias más importantes de la ciudad y el consejo de James es tan obvio como ingenioso: no es necesario pagar la entrada para recorrer el interior, simplemente puedes ir a misa el domingo. El pub donde Bono y U2 dieron sus primeros pasos también forma parte del tour. Unos minutos de descanso antes de la caminata más larga. Desde el Temple bar hasta el Ha’penny bridge y más tarde la famosa calle O’Connell donde se encuentra el monumento en homenaje al parlamentario que logró la emancipación católica para los irlandeses en el siglo XIX. Al cruzar el río Liffey el guía nos hace notar una placa muy particular en homenaje al Padre Pat Noise, quien murió en circunstancias sospechosas cuando su carruaje cayó en el río.

La placa, supuestamente erigida por la “HSTI”, es en realidad una broma realizada por dos hermanos, a quienes les pareció gracioso que los dublineses rindieran homenaje a un falso líder revolucionario. Si bien las autoridades intentaron remover la placa, luego se arrepintieron y decidieron dejar la famosa placa. James explica: “Esto es porque los irlandeses aman una buena historia y si hay una frase que define a los irlandeses es la siguiente: Nunca dejes que la verdad se interponga en el camino de una buena historia.”

El edificio del correo donde transcurrieron los principales eventos del Levantamiento de Pascua en 1916 y la peculiar escultura conocida como The Spire se hayan sobre la calle O’Connell. Varias cuadras de caminata hacia el sur nos llevan hasta el Trinity College y más adelante, atravesando la calle peatonal Grafton, el parque St Stephen’s Green. El paseo va llegando al final, resta ver la estatua de Oscar Wilde y, a pocas cuadras, la Leinster House, el antiguo palacio Ducal que ha servido desde 1922 como edificio del parlamento. Cuando se están por cumplir tres horas de tour y caminata, James recuerda que las propinas son la forma de retribuir al guía por su trabajo. Cada turista decide el precio y es una experiencia que ciertamente merece ser recompensada.